TL;DR:
- Apple demandó a OpenAI en un tribunal federal de California por presunto robo de secretos comerciales y busca frenar su negocio de hardware.
- Más de 400 exempleados de Apple trabajan hoy en OpenAI, según la propia demanda; entre ellos, el exjefe de diseño Jony Ive.
- OpenAI sostiene que anunciará su primer dispositivo este año y lo lanzará en 2027, aunque la demanda ya enfría contrataciones y a proveedores.
Apple demandó la semana pasada a OpenAI por presunto robo de secretos comerciales, y el caso ya golpea los planes de la empresa de inteligencia artificial para construir un rival del iPhone, mucho antes de que un juez decida. Así lo reportó Mark Gurman, de Bloomberg: la demanda acusa a OpenAI de pedir a exempleados de Apple, e incluso a candidatos en entrevistas, que entregaran información sobre productos aún no lanzados. Apple pide a la corte que OpenAI detenga esa conducta, destruya cualquier material propietario que haya obtenido y pague daños. OpenAI lo niega. El pleito deja al descubierto la guerra por el talento y por el futuro de los dispositivos con IA entre dos de las empresas más poderosas de la tecnología.
Apple señala a dos exempleados y a la startup de Jony Ive
El expediente, presentado el viernes en el Distrito Norte de California, acusa a OpenAI de apropiación indebida de secretos comerciales e incumplimiento de contrato, y nombra a tres partes. El primero es Chang Liu, un ingeniero que dejó Apple para irse a OpenAI en enero de 2026. El segundo es Tang Tan, jefe de hardware de OpenAI y exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch, con 24 años de carrera dentro de Apple. También figura io Products, la startup del exjefe de diseño de Apple Jony Ive que OpenAI compró el año pasado por unos 6,400 millones de dólares. Ive no aparece como demandado ni se le acusa de nada.
En el documento, Apple describe la conducta como generalizada:
"Esto queda claro: en todos los niveles, desde los miembros de su Personal Técnico hasta su Director de Hardware, y en coordinación con socios comerciales, OpenAI ha estado robando los secretos comerciales y la información confidencial de Apple."
La demanda detalla varias tácticas:
- Pedir a candidatos que llevaran componentes y prototipos de Apple a sus entrevistas para hacer demostraciones prácticas.
- Usar nombres clave de proyectos confidenciales de Apple durante el reclutamiento.
- Aconsejar a empleados que salían de Apple sobre cómo esquivar los controles de la entrevista de salida, con una lista de verificación que, según la compañía, elaboró Tang Tan cuando trabajaba ahí.
- Que Chang Liu no devolviera una laptop de Apple tras su salida y accediera a la computadora de un excolega; Apple sostiene que usó ese equipo para descargar documentos técnicos confidenciales.
- Presionar a un proveedor externo para que usara una técnica de acabado de metal desarrollada por Apple, tras hacerle creer que la empresa había dado su visto bueno.
La demanda marca la ruptura de una relación que en 2024 arrancó como alianza, cuando Apple integró ChatGPT en el iPhone y Sam Altman visitó la sede de la compañía para el anuncio. El vínculo se enfrió cuando OpenAI entró al negocio del hardware. En mayo, Bloomberg informó que OpenAI evaluaba demandar a Apple por incumplimiento de contrato, con el argumento de que Apple no había integrado ni promovido lo suficiente sus productos. La distancia es tal que la nueva versión de Siri que Apple lanzará este otoño correrá sobre los modelos Gemini de Google, no sobre la tecnología de OpenAI.
Por qué el daño llega antes que la sentencia
Una resolución en tribunales puede tardar años, pero Gurman sostiene que la demanda ya está haciendo daño y que aprieta la capacidad de OpenAI para reclutar. Los empleados de Apple que consideraban mudarse a OpenAI ahora podrían pensarlo dos veces, porque hasta presentarse a una entrevista podría llamar la atención del equipo de seguridad de Apple. Los exempleados tenderán a cuidar más lo que cuentan sobre su trabajo anterior, y los nuevos controles legales, la capacitación de cumplimiento y las revisiones internas pueden distraer a ingenieros del desarrollo real mientras el liderazgo de OpenAI dedica horas a la fase de descubrimiento y a las declaraciones.
Hay un frente adicional: los proveedores. Dado el peso de Apple sobre los fabricantes de electrónica de consumo en Asia, algunos proveedores podrían dudar en estrechar lazos con OpenAI para no arriesgar relaciones más grandes y antiguas con Apple, o para no verse arrastrados al litigio.
Bloomberg Intelligence anticipa que Apple probablemente conseguirá una medida cautelar acotada, ligada al esfuerzo de hardware de OpenAI. Una orden así obligaría a aislar los materiales en disputa, preservar pruebas y certificar el cumplimiento, lo que podría retrasar todavía más los planes. Y si Apple logra demostrar que sus secretos llegaron a los productos de OpenAI, la empresa podría verse forzada a rediseñarlos.
OpenAI defiende su calendario, pero el talento es lo que más pesa
OpenAI rechaza las acusaciones. Su vocero, Drew Pusateri, respondió:
"No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos enfocados en construir tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo."
Altman fue más directo en X:
"No le tengo miedo a Apple, pero les tengo un respeto tremendo. Es una compañía de primerísimo nivel."
Una persona cercana a los planes de OpenAI le dijo a Gurman que la empresa sigue esperando anunciar su primer producto de hardware este año y lanzarlo en 2027, aunque eso podría moverse mientras revisa las acusaciones. Ese dispositivo estaría bastante avanzado (Altman dijo en noviembre que ya había terminado los primeros prototipos), y en abril el analista Ming-Chi Kuo señaló que podría ser un teléfono apoyado en agentes de IA en lugar de apps. Construir toda una familia de productos alrededor será más difícil.
El analista de tecnología Gene Munster leyó la jugada así: que Apple vaya tan fuerte contra el equipo de Ive, uno de los mayores artífices de su éxito, revela cuánto le importan los dispositivos con IA. Munster recuerda que Apple rara vez pierde cuando pelea en tribunales, con victorias frente a Samsung, Epic y Masimo, y calcula que, en el mejor de los casos para OpenAI, la demanda solo frenará su hardware; en el peor, lo terminará. Aun así, matiza que el hardware siempre fue una apuesta secundaria: la valuación de OpenAI en los próximos años dependerá más de productos como Codex, su herramienta rival de Claude Code (de Anthropic), que de cualquier aparato. El riesgo de fondo, dice, es el talento: si la demanda espanta a los reclutas o provoca una fuga de cerebros, el golpe iría mucho más allá del hardware.
El pleito suma un frente legal más para OpenAI justo cuando se prepara para una salida a bolsa muy esperada, y le recuerda a toda la industria que la carrera por el próximo gran dispositivo con IA ya se juega tanto en los tribunales como en los laboratorios. Por ahora, lo confirmado es la demanda y sus cifras; si los secretos de Apple realmente terminaron dentro de los planes de OpenAI, eso lo decidirá la corte.