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Más de 200 economistas y 16 Nobel piden actuar ya ante el impacto de la IA en el empleo

Más de 200 economistas y 16 premios Nobel firman 'We Must Act Now' y advierten del impacto de la IA en el empleo.

por Dilis Salazar
Más de 200 economistas y 16 Nobel piden actuar ya ante el impacto de la IA en el empleo
Photo by ASIA CULTURECENTER / Unsplash

TL;DR:

  • Más de 200 economistas y 16 premios Nobel firmaron el 13 de julio de 2026 la declaración "We Must Act Now", organizada por el Stanford Digital Economy Lab.
  • El texto, de apenas cuatro frases, advierte que la IA podría transformar la economía a mayor escala que la Revolución Industrial, pero en mucho menos tiempo, con riesgo de desplazamiento laboral masivo.
  • Firman los Nobel Daron Acemoglu y Michael Spence, junto a Jack Clark (Anthropic), Sarah Friar (OpenAI) y Jeff Dean (Google); piden crear reglas e instituciones antes de que la transformación llegue.

Más de 200 economistas y 16 premios Nobel firmaron este lunes 13 de julio de 2026 una declaración titulada "We Must Act Now" (Debemos actuar ya) que exige a gobiernos, empresas y a la propia profesión económica prepararse para el impacto de la inteligencia artificial en la economía y el empleo. El documento, organizado por el Stanford Digital Economy Lab, advierte que la IA podría desatar una transformación económica mayor que la Revolución Industrial, pero en un plazo mucho más corto, con riesgo de desplazamiento laboral a gran escala. Lo respaldan los Nobel Daron Acemoglu y Michael Spence, junto a figuras de Anthropic, OpenAI y Google. El mensaje de fondo es incómodo: los expertos reconocen que no entienden del todo lo que viene y piden con urgencia las herramientas y las reglas para no llegar tarde.

La carta es brevísima, apenas cuatro frases, y no trae un plan de gobierno ni un paquete de medidas. Se reduce a tres advertencias:

  • La IA podría volverse radicalmente más poderosa en los próximos 10 años.
  • Ese avance podría provocar una transformación inédita de la economía, mayor que la Revolución Industrial pero en un plazo mucho más corto, con riesgos como el desplazamiento laboral masivo y también oportunidades, como grandes mejoras en el nivel de vida.
  • Economistas, gobiernos y líderes tecnológicos deben actuar ya para entender la economía de la IA transformadora y construir los incentivos, las salvaguardas y las instituciones que orienten la tecnología hacia un rumbo que complemente a las personas y beneficie a la sociedad.

Una carta que admite más dudas que certezas

Lo llamativo no es solo quién firma, sino lo que la declaración confiesa. En lugar de una lista de predicciones o una hoja de ruta, el texto ofrece una admisión: la profesión no ve con claridad y reclama instrumentos para verla. Anton Korinek, profesor de la Universidad de Virginia, actualmente colaborando con Anthropic, y uno de los organizadores, lo resumió sin rodeos.

"Vamos conduciendo entre la niebla y es extraordinariamente difícil anticipar lo que pasará después." (Anton Korinek)

Korinek también puso el reloj sobre la mesa con una comparación histórica.

"El vapor, la electricidad y las computadoras le dieron a las sociedades décadas para adaptarse; la IA puede darnos solo unos pocos años." (Anton Korinek)

Erik Brynjolfsson, director del Stanford Digital Economy Lab y quien encabezó el esfuerzo, apuntó al mismo hueco entre capacidad y comprensión.

"Las capacidades de la IA avanzan mucho más rápido que nuestra comprensión de sus implicaciones económicas. Debemos actuar ya para guiar a la IA de modo que complemente a los humanos en lugar de simplemente imitarlos, y para generar prosperidad para muchos, no solo para unos pocos." (Erik Brynjolfsson)

Por qué la lista de firmantes cambia el peso del mensaje

Durante años, buena parte de la profesión económica restó dramatismo a los pronósticos de un golpe rápido de la automatización, con el argumento de que esos plazos casi siempre se exageran. Que ahora firmen escépticos de peso representa, según lo que Brynjolfsson describió a The New York Times, un cambio notable dentro del gremio. El mismo Brynjolfsson fue más lejos en declaraciones al diario.

"Sigo viendo una gran brecha, un gran desajuste, y me preocupa que no vayamos a estar listos para el tsunami que se avecina." (Erik Brynjolfsson)

Entre los firmantes hay nombres que rara vez coinciden en un mismo texto:

  • Nobel de Economía como Daron Acemoglu y Simon Johnson (galardonados en 2024), Michael Spence, Paul Krugman, Christopher Pissarides, Oliver Hart y Roger Myerson.
  • Figuras de la industria de la IA: Jack Clark, cofundador de Anthropic; Sarah Friar, directora financiera de OpenAI; y Jeff Dean, de Google DeepMind, según reportó Reuters.
  • El pionero de la IA Yoshua Bengio y la exsecretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo, hoy al frente de la iniciativa RAISE US.

El problema de fondo: ni siquiera hay acuerdo sobre cómo medir el riesgo

Aquí está la parte incómoda que la carta no resuelve. Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management y que no firmó el documento, publicó días antes un análisis donde muestra que hasta el concepto básico de "exposición a la IA" (el término en el centro de casi toda la investigación laboral) se mide con cinco marcos distintos que arrojan resultados diferentes:

  • Lo que los trabajadores hacen realmente con Claude, a partir de registros reales de chat.
  • Lo mismo, pero con Microsoft Copilot.
  • El juicio de expertos humanos sobre qué habilidades laborales podría reemplazar la IA en teoría, se use o no.
  • Pedirle a ChatGPT que califique su propia utilidad en cada tarea.
  • Rastrear ofertas de empleo en busca de menciones de habilidades de IA.

Los marcos teóricos arrojan cifras sistemáticamente más altas que los basados en uso real, porque ignoran si la adopción está ocurriendo y si vale la pena su costo. Y el desacuerdo se agrava justo donde más importa.

"Cuando alguien dice que un empleo está 'muy expuesto a la IA', la primera pregunta honesta es: ¿expuesto según qué medida y midiendo qué?" (Torsten Slok, Apollo Global Management)

Slok señala que las cinco medidas discrepan más precisamente en los empleos que todos quieren marcar como de riesgo, como los telemarketers, los preparadores de impuestos y quienes escriben para vivir. La etiqueta suena contundente; el número detrás depende del método.

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Photo by Jakub Żerdzicki / Unsplash

Brynjolfsson intenta disipar esa niebla con datos propios. Su panel Canaries, desarrollado con ADP Research, es el instrumento que la carta reclama a gran escala.

📊
El panel Canaries de Brynjolfsson con ADP Research rastrea 4.6 millones de trabajadores en más de 730 ocupaciones casi en tiempo real. Su hallazgo: el empleo de los jóvenes de 22 a 25 años en puestos expuestos a la IA cae más de 4% al año, aunque el mercado laboral general se ve tranquilo.

El dato encaja con un fenómeno que ya inquieta en Estados Unidos: las nóminas de empleos de oficina llevan decenas de meses seguidos encogiéndose, una racha que Aaron Terrazas, execonomista jefe de Glassdoor, calificó como inédita fuera de una recesión. El peligro, dice Brynjolfsson, es invisible en las cifras generales y solo aparece cuando se corta el dato por edad y por tarea.

Qué significa para los trabajadores de habla hispana

Todo este debate ocurre en un país que al menos cuenta con tableros capaces de seguir a millones de trabajadores casi en vivo. Para México, España y América Latina, la niebla que describe la carta es todavía más espesa: los instrumentos que rastrean la exposición a la IA por edad y por tarea que cita el documento son estadounidenses, y no existe un equivalente regional de alcance parecido. En mercados donde el empleo informal pesa y la estadística llega con retraso, identificar quién corre un riesgo real resulta aún más difícil. La advertencia de los economistas, no esperar a tener certezas para construir reglas e instituciones, aplica con la misma fuerza, o más, de este lado del mapa.

El valor de "We Must Act Now" no está en lo que promete, sino en lo que reconoce. Doscientos economistas, varios de ellos Nobel, firmaron un texto para decir que no saben con precisión qué tan rápido ni con qué fuerza llegará el golpe al empleo, y que esperar a saberlo es la peor apuesta. Mientras tanto, la decisión de qué reglas se escriben hoy, y quién queda dentro o fuera del reparto de esa nueva prosperidad, sigue abierta.

Preguntas rápidas sobre la carta de los economistas y la IA

¿Qué es la declaración 'We Must Act Now'?

Es una declaración pública firmada el 13 de julio de 2026 por más de 200 economistas y 16 premios Nobel, organizada por el Stanford Digital Economy Lab. En apenas cuatro frases pide a gobiernos, empresas y economistas prepararse para el impacto económico de la inteligencia artificial y crear reglas e instituciones antes de que la transformación llegue.

¿La IA va a provocar despidos masivos?

La carta advierte que la IA podría causar desplazamiento laboral a gran escala, pero sus firmantes reconocen que no pueden predecir con certeza cuándo ni con qué magnitud. También menciona oportunidades, como mejoras en el nivel de vida. El propio documento admite que la profesión económica todavía no mide bien ese riesgo.

¿Quiénes firmaron la carta sobre la IA y el empleo?

Entre los firmantes están los Nobel Daron Acemoglu, Simon Johnson, Michael Spence y Paul Krugman, el pionero de la IA Yoshua Bengio y figuras de la industria como Jack Clark (Anthropic), Sarah Friar (OpenAI) y Jeff Dean (Google). La organizó el economista Erik Brynjolfsson, de Stanford.

Fuentes: 1, 2

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