TL;DR:
- ConocoPhillips adquiere el 42% de la filial de BP en Kirkuk para reactivar cuatro yacimientos históricos.
- El acuerdo forma parte de un paquete de negocios de 60,000 millones de dólares impulsado por Washington.
- El plan busca elevar la producción de crudo a 420,000 barriles diarios y reducir la dependencia de rutas vulnerables.
Las gigantes energéticas BP y ConocoPhillips anunciaron este viernes inversiones multimillonarias en el sector petrolero de Irak. El pacto, consolidado en Washington durante la Cumbre de Negocios de Alto Nivel entre Estados Unidos e Irak, forma parte de una estrategia respaldada por la administración estadounidense para fortalecer la industria del país árabe. El objetivo es claro: modernizar la infraestructura energética iraquí y disminuir la dependencia de las rutas de suministro expuestas a las tensiones con Irán en la región.


El regreso de ConocoPhillips a los campos históricos de Kirkuk
ConocoPhillips acordó adquirir una participación del 42% en la filial de BP en Kirkuk. Con esta operación, la firma estadounidense se asocia formalmente con la británica para rediseñar y explotar cuatro campos clave en el norte de Irak: Baba, Avanah, Bai Hassan, Jambur y Khabbaz, todos operados actualmente por la estatal North Oil Company.
BP buscaba un socio estratégico desde principios de 2026 para amortiguar los costos de desarrollo y acelerar la producción en esta cuenca histórica. El contrato original entre el gobierno de Irak y la petrolera británica, ratificado en marzo de 2025, estima una meta inicial de extracción de más de 3,000 millones de barriles equivalentes de petróleo, con un potencial total de recursos que asciende a los 20,000 millones de barriles.
Infraestructura, gas y energía eléctrica en la mira
El plan de desarrollo conjunto no se limita a bombear crudo. La hoja de ruta de BP y ConocoPhillips aspira a elevar la capacidad de producción en Kirkuk hasta un límite de 420,000 barriles diarios.
Para lograrlo, las empresas se comprometieron a desarrollar proyectos de captura de gas asociado y a construir una planta de generación eléctrica de 400 megavatios, una obra crucial para mitigar los apagones constantes que sufre la población iraquí.
Este despliegue energético encabeza una lista más amplia de acuerdos comerciales y memorandos de entendimiento que rondan los 60,000 millones de dólares, los cuales también abarcan telecomunicaciones, salud y agricultura para diversificar una economía históricamente dependiente del petróleo.
De la diplomacia militar a la diplomacia comercial
Este acercamiento marca un giro en la política exterior de la Casa Blanca hacia Bagdad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió esta semana al primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, en un encuentro donde ambos mandatarios coincidieron en que la relación bilateral ha pasado de ser complicada a convertirse en una alianza comercial sobresaliente.
Al-Zaidi, un empresario que ahora lidera el gobierno de Irak, busca consolidar inversiones extranjeras directas que den un respiro a la economía local. El respaldo de Washington a estos contratos petroleros envía una señal contundente al mercado global: asegurar el flujo de crudo iraquí por vías alternativas es una prioridad de seguridad nacional para las potencias occidentales.
La entrada de ConocoPhillips en Kirkuk reactiva una de las zonas petroleras más antiguas de Medio Oriente y pone a prueba la capacidad de Irak para gestionar alianzas con multinacionales occidentales en un contexto regional volátil. El éxito de estos proyectos determinará si el país logra consolidarse como un proveedor confiable o si la inestabilidad geopolítica frenará una vez más su reconstrucción económica.