Jane Street y Hudson River Trading (HRT) están ampliando su capacidad de inteligencia artificial con contratos de nube, centros de datos e inversiones en fabricantes de chips. Un reportaje de Bloomberg, publicado el 22 de octubre de 2026, describe cómo estas firmas de trading de alta frecuencia buscan asegurar los recursos con los que entrenan y ejecutan sus modelos para competir en los mercados.
La investigación consume parte de esa capacidad antes de que una estrategia llegue a operar. Entrenar modelos, probarlos con datos y simular operaciones exige infraestructura que sus investigadores puedan utilizar a gran escala, según explican los anuncios de sus proveedores.
Los contratos y el gasto anual miden cosas distintas
El acuerdo de Jane Street con CoreWeave permite dimensionar esa demanda. El 15 de abril de 2026, ambas compañías anunciaron un compromiso de aproximadamente 6,000 millones de dólares para servicios de nube y una inversión separada de 1,000 millones de dólares en acciones de CoreWeave.
Los 7,000 millones de dólares combinan dos operaciones: contratar capacidad de cómputo y adquirir una participación en la empresa que la suministra. CoreWeave explicó que la infraestructura apoyaría el entrenamiento y despliegue de modelos de Jane Street, con acceso a equipos distribuidos entre varias instalaciones.
HRT también contrató capacidad externa. CoreWeave anunció el 20 de agosto un acuerdo plurianual para apoyar su investigación y entrenamiento de modelos, con sistemas de Nvidia. Estas plataformas especializadas en infraestructura para IA suelen denominarse neoclouds.
En el reportaje de octubre, Iain Dunning, responsable de IA de HRT, dijo a Bloomberg que la firma gasta 1,000 millones de dólares anuales en IA y que la cifra sigue creciendo. Ese presupuesto anual y el paquete de Jane Street tienen bases distintas: uno describe gasto recurrente; el otro reúne un compromiso de servicios y una compra de acciones.
Los centros propios conviven con la nube
Jane Street también ha mostrado infraestructura que opera en Texas. En un recorrido divulgado por la compañía, detalló una instalación con 4,032 GPU distribuidas en 56 racks, refrigeración líquida y unos 8,000 kilómetros de fibra óptica.
El recorrido con Dwarkesh Patel muestra los equipos y los sistemas de energía, refrigeración y conexiones que los sostienen:
Leídos junto al contrato de CoreWeave, esos datos muestran que Jane Street combina instalaciones propias y capacidad contratada a terceros. La nube amplía los recursos disponibles para sus modelos mientras la firma mantiene infraestructura bajo su operación.
El cliente también financia al fabricante
La relación con Etched añade otra vía. El fabricante anunció el 18 de agosto de 2026 una ronda de 700 millones de dólares, liderada por Jane Street, que lo valoró en 21,000 millones de dólares. También informó que había entregado su primer rack a la firma de trading, después de que esta probara su hardware.
Etched desarrolla equipos para inferencia, la ejecución de modelos ya entrenados. En este caso, Jane Street participa tanto en la financiación del fabricante como en el uso de sus productos.
Bloomberg señala un riesgo operativo de esta expansión: si un proveedor retrasa sus centros de datos o sufre interrupciones, las firmas podrían quedarse sin la capacidad que esperaban recibir. La rápida evolución de los chips también puede acortar la vida competitiva de equipos costosos.
Para Etched, la relación ya tiene una consecuencia concreta: el cliente que probó su hardware lideró la ronda destinada a acelerar su producción. El acceso a nuevos equipos y la financiación de su fabricación quedan así vinculados.