CoreWeave convirtió sus chips de Nvidia en garantía para obtener US$2,300 millones en 2023, en una operación liderada por Magnetar Capital y Blackstone. En marzo de 2026, la compañía obtuvo grado de inversión para una línea de hasta US$8,500 millones respaldada por equipos y un contrato de cliente.
Bloomberg describió el 23 de octubre un mercado de deuda respaldada por chips con potencial para alcanzar un billón de dólares.
El comunicado del 3 de agosto de 2023 anunció que el dinero permitiría ampliar los equipos de cómputo, abrir centros de datos y contratar personal. Reuters precisó entonces que las GPU Nvidia H100 respaldaban la operación. Estas unidades de procesamiento gráfico ejecutan los cálculos necesarios para entrenar y utilizar modelos de IA.
Michael Intrator, CEO de CoreWeave, explicó a Reuters que la negociación incluyó cuánto hardware aportar como garantía y cómo acompasar su depreciación con el calendario de devolución del préstamo. El valor futuro de los equipos ya formaba parte del riesgo que evaluaban los prestamistas.
El contrato del cliente ayuda a abaratar el crédito
La operación DDTL 4.0, anunciada el 31 de marzo de 2026, muestra cómo evolucionó la fórmula. CoreWeave informó de calificaciones A3 de Moody's y A (low) de DBRS para esta financiación, respaldada por infraestructura de cómputo y un contrato de cliente.
El comunicado de la operación detalló una capacidad inicial de unos US$7,500 millones, ampliable hasta US$8,500 millones conforme se estabilizaran los activos. Incluyó un tramo variable ligado a la tasa de referencia SOFR más 2.25 puntos porcentuales y otro fijo de aproximadamente 5.9 %.
La presentación financiera atribuye el menor costo al respaldo de un contrato de largo plazo con un cliente que tiene grado de inversión. Las garantías abarcan equipos, el contrato de servicios y los arrendamientos de los centros de datos. Así, la evaluación del préstamo incorpora la capacidad de pago del cliente que utilizará la infraestructura.
La deuda de la filial sigue en las cuentas del grupo
La prestataria de esa operación es CoreWeave Compute Acquisition Co. VIII, una filial. El documento describe la financiación como "sin recurso" a la matriz, aunque esta aporta una garantía limitada vinculada a la instalación de GPU y obligaciones de cumplimiento relacionadas.
La misma presentación contempla US$8,500 millones adicionales en la deuda consolidada. La distinción importa: limitar lo que puede reclamarse a la matriz define las garantías del préstamo; las cuentas consolidadas siguen incorporando el endeudamiento de la filial.
El billón proyectado abarca distintas formas de financiación
Carlyle recoge una estimación de analistas bancarios según la cual el despliegue de capacidad de cómputo para IA podría requerir alrededor de un billón de dólares de crédito privado. Su referencia combina análisis propio con datos de JPMorgan de junio de 2026.
El cálculo de Carlyle abarca distintas formas de crédito privado para financiar ese despliegue: construcción y energía, préstamos respaldados por GPU y crédito a proveedores de nube especializados en IA. Las dos proyecciones tienen ámbitos distintos y describen necesidades futuras de financiación.
Carlyle recomienda fijar límites de concentración antes de que avance el despliegue. La firma considera que este crédito tiene un perfil más especulativo y más ligado al ciclo económico que el de las empresas de software por suscripción.