Bill Gates estima que la inteligencia artificial podría provocar una transición laboral de unos 20 años, con ganadores y perdedores incluso si se gestionan sus riesgos de seguridad. El cofundador de Microsoft propone gravar su uso para financiar la protección social durante ese cambio.
En una entrevista con Nilay Patel para Decoder, publicada el 22 de octubre de 2026, aclaró que ese plazo es una estimación personal. Admitió que podría ser menor o mayor, según los avances tecnológicos y las decisiones sobre su desarrollo. Vincula ese horizonte con una economía donde la IA y los robots abaratarían la producción de bienes y servicios.
Gates también defendió revisiones obligatorias de los modelos y medidas de seguridad que impidan su uso malicioso. Argumentó que la competencia entre desarrolladores obliga a los gobiernos a asumir la responsabilidad de fijar estándares, en lugar de dejar esas decisiones a cada compañía.
Quién financiaría la protección de los trabajadores
En otra entrevista, publicada por The Observer el 25 de octubre, Gates anticipó que la automatización alcanzaría tanto las habilidades de oficina como el trabajo físico, conforme avancen los robots humanoides.
Su preocupación fiscal es que una economía más próspera pueda recaudar menos para ayudar a quienes pierdan su empleo. Según explicó al medio, los gobiernos necesitarían nuevas fuentes de ingresos para sostener la protección social y financiar la formación de los trabajadores desplazados.
Gates planteó gravar el uso de la IA y cobrar más impuestos a las grandes fortunas. Su crítica se dirige a los incentivos empresariales para sustituir personas por máquinas. Lo resumió ante The Observer como "contrata al robot, despide al humano y no mires atrás".
Qué mide la exposición de un empleo a la IA
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece una referencia para interpretar esas previsiones. Su índice mundial, publicado el 20 de mayo de 2025, estimó que uno de cada cuatro trabajadores está en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. El 3.3% del empleo mundial se encuentra en la categoría de mayor exposición.
El índice combina datos sobre tareas, consultas a especialistas y estimaciones de un modelo de IA. La OIT considera más probable la transformación de los puestos, porque la mayoría de las ocupaciones conserva actividades que requieren intervención humana.
Los dos enfoques tienen alcances distintos. Gates proyecta una economía futura que incorporaría robots para el trabajo físico. El índice de la OIT examina la exposición a la IA generativa; sus cifras no predicen despidos durante dos décadas.
La OIT propone utilizar el índice para orientar el diálogo social y las políticas de adaptación laboral.