Elon Musk afirmó el 25 de octubre de 2026 que SpaceX cerró 40,000 millones de dólares en deuda para comprar GPUs, los procesadores utilizados en la infraestructura de inteligencia artificial. Atribuyó su acceso al crédito al grado de inversión de la compañía y a los ingresos de Starlink y los lanzamientos, según Reuters.
El directivo explicó que la financiación consiste principalmente en deuda con posibilidad de amortización anticipada para equipos cuyas entregas espera en el primer y segundo trimestre de 2027. También señaló que la operación tendría poco peso en el trimestre actual, de acuerdo con la agencia.
El anuncio actualiza las negociaciones para financiar la compra de chips de Nvidia que se conocieron a principios de octubre.

Musk también advirtió que el endurecimiento del crédito podría provocar quiebras y consolidación entre empresas pequeñas de infraestructura de IA, según recogió Seeking Alpha. Se trata de su pronóstico sobre esos proveedores.
Starlink aporta ingresos y la IA concentra la inversión
Las cuentas de SpaceX permiten poner cifras al respaldo que invoca Musk. En el trimestre terminado el 30 de septiembre de 2026, la empresa declaró 5,248 millones de dólares de ingresos en conectividad y 1,767 millones en su segmento espacial. Juntos sumaron 7,015 millones de dólares, según sus resultados presentados ante la SEC de Estados Unidos.
El negocio de Super Intelligence, antes denominado inteligencia artificial, registró ingresos de 7,560 millones de dólares. A la vez, absorbió 16,444 millones de dólares de inversión de capital, frente a 19,593 millones del conjunto de SpaceX. Esto equivale a aproximadamente el 84 % del total, cálculo a partir de las cifras del informe.
Las cuentas ilustran la combinación que describe Musk: ingresos fuera de la IA y una expansión cuyo gasto se concentra en ese negocio.
El crédito también se encarece para SpaceX
Conseguir fondos puede exigir condiciones más costosas. Semafor informó el 22 de octubre, tres días antes del anuncio de Musk, que la operación se preparaba con tasas superiores a las de la financiación anterior de SpaceX.
Según personas familiarizadas con el acuerdo citadas por el medio, el tramo de menor calificación apuntaba a una tasa cercana al 8.3 %. Otro tramo, respaldado por parte de los chips de la compañía, se perfilaba alrededor del 7.75 %, más de un punto porcentual por encima de donde cotizaban entonces sus bonos existentes.
Semafor advirtió que las tasas podían cambiar antes de finalizar el acuerdo. Eran condiciones preliminares del 22 de octubre, anteriores al cierre anunciado por Musk.
El contraste permite precisar la ventaja que reivindica SpaceX: sus otros negocios aportan ingresos para sostener la expansión, mientras las tasas preliminares de Semafor muestran el mayor costo al que se negociaba esa financiación.
