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Irán frena su viaje a Suiza y pone en riesgo el acuerdo con EE. UU. por los ataques israelíes en el Líbano

Teherán pone en pausa los 60 días de negociación con Washington mientras Israel sigue atacando el sur del Líbano.

por Ricardo Perez
Irán frena su viaje a Suiza y pone en riesgo el acuerdo con EE. UU. por los ataques israelíes en el Líbano

TL;DR:

  • La delegación iraní puso en pausa su asistencia a las conversaciones de implementación previstas en Suiza para este viernes, en protesta por los bombardeos que Israel mantiene en el sur del Líbano.
  • El pacto firmado el miércoles abre 60 días de negociación, y su primera cláusula exige frenar las operaciones militares en todos los frentes; Israel no firmó nada y se niega a retirarse.
  • Los ataques del jueves sobre Kfar Tebnit y Zabadin dejaron tres muertos, justo cuando EE. UU. levantó su bloqueo naval y los primeros barcos empezaron a salir del Golfo.

La delegación negociadora de Irán frenó su viaje a Suiza para la primera ronda de conversaciones de implementación con Estados Unidos, prevista para este viernes 19 de junio, en protesta por los ataques aéreos que Israel sigue lanzando sobre el sur del Líbano. Teherán sostiene que esos bombardeos violan la primera cláusula del memorándum de entendimiento que ambos países firmaron esta semana: la que exige el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, el Líbano incluido. La agencia iraní Fars informó que el país puso en pausa el corazón del acuerdo, los 60 días de negociación sobre su programa nuclear. No es una ruptura formal —Teherán aún no toma una decisión final—, pero deja en el aire un pacto que apenas empezaba a caminar.

El documento es un memorándum de 14 puntos cerrado con la mediación de Pakistán y Qatar. El presidente Donald Trump lo firmó el miércoles en Versalles y el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian, lo rubricó por su lado. La cita de Suiza, en el resort Burgenstock —propiedad del fondo soberano catarí—, iba a ser la ceremonia oficial. Ahora quedó reducida al arranque técnico de los dos meses que tienen ambas partes para cerrar el resto.

El Líbano es la grieta por donde se cuela la crisis

Para Teherán, el expediente libanés decide si hay negociación o no la hay. Fuentes iraníes citadas por The Maritime Executive señalan que el país no "cumplirá unilateralmente sus compromisos" mientras Israel siga golpeando territorio libanés, y que considera el proceso en suspenso por completo. El gatillo: un supuesto incumplimiento del primer párrafo del acuerdo, que Irán entiende como un alto a todas las hostilidades, incluidas las israelíes contra Hezbollah en el Líbano.

Los bombardeos no pararon. El jueves, dos ataques sobre Kfar Tebnit y Zabadin, en el sur del país, dejaron tres muertos. Es el tipo de episodio que, a ojos de Teherán, vacía de contenido la firma de hace apenas unos días.

Israel no firmó el pacto y no piensa retirarse

Aquí está el nudo del problema: el acuerdo es entre Washington y Teherán, e Israel no es parte. Benjamin Netanyahu lo dejó claro toda la semana, según Al Jazeera, al repetir que sus tropas no saldrán del Líbano. El Estado israelí ocupa cerca de una quinta parte del territorio libanés y lo bombardea casi a diario desde principios de marzo; esos ataques han dejado al menos 3,000 muertos y más de un millón de desplazados.

El ministro de Defensa, Israel Katz, lo formuló el lunes sin rodeos:

"El primer ministro Benjamin Netanyahu y yo seguimos una política clara: [el ejército] permanecerá en las zonas de seguridad de Líbano, Siria y Gaza por un período de tiempo ilimitado, para proteger la frontera y a las comunidades israelíes frente a elementos yihadistas."

Y dentro del gobierno hay voces que empujan aún más fuerte. Moshe Saada, diputado del Likud —el partido en el poder—, declaró esta semana a Reuters:

"El deber exige que ataquemos el Líbano en todas partes, las 24 horas, con la máxima fuerza y sin ninguna proporcionalidad."

Trump le pidió a Netanyahu un "trato más suave" con el Líbano, según Al Jazeera. La respuesta sobre el terreno fueron más bombardeos.

La ceremonia de Suiza se desinfla

El acto del viernes perdió fuelle incluso antes de la pausa iraní. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, canceló su propio viaje a Suiza: su vocero explicó que el memorándum ya se firmó de forma electrónica, entró en vigor y está en fase de implementación, por lo que Islamabad apoyará las siguientes pistas "de nivel técnico". Sin un jefe de gobierno de ese rango en la sala, el protocolo diplomático obliga a bajar el nivel de toda la cita.

¿Significa eso que la reunión se cae? No necesariamente. El ministerio de Exteriores suizo insistió el jueves en que el plan seguía en pie: Estados Unidos, Irán y los mediadores se verían en el Burgenstock para las primeras negociaciones de implementación. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, dijo que pensaba viajar a Suiza, aunque sin fecha. Todo quedó, por ahora, en el terreno de lo incierto.

Por qué el Estrecho de Ormuz vuelve esto un problema global

La parte del acuerdo que más rápido se mueve es la marítima, y ahí es donde la pausa iraní pega donde duele. El jueves, el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) confirmó que levantó el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, y los primeros buques que llevaban semanas atrapados en el Golfo Pérsico empezaron a salir. El pacto compromete a Washington a retirar el bloqueo por completo en 30 días y a sacar sus fuerzas dentro de los 30 días posteriores al acuerdo final; a cambio, Irán haría "su mejor esfuerzo" para el paso seguro de barcos comerciales sin cobro durante 60 días.

El detalle es que Teherán no piensa volver atrás del todo. Su negociador jefe, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió el miércoles que "el Estrecho de Ormuz no volverá a las condiciones previas a la guerra" y adelantó que Irán cobrará por dar servicios a la navegación. Durante el conflicto, algunas navieras llegaron a pagar peajes de hasta 2 millones de dólares por barco a la Guardia Revolucionaria, según Al Jazeera, y las primas de seguro se dispararon.

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Photo by Zetong Li / Unsplash

Ormuz es una de las arterias petroleras más importantes del planeta, y su cierre o reapertura se traslada tarde o temprano al precio de los combustibles en México, España y América Latina. Si Irán congela el acuerdo, la seguridad marítima en el estrecho vuelve a quedar en el aire, y con ella la calma que los mercados de energía empezaban a respirar.

El pacto sigue en pie sobre el papel. Pero su primera prueba real no la pusieron Washington ni Teherán, sino los aviones israelíes sobre el sur del Líbano. Mientras esos bombardeos no se detengan, el reloj de los 60 días corre con una hipoteca encima: la distancia entre lo que prometió Estados Unidos y lo que Israel está dispuesto a hacer sobre el terreno.

Fuentes: 1, 2, 3

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