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Israel califica de "capitulación catastrófica" el acuerdo que Trump firmó con Irán

El acuerdo de Trump con Irán deja a Israel sin sus objetivos de guerra y aviva la crítica interna.

por Ana Ambriz
Israel califica de "capitulación catastrófica" el acuerdo que Trump firmó con Irán

TL;DR:

  • El memorando de 14 puntos pone fin a la guerra, pero deja sin tocar los misiles iraníes, a sus milicias aliadas y el grueso del programa nuclear.
  • Estados Unidos retirará sus fuerzas en 30 días y se compromete a un fondo de al menos 300.000 millones de dólares más el levantamiento de sanciones para Irán.
  • Netanyahu se desmarca del pacto y asegura que la guerra logró sus objetivos; Israel insiste en que no se retirará de Líbano.

Israel despertó el jueves 18 de junio de 2026 ante un escenario que no esperaba. El país asimiló, entre el desconcierto y un silencio oficial llamativo, los términos del acuerdo con el que Donald Trump puso fin a la guerra con Irán. Para buena parte de los analistas y exfuncionarios israelíes, el pacto no cumple ninguno de los objetivos por los que Israel fue a la guerra y lo deja peor parado en casi todos. David Horovitz, director de The Times of Israel, lo resumió en el titular de su columna como "una capitulación catastrófica". El memorando, firmado de forma electrónica por Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian, abre además la puerta a un alivio de sanciones y a fondos para Teherán por cientos de miles de millones de dólares.

El contraste con la retórica de los últimos meses es brutal. Netanyahu había prometido que la alianza con Washington estaba "cambiando la cara de Oriente Medio" a favor de Israel. El texto que ahora circula apunta en la dirección contraria.

Qué dice —y qué calla— el memorando de 14 puntos

Estados Unidos detalló el contenido del memorando de entendimiento (MoU) de 14 puntos el miércoles. Ninguna de las dos partes publicó una copia física: un funcionario estadounidense leyó el texto a la prensa, y Teherán todavía no ha confirmado la versión que difundió Washington, aunque sí confirmó que ambos bandos lo firmaron electrónicamente. Trump lo rubricó en Versalles el miércoles 17 de junio, durante su paso por Francia, y adelantó una ceremonia que estaba prevista para el viernes en Suiza.

Esto es lo que recogen las cláusulas centrales, según el texto leído por la administración estadounidense:

  • Alto el fuego total. Cese "inmediato y permanente" de operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, con compromiso de respetar la integridad territorial y la soberanía libanesas. El acuerdo no menciona a Israel.
  • Sin injerencias. Washington y Teherán se comprometen a respetar su soberanía mutua y a no interferir en sus asuntos internos, lo que en la práctica entierra cualquier plan estadounidense de cambio de régimen.
  • Retirada en 30 días. Estados Unidos empezará a levantar su bloqueo naval y lo eliminará por completo en un plazo de 30 días; también retirará sus fuerzas en ese mismo plazo tras el acuerdo final.
  • Ormuz, con condiciones. Irán hará "sus mejores esfuerzos" para el paso seguro de buques comerciales sin cobro durante 60 días, y negociará con Omán la futura administración del estrecho.
  • Reconstrucción millonaria. EE. UU. se compromete, junto con "socios regionales", a un plan de al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir y desarrollar la economía iraní.
  • Fin de las sanciones. Washington levantará "todo tipo de sanciones" contra Irán según un calendario pactado como parte del acuerdo final.
  • Nuclear, para después. Irán reafirma que no fabricará armas nucleares y se acuerda diluir el material enriquecido en territorio iraní bajo supervisión del OIEA. El núcleo del programa nuclear queda para una etapa posterior.

Lo que el documento no toca es justo lo que más inquieta en Israel. No hay una sola línea sobre el arsenal de misiles balísticos iraní ni sobre su apoyo a milicias aliadas como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen. Y al exigir que Israel saque sus tropas de Líbano, ata de manos al Ejército israelí de una forma que no existía antes de la guerra.

Por qué Israel lo lee como una derrota

Irán emerge del conflicto con su Gobierno intacto y, según varios analistas, reforzado, pese a haber sido "decapitado" al inicio de la ofensiva de finales de febrero. Yaakov Amidror, exasesor de seguridad nacional de Netanyahu y figura de la línea dura, fue tajante en declaraciones recogidas por The New York Times:

"Es un mal acuerdo en el que los estadounidenses están pagando en efectivo y obtuvieron, como mucho, una carta de intenciones."

El analista de seguridad Nir Dvori, de Channel 12, comparó el pacto con un "7 de octubre diplomático": un desastre mayúsculo para el que Israel no estaba preparado. El temor de fondo es tan económico como militar. Los cientos de miles de millones en alivio de sanciones, activos descongelados y ayuda a la reconstrucción podrían terminar pagando más misiles y apuntalando a los aliados de Teherán en la región.

Chuck Freilich, exsubasesor de seguridad nacional israelí, llevó la lectura todavía más lejos:

"Irán salió más fuerte y creo que ahora es la potencia hegemónica regional. Se plantaron ante Estados Unidos, la superpotencia global. Pueden tener misiles, y en el acuerdo no hay nada sobre la cuestión nuclear salvo que lo hablaremos. Esta es una victoria iraní sobre Estados Unidos e Israel."

Netanyahu se desmarca y la oposición lo acorrala

Benjamin Netanyahu y la cúpula de su Gobierno guardaron silencio durante la madrugada y dejaron la respuesta a ministros menores y diputados de segunda fila. Amichai Chikli, ministro de Asuntos de la Diáspora, especuló en una entrevista radial con que el primer ministro sabría decirle "no" a Trump sobre la salida de Líbano, igual que supo cómo "meter a Estados Unidos en esta guerra".

El propio Netanyahu ya había marcado distancia días antes. En su primera rueda de prensa en tres meses evitó criticar el acuerdo —admitió incluso que aún no conocía todos sus detalles— y defendió que la guerra había cumplido sus "objetivos principales". Sobre el pacto, dejó claro que la decisión no era suya:

"Con acuerdo o sin acuerdo, Irán no tendrá armas nucleares: ni hoy ni mañana. Mientras yo sea primer ministro de Israel, eso no va a ocurrir."

Insistió en que el memorando "lo hizo Estados Unidos, el presidente de Estados Unidos" y que "esta es su decisión, y él la está liderando". La oposición no le perdonó el giro: el exprimer ministro Naftali Bennett habló de un "fracaso histórico" frente a Irán, y otros líderes le reprocharon haber proclamado la victoria mientras el régimen de Teherán sigue de pie.

Ormuz, el crudo y un repliegue de EE. UU. lleno de preguntas

Más allá de Israel, el acuerdo tiene una consecuencia que toca el bolsillo global: la reapertura del estrecho de Ormuz, uno de los puntos de paso de crudo más importantes del planeta. El vicepresidente JD Vance confirmó que el bloqueo a los puertos iraníes ya se levantó y que el periodo de negociación de 60 días arrancó el 18 de junio. Cuando se anunció el marco del pacto, el petróleo bajó y las bolsas subieron.

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Photo by Fredrick F. / Unsplash

Pero el mismo Vance describió el MoU como "un documento muy general", y ahí está la trampa. Lo esencial sigue sin cerrarse. El destino del uranio enriquecido —Irán conserva una cantidad estimada en torno a los 440 kilos al 60 %— se resolverá más adelante. Tampoco queda claro si el levantamiento de sanciones alcanza a las de la ONU o solo a las estadounidenses. Y el negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ya avisó de que Ormuz "no volverá a las condiciones previas a la guerra" y de que Irán cobrará "una tarifa por servicios" al tránsito marítimo.

Que Israel cumpla con su parte tampoco está garantizado. El país no firmó el acuerdo y repite que no abandonará Líbano: el ministro de Defensa, Israel Katz, dejó dicho que las tropas seguirán en las zonas de seguridad "por tiempo ilimitado".

El documento que Trump presenta como el final de una guerra es, para Israel, el principio de un problema. Teherán sale del conflicto con su régimen en pie, la promesa de dinero sobre la mesa y la carpeta nuclear aplazada; Washington recoge sus barcos y se aleja de Oriente Medio. Los próximos 60 días de negociación dirán si el alto el fuego se sostiene o si, como advierten en Jerusalén, la guerra solo cambió de fase.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Ana Ambriz

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