TL;DR:
- La Fuerza Espacial de EE. UU. seleccionó a 15 empresas para desarrollar su campo de pruebas y entrenamiento espacial bajo el contrato NITE-STAR.
- El techo es de 981 millones de dólares hasta julio de 2032, pero el aviso oficial de contratos dice que no se obligaron fondos al adjudicar: nadie ha cobrado.
- Tres semanas antes, en Chile, un satélite comercial ya ejecutó una maniobra evasiva real frente a un agresor simulado por Brasil y Colombia.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos eligió a 15 empresas para construir el campo de entrenamiento donde sus operadores aprenderán a pelear en órbita. El contrato se llama NITE-STAR y lo adjudicó el Space Systems Command desde Colorado Springs el 30 de julio de 2026, con un techo de 981 millones de dólares. En la lista aparecen Boeing, Lockheed Martin Space, Northrop Grumman, BAE Systems y L3Harris junto a Rocket Lab, Firefly Aerospace, Redwire Space Missions, Sierra Space, York Space Systems, Viasat, CACI, Amentum, Parsons Government Services y Pacific Crest Alliance. Ninguna cobró nada: el aviso de contratos del Departamento de Guerra, como se llama hoy el Departamento de Defensa, dice que no se obligaron fondos al momento de la adjudicación. Lo que ganaron fue el derecho a competir entre ellas por las órdenes de trabajo que salgan hasta julio de 2032.
El nombre completo del contrato es un trabalenguas incluso para el gremio: Innovative Technology and Engineering, Space Test and Range, del Complejo Nacional de Pruebas y Entrenamiento Espacial. Lo que compra sí se entiende rápido. Según el propio aviso, cubre actividades de ingeniería en tierra y en el espacio para mejorar las operaciones de prueba, evaluación y entrenamiento. La solicitud publicada en marzo, que reseñó Washington Technology, detallaba lo más caro de ese paquete: contratistas que diseñen, construyan y entreguen satélites y cargas útiles.
Es ahí donde empieza la parte llamativa, y también donde conviene tener cuidado. Ni el comunicado ni el aviso oficial usan la palabra "agresor". La idea de satélites agresores, naves reales que imitan las tácticas de China o Rusia para que los operadores practiquen contra un adversario que sí se mueve, viene de declaraciones públicas anteriores del jefe de la Fuerza Espacial y de la cobertura especializada. Tech Times tituló que NITE-STAR financia agresores orbitales vivos. El documento que firmó el gobierno dice algo más sobrio.
Breaking Defense, que sí ha reporteado la arquitectura completa, describe un sistema con infraestructura física, simuladores y activos vivos que incluyen naves espaciales, pensado para entrenar guerra cibernética, electrónica y orbital. La palabra clave es "activos vivos".
El techo de 981 millones no es un cheque
Un contrato IDIQ funciona como una lista de proveedores precalificados. El gobierno arma el grupo, y después va sacando órdenes de trabajo que esas empresas se pelean entre ellas. El techo es el tope de todo lo que se puede gastar bajo ese paraguas, no un presupuesto comprometido ni un piso garantizado.
Los números del aviso oficial ayudan a dimensionarlo. Se recibieron 20 ofertas y quedaron 15, o sea que la competencia fue amplia y no especialmente selectiva. Si uno divide el techo entre las 15 empresas y entre los seis años de vigencia, salen unos 10.9 millones de dólares por empresa y por año, y eso solo si el dinero se repartiera parejo, que no va a pasar. La aritmética es propia y sirve únicamente de escala: el reparto real dependerá de cada orden de trabajo.
El matiz importa porque el mercado leyó otra cosa. Stocktwits reportó que Rocket Lab subió 3% en operaciones nocturnas, Redwire 2%, y Firefly y Viasat 1% cada una tras conocerse la noticia. La propia Firefly lo anunció en X con una palabra bien escogida: dijo que fue "incorporada" al contrato. Incorporada, no pagada.
Hay una segunda inconsistencia que nadie ha señalado, y está entre dos documentos del mismo gobierno publicados con un día de diferencia. El comunicado del Space Systems Command habla de una inversión "a lo largo de dos periodos de cinco años", es decir diez. El aviso de contratos fija la conclusión el 29 de julio de 2032, seis años después de la adjudicación. SpaceNews consultó al mando y publicó la estructura real: base de cinco años más una opción de un año. La solicitud de marzo, en cambio, contemplaba cinco más cinco. El techo se quedó igual y el plazo se acortó, lo que significa un ritmo anual de gasto potencial más alto, no más bajo. El comunicado oficial todavía no refleja el cambio.
Gagnon puso semáforos, y dos unidades salieron en rojo
La noticia de fondo no es el dinero. Es el diagnóstico que dio el teniente general Gregory Gagnon, comandante del Combat Forces Command, y que recogió Breaking Defense: la Fuerza Espacial no tiene con qué entrenar a buena parte de su gente. Gagnon resumió el estado del inventario como disparejo.
Su repaso por áreas es lo más útil que se ha publicado sobre el tema:
- Alerta y rastreo de misiles: entrenamiento simulado sólido, palomita verde.
- Guerra orbital (Delta 9): todavía trabaja principalmente con equipo de misión real, aunque el requisito ya está financiado y va en camino a la palomita verde.
- Conciencia del dominio espacial e inteligencia: los simuladores faltan gravemente, porque cada una de esas unidades usa sistemas de misión muy específicos.
Entrenar con "equipo de misión real" quiere decir practicar sobre los satélites que están operando de verdad. Es la razón por la que el servicio lanzó, el 12 de febrero de 2026, un satélite dedicado exclusivamente a entrenamiento para la Mission Delta 9, a bordo de la misión USSF-87. Gagnon lo explicó ante la prensa el 25 de febrero, en el simposio de la AFA, con una comparación de piloto que Air & Space Forces Magazine publicó completa:
"Antes teníamos algo así como un 737 y practicábamos con eso"
Ahora, dijo, reciben una aeronave de grado militar para practicar. Ese satélite, aclaró él mismo, es de demostración y servirá para definir cuántos más se compran. El coronel Corey Klopstein, que dirige el System Delta 81 y encabeza la oficina de infraestructura de pruebas y entrenamiento, contó además que su equipo ya entregó a la Delta 9 un simulador llamado Paragon, que replica operaciones de encuentro y proximidad para que los operadores acumulen repeticiones cuando no hay ventana de satélite disponible. NITE-STAR es el vehículo para escalar las dos vías a la vez.

Toda esa infraestructura terrestre (radares, telescopios, estaciones de rastreo) también entra en el contrato, porque sin ella no hay forma de observar ni de calificar lo que ocurre allá arriba. Es el mismo tipo de equipo que permitió medir un fragmento de basura espacial de 66 centímetros a 36,000 kilómetros.
Al final, el contrato se resume así: la Fuerza Espacial cumplió seis años y medio de existencia y acaba de firmar otros seis para terminar de construir el campo de entrenamiento que quiere desde el primer día.
El ensayo general ya ocurrió, y fue en Antofagasta
Aquí está lo que ninguna de las coberturas conectó. Mientras Washington debatía cómo comprar la capacidad de entrenar contra un agresor orbital, esa capacidad ya se estrenó en el hemisferio sur, y con operadores latinoamericanos adentro.
El 6 de julio de 2026, en la Base Aérea Cerro Moreno de Antofagasta, arrancó la semana de ejecución del ejercicio Salitre 2026, el mayor ejercicio aéreo multinacional de Sudamérica, organizado por la Fuerza Aérea de Chile dentro de la serie Resolute Sentinel del Comando Sur estadounidense. El plato fuerte fue un evento que el propio Comando Sur describe como inédito en un ejercicio combinado: una nave agresora, interpretada por los centros de operaciones espaciales de Brasil y Colombia, se acercó a un satélite comercial real, el DROID-002 de la empresa Turion Space, y el operador respondió ejecutando una maniobra verdadera superior a 1 metro por segundo. Los operadores de la coalición tuvieron que detectar, caracterizar y reportar el evento en tiempo real usando datos comerciales de conciencia del dominio espacial.
El coronel Brandon P. Alford, comandante de las Fuerzas Espaciales del Sur, lo describió sin rodeos:
"la seguridad en el dominio espacial es un deporte de equipo"
El resto del cuadro es igual de concreto. Cuatro operadores chilenos recién egresados del curso de certificación "Protect and Defend", de cuatro semanas, debutaron en piso de guardia real haciendo búsquedas de estado satelital y vigilancia de actividad. Argentina y Paraguay, que volaban en el componente aéreo, observaron por primera vez una célula espacial de este tipo. Y antes del ejercicio, oficiales estadounidenses dieron una serie de familiarización en guerra orbital a operadores nuevos de Brasil, Argentina, Chile y Colombia: maniobra de naves, ejecución de intercepciones y tácticas de detección y respuesta defensiva. La unidad que coordinó todo, Space Forces Southern, quedó operativa apenas el 1 de diciembre de 2025.
Dicho de otro modo: el "Red Flag orbital" que NITE-STAR va a financiar tuvo su ensayo con un satélite comercial prestado, un guion de ficción y dos fuerzas aéreas sudamericanas haciendo de enemigo. Las lecciones de esa célula espacial, según el Comando Sur, alimentarán el ejercicio PANAMAX de este mismo verano boreal.
Ese uso de naves privadas para fines militares dejó de ser excepción, y ya generó su propio expediente político.

Siete de las quince plazas se quedan en Colorado
El aviso oficial trae las direcciones de cada adjudicataria, y ahí aparece un patrón geográfico que vale la pena mirar. Siete de las 15 empresas figuran con domicilio en Colorado: BAE Systems en Broomfield, Lockheed Martin Space y Redwire Space Missions en Littleton, Sierra Space en Louisville, York Space Systems en Denver, y tanto Boeing como Pacific Crest Alliance en Colorado Springs, que es exactamente la ciudad donde está la oficina que compra. Las otras ocho se reparten entre Virginia, Texas, Florida, Tennessee y California, con Rocket Lab en Long Beach y Viasat en Carlsbad.
De todos esos nombres, uno no le suena a nadie: Pacific Crest Alliance. Es una empresa conjunta bajo el programa 8(a) para pequeñas empresas, formada por La Jolla Logic, una firma de San Diego especializada en ingeniería de ciberseguridad e inteligencia artificial, y Sierra Nevada Corporation. El detalle interesante es que Sierra Space, que aparece por separado en la misma lista, nació como escisión de esa misma Sierra Nevada Corporation. Dos de las quince plazas comparten raíz corporativa.
Preguntas rápidas sobre el contrato NITE-STAR
¿Qué es el contrato NITE-STAR de la Fuerza Espacial?
Es un vehículo de contratación con el que la Fuerza Espacial de EE. UU. comprará capacidades de prueba y entrenamiento: satélites, cargas útiles, sensores, radares, estaciones de rastreo, gemelos digitales y simuladores. Lo administra el System Delta 81 del Space Systems Command, en Colorado Springs, y da servicio al mando de entrenamiento STARCOM.
¿Las 15 empresas ya recibieron los 981 millones de dólares?
No. El aviso de contratos del 30 de julio de 2026 señala que no se obligaron fondos al adjudicar. Los 981 millones son el máximo acumulado que pueden alcanzar todas las órdenes de trabajo juntas hasta julio de 2032, y cada orden se competirá entre las 15 empresas del grupo.
¿Qué países de América Latina entrenan guerra espacial con Estados Unidos?
En el ejercicio Salitre 2026, celebrado en Chile en julio, participaron en la célula espacial operadores de Chile, Brasil y Colombia, y Argentina y Paraguay observaron por primera vez. Oficiales estadounidenses impartieron además una familiarización en guerra orbital a operadores de Brasil, Argentina, Chile y Colombia.
Durante seis años, las 15 empresas de la lista competirán por presupuestos que todavía no existen para construir naves que todavía no se han pedido. Lo que ya existe, y funcionó, es lo que pasó en Antofagasta el 6 de julio: un satélite comercial esquivando a un agresor imaginario que dos fuerzas aéreas sudamericanas se encargaron de encarnar. La infraestructura de mil millones vendrá después. El entrenamiento ya empezó.