Saltar al contenido

Primer caso en el gobierno británico: la oficina del fiscal general deja de publicar en X

Primer caso en el gobierno británico: la oficina del fiscal general deja de publicar en X por desinformación.

por Ricardo Perez
Primer caso en el gobierno británico: la oficina del fiscal general deja de publicar en X

TL;DR:

  • Richard Hermer, fiscal general de Inglaterra y Gales, ordenó a su oficina dejar de publicar en X por desinformación e incitación a la violencia.
  • La cuenta oficial publicó por última vez el 12 de junio de 2026; la decisión llegó tras los disturbios en Southampton y Belfast.
  • Sería la primera dependencia del gobierno británico en abandonar la red de Elon Musk, mientras el primer ministro Keir Starmer sigue activo en ella.

La oficina de Richard Hermer, fiscal general de Inglaterra y Gales y abogado general de Irlanda del Norte, dejó de publicar en X por preocupaciones sobre desinformación e incitación a la violencia. Según reportaron The Guardian y The Observer, sería la primera dependencia del gobierno británico en salir de la red de Elon Musk, un gesto cargado de simbolismo en un Ejecutivo que todavía convive con la plataforma. La cuenta oficial publicó por última vez el 12 de junio de 2026; antes lo hacía casi a diario. Hermer habría tomado la decisión tras los disturbios de Southampton y Belfast de este mes, convencido —según los reportes— de que ciertos actores usan la red para sembrar discordia. El primer ministro Keir Starmer, en cambio, sigue ahí.

Hermer comunicó la instrucción a su equipo la semana pasada, de acuerdo con The Observer, y el gesto marca un punto poco habitual: un cargo del gobierno que no solo critica a X, sino que deja de alimentarla. La Fiscalía —responsable de velar por el interés público y la aplicación de la ley— concluyó, según esos reportes, que seguir publicando en una plataforma señalada por facilitar ese tipo de organización chocaba con su propósito.

Los disturbios y una ola de desinformación detonaron la salida

El punto de quiebre fueron los disturbios de Southampton y Belfast de principios de junio. Detrás vino una avalancha de desinformación alrededor de dos crímenes violentos —entre ellos el asesinato de Henry Nowak— que cuentas de extrema derecha aprovecharon para alimentar el odio hacia los migrantes.

Y no se quedó en opiniones. Algunas figuras con audiencias enormes difundieron video de bodycam manipulado del caso Nowak. Por su parte, Grok, el chatbot de inteligencia artificial integrado en X, identificó por error a dos policías vinculados al caso; sus datos personales se viralizaron. Musk, dueño de la red, amplificó varias de esas voces.

silhouette photo of person holding smartphone
Photo by Gilles Lambert / Unsplash

En un discurso reciente sobre la permanencia del Reino Unido en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Hermer fue tajante sobre quién, a su juicio, alimenta la división:

"Sencillamente no podemos permitir que un grupo muy reducido de millonarios financiados con criptomonedas de este mundo se salga con la suya usando el debate sobre el TEDH o el acercamiento a la UE para sembrar más división en este país; no podemos permitir que tracen líneas entre nuestras comunidades."

Una grieta simbólica con la red de Musk

Aquí está el matiz político. El gobierno laborista no la ha tenido fácil con Musk, que ha respaldado abiertamente a partidos de extrema derecha y ha pedido en repetidas ocasiones la salida de Starmer y su gabinete. Que la primera ruptura venga de la Fiscalía —y no del propio Starmer, que conserva su cuenta— dice bastante sobre las costuras internas del Ejecutivo.

Tampoco es la primera fuga. Algunas diputadas ya habían abandonado X de forma individual después de que se conociera que Grok permitía generar imágenes de mujeres y menores reales con ropa reveladora. Lo nuevo es la escala: se trata de una oficina del gobierno, no de una decisión personal.

Hermer, según los reportes, dejó una sola excepción para su equipo: publicar en X únicamente para corregir desinformación.

Starmer sigue en X y el dilema queda abierto

El primer ministro sostiene que el alcance de la plataforma y su uso extendido entre políticos la vuelven una herramienta todavía útil. Esa es la contradicción que deja la decisión de Hermer: mientras una dependencia se va, la cabeza del gobierno se queda.

El trasfondo regulatorio aprieta. El Ejecutivo ya dijo que apoyaría una prohibición total de X si Ofcom, el regulador de comunicaciones, la considerara necesaria. A eso se suman un plan para restringir el acceso de menores de 16 años a redes sociales y varias investigaciones por la actividad de Grok. Nada de eso implica, por ahora, un veto: son piezas sueltas que muestran cuánto se ha tensado el vínculo.

Conviene marcar la raya entre lo confirmado y lo reportado. La salida de la Fiscalía la publicaron primero The Observer y The Guardian, y el resto de medios la atribuye a esas dos cabeceras; la oficina de Hermer no ha emitido, hasta ahora, un comunicado público que detalle la medida. El 12 de junio como última publicación sí es verificable en la cuenta.

Una sola cuenta que deja de publicar no cambia el mapa del poder. Pero que el órgano encargado de defender el interés público decida que ese interés ya no cabe en X manda una señal incómoda para Musk y para un gobierno que aún no resuelve si la plataforma es un canal o un problema.

Fuentes: 1, 2

Ricardo Perez imagen de perfil
por Ricardo Perez

Leer más de Política