TL;DR:
- Astrónomos obtuvieron las imágenes más detalladas del asteroide (44) Nysa mediante telescopios en Arizona y Chile.
- La roca parece tener tres lóbulos conectados por dos estrechos valles y mide unos 75 kilómetros.
- Un satélite provisionalmente llamado S/2026 (44) 1 podría ayudar a revelar cómo se formó Nysa.
Un equipo internacional de astrónomos obtuvo las imágenes más detalladas de (44) Nysa, un asteroide del cinturón principal que parece tener tres lóbulos unidos por estrechos cuellos. Las observaciones también revelaron un pequeño satélite, designado provisionalmente S/2026 (44) 1, que fue detectado en dos campañas independientes. El hallazgo importa por una razón concreta: seguir el movimiento de esa luna permitirá estimar mejor la masa y la densidad de Nysa, dos datos que podrían aclarar si la roca es un trío de fragmentos que se unieron o un solo cuerpo deformado.
Nysa se encuentra en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter. Fue descubierto en 1857 y durante décadas las observaciones solo habían permitido sospechar que tenía una forma alargada o quizá dos grandes lóbulos.
Las imágenes muestran dos valles que rodean a Nysa
El estudio, disponible en arXiv desde el 28 de julio de 2026, combinó observaciones obtenidas con instrumentos especializados en óptica adaptativa. Esta técnica compensa parte de la distorsión causada por la atmósfera terrestre.
Los datos principales proceden de:
- SHARK-VIS, instalado en el Large Binocular Telescope de Arizona, que observó Nysa el 15 de febrero y el 21 de marzo de 2026.
- SPHERE/ZIMPOL, instalado en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en Chile, que registró diez sesiones entre el 9 de marzo y el 5 de abril.
- Un modelo tridimensional construido con las imágenes y curvas de luz del asteroide mediante el algoritmo ADAM.
El modelo estima un diámetro equivalente de aproximadamente 75 kilómetros y una rotación cercana a las 6.42 horas. En las imágenes aparecen dos depresiones oscuras que parecen rodear la parte más estrecha del objeto. El equipo interpreta esas estructuras como colli, una palabra italiana utilizada para describir cuellos que conectan fragmentos.
Con esa lectura, Nysa tendría tres lóbulos, dos valles principales y una forma que no coincide con la de ningún otro asteroide observado hasta ahora.
Kate Minker, autora principal del estudio e investigadora del Lowell Observatory, explicó:
"Las imágenes revelan un objeto extraordinariamente inusual. La explicación más probable es que Nysa sea un sistema triple de contacto, formado por tres componentes conectados, o un cuerpo coherente extremadamente irregular, distinto de cualquier otro que hayamos observado."



La pequeña luna puede resolver el misterio
El satélite fue difícil de detectar porque la luz de Nysa genera un halo mucho más brillante. Para separarlo del resplandor principal, los investigadores utilizaron técnicas de imagen de alto contraste desarrolladas originalmente para estudiar exoplanetas.
El punto de luz apareció en los datos de SHARK-VIS de febrero y marzo. También cambió de posición en el cielo mientras permanecía alineado con Nysa durante más de tres horas en cada sesión, un comportamiento que permitió descartar que fuera una estrella u otro objeto de fondo.
Los datos disponibles indican que:
- La separación proyectada entre Nysa y el satélite fue de aproximadamente 180 kilómetros en febrero y 170 kilómetros en marzo.
- Su diámetro se estima en 1 ± 0.5 kilómetros, suponiendo que refleja la luz de manera similar a Nysa.
- Su designación provisional es S/2026 (44) 1 y todavía no tiene un nombre definitivo.
- La velocidad y el periodo orbital aún necesitan mediciones adicionales.
El equipo espera que nuevas observaciones permitan determinar con precisión la órbita del satélite. Con esa información será posible calcular la masa de Nysa y, al combinarla con su volumen, obtener una estimación más confiable de su densidad.
Ese dato podría resolver la discusión sobre su estructura.
Dos hipótesis para explicar una forma imposible de ignorar
Los investigadores plantean dos escenarios principales:
- Nysa podría ser un sistema triple de contacto, formado por tres cuerpos que se unieron a baja velocidad después de una colisión antigua.
- También podría ser un único cuerpo rocoso, muy resistente, que sufrió impactos capaces de deformarlo y abrir los dos grandes valles observados.
Una tercera posibilidad relacionada con el primer escenario es que un impacto entre cuerpos mayores haya desarmado parcialmente a Nysa y que sus fragmentos volvieran a reunirse poco después. Ese proceso explicaría la forma alargada, aunque todavía deja dudas sobre cómo una estructura tan irregular pudo mantenerse estable durante miles de millones de años.
Las observaciones tampoco muestran diferencias de color claras entre sus lóbulos. El estudio no detectó variaciones superiores al 5%, un resultado compatible con la idea de que las distintas partes proceden del mismo cuerpo original.
Nysa pertenece a los asteroides de tipo E, una clase poco común asociada con superficies ricas en enstatita, un mineral de silicato de magnesio. Estos objetos pudieron formarse cerca del Sol y conservar materiales relacionados con los primeros bloques rocosos que dieron origen a los planetas interiores.
Por eso el interés científico va más allá de su silueta. Si la luna permite establecer la densidad de Nysa, los astrónomos podrán comparar ese resultado con los modelos de impactos, fragmentación y reensamblaje que intentan explicar su origen.
Por ahora, la etiqueta más precisa es provisional: Nysa parece un sistema binario cuyo cuerpo principal podría estar compuesto por tres lóbulos. El pequeño satélite es la pieza que falta para pasar de una silueta llamativa a una historia comprobable sobre colisiones y reensamblajes al inicio del sistema solar.