TL;DR:
- Las acciones de IBM cerraron con una caída de 25.21% el 14 de julio, su peor día en bolsa desde que existen registros confiables, tras adelantar resultados preliminares por debajo de lo esperado.
- La compañía borró 67,000 millones de dólares en valor de mercado en una sola sesión, superando el récord negativo que tenía desde el Lunes Negro de 1987.
- El CEO Arvind Krishna atribuyó el tropiezo a que los clientes movieron presupuesto hacia servidores y memoria ante la escasez de chips, dejando en pausa contratos de software.
IBM tuvo este martes su peor día en Wall Street desde que existen registros confiables, hace casi 60 años. Las acciones de la compañía cerraron con una caída de 25.21%, hasta 217.07 dólares, después de que la propia empresa adelantara resultados preliminares del segundo trimestre por debajo de lo que esperaba el mercado. La sesión le costó a IBM 67,000 millones de dólares en valor de mercado y superó el récord negativo que tenía desde el Lunes Negro de octubre de 1987, cuando el papel cayó 23.7% en una sola jornada. El CEO Arvind Krishna atribuyó el tropiezo a que sus clientes empresariales movieron presupuesto hacia servidores, almacenamiento y memoria ante la escasez global de chips, dejando en pausa contratos de software y consultoría que la compañía esperaba cerrar en el trimestre.
El volumen de operaciones lo confirma: 64 millones de acciones cambiaron de manos, 551% por encima del promedio trimestral de 9.8 millones.
Los clientes de IBM prefirieron comprar memoria antes que software
Apenas en el primer trimestre del año, el negocio de software de IBM había crecido 11% y superado las expectativas del mercado. Para el segundo trimestre, ese ritmo se redujo a la mitad.
IBM ya sabía que su negocio de infraestructura se enfriaría en este periodo, después del arranque más fuerte de un programa de mainframes en la historia de la compañía con el lanzamiento del z17. Lo que no calculó fue la magnitud del golpe.
En las últimas semanas de junio, los clientes empresariales movieron presupuesto hacia servidores, almacenamiento y memoria para asegurar equipo antes de que subieran más los precios. La prisa no fue gratuita: el precio de la memoria RAM ya se había disparado entre 100% y 116% durante el primer trimestre de 2026 por la escasez global de chips ligada a la demanda de inteligencia artificial. Esa fuga de presupuesto dejó en pausa contratos de software, consultoría y mainframes que la compañía esperaba cerrar a tiempo.
Krishna, presidente y director ejecutivo de IBM, lo reconoció sin rodeos en su carta a los inversionistas:
"Estas condiciones exigen que nuestros equipos ejecuten a la perfección, y este trimestre fallamos. No nos adaptamos ni actuamos con la rapidez suficiente, y numerosos contratos grandes no se cerraron en los plazos que esperábamos, lo que explica la mayor parte de nuestro déficit. Esto no son excusas, son realidades."
A esa fuga de presupuesto se sumó otro factor que la propia compañía reconoció: sus clientes también estaban distraídos por preocupaciones de ciberseguridad que atraviesan a toda la industria, lo que retrasó todavía más las decisiones de compra.
El software creció a la mitad de su ritmo, aunque no todo fue negativo
El resultado quedó marcado en los tres segmentos que reporta IBM:
- Software: creció 5%, muy por debajo del doble dígito que el mercado esperaba.
- Consultoría: se mantuvo prácticamente sin cambios, con un alza de apenas 1% a tipo de cambio constante.
- Infraestructura: cayó 7%, arrastrada por la floja demanda de mainframes tras el pico del z17.
Con eso, el ingreso del trimestre llegó a 17,200 millones de dólares, un alza de solo 1% anual pero 660 millones de dólares por debajo de los 17,860 millones que esperaba el consenso de Wall Street. La ganancia operativa (no GAAP) fue de 2.93 dólares por acción, 8 centavos por debajo de la expectativa de 3.01 dólares, mientras que la ganancia GAAP diluida bajó 2%, a 2.27 dólares.
No todo el reporte fue negativo. Red Hat, la división de software abierto que IBM compró en 2019, aceleró su expansión a 11% frente al trimestre anterior, y el negocio de infraestructura distribuida (servidores y almacenamiento) tuvo su mejor trimestre registrado, con un alza de 37%: la otra cara de la misma fuga de presupuesto que golpeó al software.

Wall Street se dividió entre comprar la caída y salir corriendo
A diferencia de otros desplomes bursátiles, la respuesta de los analistas no fue unánime. Horas después de conocerse el reporte, varias casas de análisis se movieron en direcciones opuestas:
- Bank of America recortó su precio objetivo a 280 dólares desde 330, aunque mantuvo la recomendación de compra; su analista Wamsi Mohan dijo estar sorprendido por la magnitud del faltante en ingresos.
- Morgan Stanley subió su objetivo a 293 dólares desde 267 pese a conservar una calificación neutral; su analista Erik Woodring planteó que la caída pudo haberse excedido.
- Oppenheimer fue el más optimista: elevó su objetivo a 350 dólares desde 320 y reiteró su recomendación de compra.
- HSBC tomó el camino contrario: bajó su calificación a "reducir" y recortó su objetivo a 191 dólares desde 231, el más bajo entre las casas de análisis, al considerar que un inversionista podría armar un "IBM sintético" comprando acciones de SAP, Accenture, HP e IonQ por menos dinero.
Con todo, el precio objetivo promedio en Wall Street ronda los 300 dólares por acción, con una recomendación de consenso favorable, de acuerdo con cifras de TipRanks citadas por Benzinga. El mercado de predicciones Polymarket, sin embargo, solo asigna 25.5% de probabilidad a que IBM logre superar el consenso de analistas cuando presente cifras finales.
La cita del 22 de julio y qué dice la historia
IBM insistió en que estas cifras son preliminares y podrían variar ligeramente cuando la compañía cierre sus libros. La conferencia de resultados está programada para el 22 de julio de 2026, a las 5:00 pm hora del Este de Estados Unidos, y ahí deberá responder la pregunta que más le importa a Wall Street: si el negocio de software puede crecer por encima del 10% en lo que resta del año. Bank of America considera que esa meta está fuera de alcance, según reportó Forbes.
La escasez de memoria que originó el tropiezo tampoco se resolverá pronto. Analistas citados por Forbes esperan que la oferta de memoria RAM y NAND siga ajustada al menos hasta 2027, con fabricantes como SK Hynix operando ya prácticamente agotados para todo 2026.
La acción, de hecho, no logró estabilizarse del todo al día siguiente: llegó a recuperarse hasta 219.50 dólares la mañana del miércoles, pero cerró esa sesión de nuevo a la baja, por debajo de los 212 dólares.
Preguntas rápidas sobre la caída de IBM
¿Por qué se desplomaron las acciones de IBM?
IBM reportó ingresos preliminares de 17,200 millones de dólares para el segundo trimestre, por debajo de los 17,860 millones que esperaba Wall Street. El CEO Arvind Krishna explicó que los clientes redirigieron presupuesto hacia servidores, almacenamiento y memoria ante la escasez de chips, dejando en pausa contratos de software y consultoría.
¿Es la peor caída en la historia de IBM en bolsa?
Sí. El desplome de 25.21% del 14 de julio de 2026 es la mayor caída diaria de IBM desde que existen registros bursátiles confiables, en 1968. Superó el récord anterior, del Lunes Negro de octubre de 1987, cuando la acción cayó 23.7% en una sola sesión.
¿Cuándo presenta IBM sus resultados finales del segundo trimestre?
IBM realizará su conferencia de resultados el 22 de julio de 2026, a las 5:00 pm hora del Este de Estados Unidos. Ahí detallará las cifras finales, que podrían variar ligeramente de las preliminares, y dará su proyección para el resto del año, el dato que más espera Wall Street.
¿Qué dice Wall Street sobre la acción tras la caída?
Las opiniones están divididas. Bank of America y HSBC recortaron su precio objetivo, mientras Morgan Stanley y Oppenheimer lo subieron pese al reporte débil. El promedio del mercado ronda los 300 dólares por acción, aunque Polymarket solo da 25.5% de probabilidad a que IBM supere el consenso el 22 de julio.
Para una empresa que llevaba tres años montada en el mismo auge de inteligencia artificial que ahora la golpeó, el mensaje del martes resulta incómodo: el mismo apetito empresarial por servidores y memoria que impulsa a los fabricantes de hardware le quitó a IBM, al menos por un trimestre, el oxígeno de sus contratos de software. Lo que muestren sus libros el 22 de julio dirá si esto fue un tropiezo de una sola temporada o el primer síntoma de un problema más largo.