TL;DR:
- La OCDE reportó que el impuesto mínimo global generó entre 90,000 y 124,000 millones de dólares en su primer año de aplicación.
- La cifra no alcanzó el pronóstico inicial del organismo, que estimaba una recaudación de hasta 192,000 millones de dólares.
- El reporte asegura que la medida no provocó pérdida de empleos ni frenó la inversión en las empresas afectadas.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló este miércoles que el impuesto mínimo global a las corporaciones multinacionales recaudó entre 90,000 millones y 124,000 millones de dólares adicionales para las arcas públicas en su primer año de implementación. Aunque la cifra representa un logro importante para una de las reformas fiscales internacionales más ambiciosas en décadas, el resultado quedó significativamente por debajo de los pronósticos de la propia organización. El análisis inicial, publicado en un documento de trabajo del organismo, mitiga de paso las advertencias de los sectores críticos al confirmar que la medida no causó despidos ni desincentivó la inversión empresarial durante 2024.


Una brecha frente a las expectativas fiscales de la OCDE
El gravamen del 15% (conocido técnicamente como Pilar Dos) aumentó los ingresos fiscales corporativos globales entre un 2.4% y un 3.4% en 2024, equivalente a un rango de 79,000 millones a 109,000 millones de euros. Sin embargo, la brecha frente a las estimaciones de enero de 2024 es evidente: la OCDE esperaba entonces recolectar entre 155,000 millones y 192,000 millones de dólares.
A pesar de este desfase, los técnicos de la OCDE detectaron un incremento estadísticamente significativo en las tasas impositivas reales pagadas por las multinacionales sujetas a la norma. Este grupo incluye a empresas con ingresos anuales consolidados de al menos 750 millones de euros. El resultado sugiere que el suelo del 15% está cumpliendo su objetivo de reconfigurar la estrategia fiscal de las grandes corporaciones para evitar que muevan sus ganancias a paraísos fiscales.
El impacto económico real frente a las alertas de fuga de capitales
La implementación de esta normativa generó intensos debates sobre posibles daños colaterales a la economía real. No obstante, los datos recopilados por el organismo descartan ese escenario catastrófico para el primer año de vigencia. No se encontraron indicios de que el impuesto mínimo global haya empujado a las empresas a recortar puestos de trabajo o a frenar sus planes de inversión.
El diseño de este tributo busca poner fin a la competencia fiscal a la baja que ha imperado durante los últimos años entre diferentes países. Para lograrlo, el mecanismo permite a las jurisdicciones aplicar impuestos adicionales o de recuperación sobre las ganancias corporativas que hayan sido registradas en territorios con baja o nula tributación.
Las razones de la recaudación moderada y el papel de Estados Unidos
La diferencia entre las proyecciones y el dinero recaudado responde en gran medida a la arquitectura del propio acuerdo internacional y a los plazos de su despliegue técnico:
- El acuerdo de exclusión con Estados Unidos: En enero de 2026, el Departamento del Tesoro de EE. UU. formalizó que las corporaciones con sede en su territorio quedarían exentas de los requisitos del Pilar Dos a través de un acuerdo de puerto seguro (safe harbor) negociado dentro del marco inclusivo de la OCDE.
- Prórrogas de implementación: Gran parte de los países decidieron retrasar hasta 2026 la regla sobre beneficios insuficientemente gravados.
- Exenciones transitorias: La aplicación gradual de la norma permitió que muchas empresas se acogieran a periodos de gracia que redujeron el impacto fiscal inmediato en 2024.
Hasta la fecha, más de 65 países han avanzado con la integración de estas reglas tributarias. La Unión Europea, por ejemplo, completó la transposición de la directiva del Pilar Dos a sus legislaciones nacionales desde enero de 2024, convirtiéndose en el principal motor de esta recaudación inicial.
El balance del primer año del impuesto mínimo global muestra que las bases para un sistema fiscal internacional más equilibrado ya están en marcha, aunque el camino hacia su pleno rendimiento será más lento de lo planeado. Con la entrada en vigor de nuevas fases de cobro y la conclusión de los periodos de transición en los próximos años, los gobiernos evaluarán si el Pilar Dos logra cerrar definitivamente la puerta a la evasión corporativa sin alterar el dinamismo de la inversión privada mundial.