TL;DR:
- Los márgenes de refinación o 'crack spreads' alcanzan récords históricos impulsados por el conflicto en Irán y el veto ruso al diésel.
- El indicador NYMEX 3-2-1 de referencia en Estados Unidos tocó un máximo histórico de 64.58 dólares por barril el 8 de julio de 2026.
- Morgan Stanley declara una 'Era Dorada' para el sector y eleva hasta un 42% el precio objetivo de importantes refinadoras asiáticas.
Las refinadoras de petróleo de todo el mundo registran ganancias históricas este mes de julio de 2026. La combinación de los efectos persistentes del conflicto en Irán sobre el suministro global de combustible y la prohibición de Rusia a las exportaciones de diésel disparó los márgenes de ganancia de la industria a niveles nunca antes vistos. Este fenómeno explica la gran paradoja del mercado actual: mientras el precio del crudo Brent retrocede tras su pico de 126 dólares en abril, los precios de la gasolina y el diésel en las estaciones de servicio se mantienen elevados para los consumidores, beneficiando directamente a gigantes energéticos como Marathon Petroleum, Valero Energy y HF Sinclair.
El crack spread es el diferencial de precios entre el barril de petróleo crudo y los productos refinados que se obtienen de él, como la gasolina y el diésel, y sirve como el indicador clave para medir la rentabilidad de una refinería.


La brecha insostenible entre el crudo y los precios de la gasolina
El indicador de referencia para la rentabilidad de la refinación en Estados Unidos, el NYMEX 3-2-1, alcanzó un máximo histórico de 64.58 dólares por barril el 8 de julio de 2026, según datos de Reuters citados por Oilprice.com. Mientras tanto, en Europa, los márgenes de refinación del diésel superaron los 60 dólares por barril. Esto ocurrió tras el anuncio de Rusia de suspender sus exportaciones de diésel para atajar su propia crisis interna de combustible, una situación agravada por los constantes ataques de drones ucranianos contra refinerías en territorio ruso.
Este desajuste ha generado una brecha que afecta directamente al bolsillo de los consumidores. Aunque el petróleo Brent bajó desde su techo de 126 dólares en abril de 2026, el combustible procesado sigue costando caro. Paul Sankey, analista de Sankey Research, señaló en una intervención en CNBC que la raíz del problema no está en el petróleo crudo, sino en los costos de procesamiento.
"Los márgenes de refinación rompieron el techo del rango histórico. Para empresas como Valero, el costo de refinación se ubica entre 5 y 10 dólares por barril", explicó Sankey.
Por su parte, Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, atribuyó esta presión a la fuerte demanda estacional de gasolina y a las dificultades de las refinerías para reponer sus inventarios, debilitados tras el periodo del conflicto armado.
Morgan Stanley proyecta una rentabilidad sostenida para el sector
Ante esta coyuntura, Morgan Stanley declaró formalmente la llegada de una "Era Dorada de la Refinación" y mejoró la calificación de varias empresas del sector en Asia. La firma elevó los precios objetivo de refinadoras tailandesas como Thai Oil, Star Petroleum Refining y Bangchak Corporation hasta en un 42%, manteniendo para todas una recomendación de sobreponderar.
La entidad financiera proyecta que los márgenes brutos de refinación global se mantendrán entre un 20% y un 25% por encima de sus promedios históricos a mitad de ciclo, con un pronóstico estimado de 14.3 dólares por barril para lo que resta de 2026. Asimismo, la firma mantiene su perspectiva favorable sobre importantes refinerías indias, entre ellas HPCL, BPCL e Indian Oil Corporation.
Resultados financieros récord y la sombra de la presión política
El auge operativo se refleja con fuerza en Wall Street. Las acciones de Marathon Petroleum acumulan un alza cercana al 96% durante el último año, mientras que Valero Energy registra una subida de casi el 128% en el mismo periodo. En el ámbito corporativo, firmas como HF Sinclair reportaron ingresos netos de 648 millones de dólares (o 3.56 dólares por acción diluida) durante el primer trimestre de 2026, revirtiendo las pérdidas registradas en el mismo lapso del año anterior.
Sin embargo, este nivel de ganancias extraordinarias ha colocado al sector bajo un intenso escrutinio. Con los inventarios de combustible en mínimos de varios años en distintos países, los analistas advierten que la mayor amenaza para el negocio no proviene de la cadena de suministro, sino de la arena política. El riesgo latente de que los gobiernos impongan impuestos a las ganancias caídas del cielo o topes a los márgenes de refinación añade incertidumbre a una industria que vive su momento más lucrativo.
El sector de refinación navega así en un escenario de doble filo. Por un lado, la escasez estructural de combustible y la sólida demanda garantizan un flujo de caja extraordinario a corto plazo; por el otro, el descontento social ante el costo de la vida coloca a estas corporaciones en la mira de reguladores dispuestos a intervenir para mitigar el impacto energético.