Francia deja a Palantir por la francesa ChapsVision y destina €655 millones a su IA soberana
Lecornu anuncia que la DGSI sustituye a Palantir por ChapsVision y suma €655 millones para una IA estatal soberana.
TL;DR:
- La DGSI, el servicio de inteligencia interior de Francia, reemplazará a la estadounidense Palantir por la francesa ChapsVision para el análisis masivo de datos.
- París suma €655 millones (unos 758 millones de dólares) para IA dentro de France 2030, con un chatbot "soberano" para cerca de un millón de funcionarios.
- Palantir asegura que su contrato con la DGSI sigue "plenamente en vigor"; el gobierno no nombró proveedor para el chatbot, aunque Mistral es el candidato obvio.
El gobierno francés decidió cortar una de sus dependencias tecnológicas más sensibles. El primer ministro Sébastien Lecornu anunció el martes 16 de junio de 2026 que la DGSI, la agencia de inteligencia interior del país, reemplazará a la estadounidense Palantir por la francesa ChapsVision en el procesamiento masivo de datos. En el mismo movimiento, París comprometió €655 millones adicionales para inteligencia artificial dentro del plan France 2030, incluido un chatbot "soberano" pensado para alrededor de un millón de empleados públicos. El argumento de fondo es político antes que técnico: no quedar a merced de un proveedor extranjero que, llegado el caso, pueda cortar el acceso a la tecnología. Y el anuncio cae en un momento incómodo para el sector, justo cuando Washington restringió a los extranjeros el uso de los modelos de IA más avanzados.
Diez años apoyándose en Palantir, y un giro que sorprende
La relación entre la DGSI y Palantir no es nueva. Arrancó tras los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París: con una avalancha de datos por analizar y el reloj en contra, los servicios franceses recurrieron a Gotham, la plataforma de Palantir que entonces se consideraba de las pocas capaces de operar a esa escala. El primer contrato se firmó en 2016 y se renovó en 2019 y 2022. Lo llamativo, según reportó Euronews, es que la DGSI volvió a renovarlo apenas en diciembre de 2025 por tres años más. De ahí que la decisión de hoy tome a muchos por sorpresa.
Lecornu no se anduvo con rodeos sobre el motivo. Habló de "no aceptar nuevas dependencias estratégicas en el ámbito digital" y de construir una autonomía "real" para "no depender de la buena voluntad de ciertos socios, capaces de cerrar el grifo del acceso" a la IA.
«Podemos sufrir esta revolución o podemos liderarla. La pregunta ya no es si el Estado usará la inteligencia artificial, sino qué tan rápido se transformará.» — Sébastien Lecornu
Palantir, fundada por el multimillonario Peter Thiel con respaldo temprano de la CIA y especializada en herramientas de integración de datos de grado militar, respondió que su contrato con la DGSI sigue "plenamente en vigor". Del otro lado queda ChapsVision, que aspira a convertirse en uno de los referentes europeos en inteligencia de datos e IA agéntica. La empresa ya se había llevado en 2024 un primer contrato con la DGSI para procesar datos heterogéneos; el de ahora le abre la puerta a la explotación de datos masivos, el terreno que históricamente ocupó Palantir. El calendario exacto de la transición todavía no se hizo público.
€655 millones y un chatbot para un millón de funcionarios
La cifra que acompaña el anuncio es de €655 millones —unos 758 millones de dólares— y se inyecta a través de France 2030, según Reuters. El plato fuerte es un asistente conversacional "soberano" para cerca de un millón de funcionarios, diseñado para aligerar el papeleo diario: trámites judiciales, apoyo a investigadores que arman solicitudes de proyectos y el trasiego de documentos que llena la jornada de cualquier empleado estatal. El paquete no se queda ahí.
Lo que financian los €655 millones, de acuerdo con el anuncio:
- Un chatbot común para todos los servicios del Estado, construido y alojado bajo control francés.
- Un asistente de salud pública para Ameli, la agencia estatal del seguro de enfermedad.
- Una nueva plataforma para facilitar el acceso a los datos públicos.
Todo esto se enmarca en un esfuerzo mayor: los cerca de €109.000 millones de inversión privada que Francia anunció el año pasado en la cumbre de IA de París. "No podemos depender de herramientas desarrolladas por potencias extranjeras. Francia debe tener sus propias herramientas", insistió Lecornu, que hizo el anuncio con la feria VivaTech a punto de arrancar en la capital.
Aquí conviene un matiz que varios medios pasaron por alto. El gobierno describió la capacidad que quiere, no el proveedor que la construirá. Mistral —la startup detrás del chatbot Le Chat y la carta que Francia más suele mostrar como respuesta europea a los laboratorios estadounidenses— es la beneficiaria más obvia, y según reportes recientes negocia financiamiento que la valuaría en torno a los €20.000 millones. Pero que sea Mistral, u otro, quien levante el asistente para el Estado no está confirmado. Por ahora es el candidato natural, no el contratista designado.
Francia no es la única: Europa revisa sus lazos con Palantir
El movimiento francés se suma a una corriente más amplia de desconfianza europea hacia la tecnológica de Thiel, alimentada por la imprevisibilidad de Donald Trump en el tablero internacional. Los casos recientes, según la cobertura de Euronews:
- El ejército alemán anunció a inicios de año que dejaría de usar Palantir.
- El Reino Unido revisa el contrato de datos de £330 millones (unos €382 millones) entre el sistema de salud (NHS) y la empresa.
- El alcalde de Londres, Sadiq Khan, bloqueó un contrato de £50 millones entre Palantir y la policía de la capital, alegando criterios de costo y de contratación.
El patrón se repite: gobiernos que llevaban años describiendo su dependencia de la tecnología estadounidense como un parche temporal, a la espera de una alternativa nacional creíble, ahora buscan ejecutarla.
El gatillo: EE. UU. cerró el acceso a sus modelos más potentes
Hay un detonante concreto detrás del tono de urgencia. La semana pasada, Washington ordenó a la estadounidense Anthropic negar a "todos los ciudadanos extranjeros" el acceso a sus dos modelos más potentes —Claude Fable 5 y Mythos 5—, citando "seguridad nacional", de acuerdo con Euronews. La decisión encendió a varios aspirantes presidenciales en Francia, que hablaron abiertamente de una "guerra de la IA" y de la necesidad de independencia frente a Estados Unidos.
Y ahí aparece el ángulo que importa más allá de Francia. Para cualquier gobierno, empresa o usuario fuera de Estados Unidos —España, América Latina, la comunidad hispana en EE. UU.— la dependencia deja de ser un debate abstracto. Si el acceso a un modelo de frontera se puede apagar por decisión de otro país, la "soberanía digital" pasa de eslogan a pregunta práctica de contratación: ¿qué pasa con el servicio que hoy se apoya en una herramienta que mañana puede quedar fuera de alcance?
Lo difícil no era anunciar la ruptura. Lo difícil viene ahora: ChapsVision y, eventualmente, Mistral tendrán que demostrar que una pila tecnológica europea puede hacer lo que hacía el Gotham de Palantir. Los €655 millones son el anticipo de esa apuesta, y el resto de Europa observa si rinde.