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Arqueología

El marfil de mamut escondía un patrón, y los artistas de la Edad de Hielo lo convirtieron en arte

Un análisis de 18 figurillas de marfil de mamut de Mizyn, Ucrania, muestra que sus grabados reproducen las líneas internas del propio colmillo. El estudio, con escaneo 3D y microscopía, replantea cómo evolucionó el arte figurativo en la Edad de Hielo.

por Gerardo Pavez
Close-up of a weathered mammoth tooth fossil featuring detailed textures and patterns.
Foto de Nicolas Foster en Pexels

Los grabados en zigzag y meandro que cubren 18 figurillas femeninas talladas en marfil de mamut hace unos 18,000 años no salieron de la nada: reproducen las líneas de crecimiento naturales del propio colmillo. Lo concluye un equipo de Ucrania, Noruega, Alemania y Reino Unido que analizó las piezas del sitio de Mizyn, en el norte de Ucrania, con modelado 3D de alta resolución y microscopía digital. Los artistas del Paleolítico observaron los patrones internos del marfil, las líneas de Schreger y de Owen que quedan a la vista al cortar la pieza, y los llevaron a sus ornamentos justo donde más se notaban. El estudio, publicado en la revista Heritage Science del grupo Nature, sostiene que el arte del este de Europa siguió un camino propio y no una copia de las tendencias de Europa occidental.

Cómo el colmillo dictó el diseño

La clave está en la estructura del marfil. Al cortar un colmillo aparecen dos patrones: las líneas de Schreger, un enrejado natural visible en el corte transversal de la dentina, y las líneas de Owen, anillos concéntricos de crecimiento. El equipo comprobó que el eje morfométrico de las 18 figurillas coincide con el eje longitudinal del núcleo del colmillo y que todas se tallaron en su parte central.

Sobre esa base, los grabados dejan de parecer un adorno inventado. Los zigzags de varias piezas recuerdan a las líneas de Schreger, mientras que los meandros y las líneas paralelas de otras siguen el trazo de las de Owen. En una figurilla, el meandro grabado casi calza con los propios anillos de crecimiento del marfil. Para los autores, el patrón se colocó donde el ojo lo notaría más, señal de un trabajo atento con el material y no de una copia pasiva.

Este descubrimiento ofrece una ventana extraordinaria a cómo los pueblos del Paleolítico percibían su mundo material y se relacionaban con él.

Aimée Little, arqueóloga de la Universidad de York y directora de su Centro de Análisis de Artefactos y Materiales

Para llegar ahí, el equipo usó fotogrametría para levantar modelos 3D de alta resolución y un microscopio digital para leer las marcas de herramienta. Midió 97 grabados: sus secciones sugieren que las hojas de sílex se cambiaban con frecuencia y se usaban de forma distinta según la parte del diseño.

Un archivo digital hecho bajo la guerra

Las figurillas proceden de Mizyn, un asentamiento del norte de Ucrania conocido por sus estructuras circulares levantadas con huesos de mamut. Once piezas se recuperaron en las excavaciones de 1908 y 1909, y otras siete unos cuatro años después. En 2022, el Museo Nacional de Historia de Ucrania dio acceso limitado a las piezas para preservarlas digitalmente, ya que el acceso físico a la colección, guardada en Kiev, quedó restringido por la guerra entre Rusia y Ucrania.

El registro estuvo a cargo de la ONG ucraniana Archaїc y reunió a la Universidad de York, la Universidad de Stavanger y el propio museo, con apoyo de una beca Marie Skłodowska-Curie. La digitalización no es un detalle secundario del proyecto: es lo que permite estudiar y conservar objetos que la invasión pone en riesgo.

A side profile of a man with facial recognition laser scan on his face against a black background.
El equipo digitalizó las piezas con modelado 3D y microscopía; imagen ilustrativa, no corresponde a las figurillas de Mizyn. · Foto de cottonbro studio en Pexels
Proyectos como este no solo profundizan nuestra comprensión del pasado, también abren nuevas oportunidades de investigación. En un momento en que la guerra sigue amenazando el patrimonio cultural de Ucrania, crear registros digitales de alta calidad de los artefactos es un paso crucial para preservarlos.

Oleksandr Naumenko, investigador del Museo Nacional de Historia de Ucrania

Por qué replantea la historia del arte de la Edad de Hielo

El hallazgo choca con una idea muy asentada: que el arte antiguo evolucionó en línea recta, de lo básico a lo complejo. El análisis marca un vacío de entre 1,000 y 3,000 años en la fabricación de figurillas humanas en toda Europa, que coincide con el Último Máximo Glacial, el punto más frío de la última glaciación.

Cuando la talla de figurillas resurgió hace unos 18,000 años, lo hizo antes en el este que en el oeste de Europa. Las piezas de Mizyn se datan entre 18,800 y 17,400 años atrás y encajan con la primera presencia de la cultura epigravetiense en la región. Estilos posteriores de Europa occidental también recurrieron a formas femeninas abstractas, pero ninguno reprodujo los patrones internos del marfil vistos en Mizyn.

Nuestros hallazgos desafían la vieja suposición de que el arte antiguo evolucionó en una línea recta, de las formas básicas a las complejas.

Dmytro Kiosak, arqueólogo del Centro Leibniz de Arqueología

Para Andrew Needham, del Departamento de Arqueología de la Universidad de York, eso indica que los artistas de la Edad de Hielo del este europeo trazaron su propio camino artístico en lugar de seguir las tendencias del oeste.

Más allá del debate sobre el sentido ritual o espiritual de estas figuras, el estudio deja dos cosas concretas: un registro digital que protege piezas amenazadas por la guerra y una lectura del arte paleolítico que se aleja de la línea ascendente única. Simon Radchenko, investigador de la Universidad de Stavanger, confía en que la investigación digital futura muestre un panorama todavía más complejo del que se tiene hoy sobre el nacimiento de la expresión artística en Europa.

Fuentes: 1, 2

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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