Un esqueleto femenino desenterrado en la provincia china de Henan aporta lo que un equipo de investigadores de China y Estados Unidos describe como la primera evidencia física de la amputación de nariz, uno de los castigos corporales que la China antigua registró por escrito durante milenios pero que jamás se había documentado en unos huesos. Los restos, datados entre 1298 y 1404, pertenecen a una mujer que, según el estudio, perdió la nariz por una condena penal, probablemente por robo de ganado, y sobrevivió años a la mutilación. El trabajo, publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, apunta también a los cuidados médicos que le permitieron seguir con vida y a las señales de un rechazo social que la acompañó hasta el entierro.
Enterrada boca abajo y apartada de los demás
Los arqueólogos recuperaron los restos en 2018, durante los trabajos en un antiguo cementerio de la provincia china de Henan. La mujer no pasó a un segundo plano por casualidad: fue la única persona del sitio sepultada boca abajo, en una fosa aislada y sin lápida ni inscripción, acompañada apenas por un alfiler de bronce para el cabello. Para el equipo, ese trato funerario no es un detalle menor. Sugiere que, incluso después de muerta, se la mantuvo separada del resto de la comunidad, una forma de ostracismo social que se prolongó hasta la tumba.
Qué revelan los huesos de su cara
El indicio central está en el cráneo. La abertura con forma de pera donde debería haber estado la nariz, la apertura piriforme, es mucho más ancha de lo normal, con los huesos nasales seccionados y espículas óseas que delatan un traumatismo en la zona, según el estudio. No hay señales de un golpe violento, como las que dejaría una nariz rota con fuerza, ni rastros de enfermedades como la lepra, capaces de destruir esa parte del rostro. Con esas alternativas descartadas, los autores concluyen que la explicación más probable es un corte intencional, practicado de abajo hacia arriba.
"No fue una cirugía por enfermedad ni por un traumatismo", afirmó Qian Wang, paleoantropólogo de la Universidad Texas A&M y uno de los autores del trabajo. El propio equipo admite que un accidente no puede descartarse del todo, pero lo considera poco probable.
Sobrevivió años a la mutilación
Lo que más llamó la atención de los investigadores no fue solo la herida, sino que cicatrizó. Los bordes sanados y las espículas óseas alrededor de los orificios indican que la lesión ocurrió en vida y que la mujer recibió algún tipo de atención para frenar la hemorragia, evitar infecciones y aliviar el dolor. Sobrevivió años y murió entre los 40 y los 45, una edad notable para la medicina de la época, según el equipo.
El estudio suma una hipótesis: la mujer pudo llevar una prótesis para disimular la mutilación, una idea que apoyaría la manera en que el hueso se adaptó alrededor de la herida. Comía como cualquier plebeya de su tiempo y, apunta Wang, todo sugiere que intentó rehacer su vida pese al estigma.
Un castigo escrito en los textos, ausente en los huesos
La amputación de nariz figura entre los llamados "cinco castigos" del sistema penal chino, cuyo origen los historiadores rastrean hasta la dinastía Xia (2070 a. C.-1600 a. C.). De menor a mayor gravedad, esas penas iban del tatuaje o marcado permanente a la amputación de la nariz, la mutilación de los pies, la castración y, en el extremo, la pena de muerte. Según el estudio, cortar la nariz podía castigar delitos como el robo de ganado, la deserción o la malversación.

La magnitud de estas penas quedó registrada en los archivos. Un célebre debate del año 81 a. C., recogido en la obra clásica conocida como los Discursos sobre la sal y el hierro, describía que, bajo el reinado del rey de Qin, las narices cortadas se apilaban como montañas y los pies amputados llenaban carros, según cita el estudio. Lo que faltaba, hasta ahora, era una prueba en el cuerpo de una persona real. La datación del esqueleto, entre 1298 y 1404, sitúa el caso en la dinastía Yuan o en la Ming y muestra que el castigo seguía vigente muchos siglos después de aquellos textos.
Por qué podría no ser un caso único
Los propios autores marcan los límites del hallazgo. Al ser, por ahora, el único caso conocido de amputación de nariz en China, no hay con qué compararlo. La tumba tampoco tenía lápida ni inscripciones, y la literatura médica de la dinastía Yuan es escasa, lo que dificulta reconstruir con detalle qué le pasó y cómo la atendieron.
Aun con esas dudas, Wang cree que otros esqueletos podrían presentar señales parecidas que hasta ahora pasaron inadvertidas, porque muchos cráneos aparecen rotos o fragmentados y una nariz seccionada es fácil de pasar por alto. El esqueleto salió a la luz dentro de un proyecto más amplio impulsado por Wang, el Global History of Health Project Asia Module, que analiza restos de decenas de miles de años para entender cómo influyen en la salud el entorno, la economía, el clima y los conflictos entre personas. Quedan muchos más huesos por revisar.
El hallazgo convierte en evidencia material una pena que durante siglos solo constaba en los archivos. Y deja a los arqueólogos una pista concreta: revisar cráneos antiguos en busca de castigos que los textos daban por sentados, pero que nadie había visto en unos huesos.