El ʻakiapōlāʻau abre agujeros en las ramas con la parte inferior de su pico y extrae insectos con la superior. Un estudio de su esqueleto aporta una explicación de cómo consigue golpear la madera: la anatomía de sus patas sugiere que el ave hawaiana impulsa el movimiento con todo el cuerpo.
La investigación, publicada el 5 de noviembre de 2026 en la revista Ornithology, describe las adaptaciones de esta especie amenazada, también conocida como aki. Aunque ocupa un nicho alimentario parecido al de los pájaros carpinteros, pertenece a otro grupo de aves y vive únicamente en la isla de Hawái.
El equipo dirigido por Alexander Clark, de la Universidad de Chicago y afiliado al Field Museum, examinó tres esqueletos de ʻakiapōlāʻau conservados en el Museo de Zoología de Vertebrados de la Universidad de California en Berkeley. Según Reuters, los comparó con esqueletos de pinzones continentales emparentados, procedentes de otras colecciones.
Dos partes del pico con tareas distintas
La mandíbula inferior es corta y fuerte. El ave la usa para abrir la madera y alcanzar los espacios donde se esconden larvas y otros pequeños animales. Después introduce la parte superior del pico, larga, fina y curvada, para buscar y extraer la presa.
Esa diferencia también existe bajo la superficie. El estudio describe que la estructura ósea del pico superior es considerablemente más corta que la cubierta exterior. Reuters precisa que mide alrededor de 38% menos. La sección que sobresale del hueso puede flexionarse cuando el ave sondea una cavidad.
La observación ayuda a entender cómo la parte superior alcanza rincones estrechos, mientras la inferior soporta otra tarea. Los autores relacionan esas formas con las exigencias distintas de buscar alimento y abrir la madera.
Las patas ayudan a impulsar el golpe
Los investigadores encontraron que el fémur del ʻakiapōlāʻau es proporcionalmente corto y fuerte frente al de los pinzones continentales comparados. El artículo plantea que esa forma ayuda a mantener bajo el centro de masa del ave cuando se sostiene en las ramas.
También identificaron rasgos en los puntos de inserción muscular de la parte inferior de la pata que sugieren una mayor capacidad para flexionar el tobillo. Según la interpretación del equipo, ese movimiento contribuye a levantar el cuerpo y dirigirlo con fuerza hacia abajo cuando el ave golpea la madera.
Clark comparó el gesto con usar un hacha: "hay que poner todo el cuerpo", dijo a Reuters. En los pájaros carpinteros, explicó, el movimiento de perforación parte principalmente de los músculos del cuello.
El análisis vincula la forma de los huesos con una conducta ya observada. La comparación anatómica, por sí sola, no mide directamente la fuerza de cada golpe en aves vivas. Clark señaló a Reuters que todavía falta entender por completo cómo resiste el cráneo los impactos repetidos.
Una población pequeña y estimaciones de distintos años
El ʻakiapōlāʻau está clasificado como especie en peligro de extinción en Estados Unidos. En su comunicado sobre el estudio, el Field Museum afirma que quedan menos de 2,000 aves silvestres y las sitúa a todas en la ladera noreste de una montaña de la isla de Hawái.
Una revisión de 2025 del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos ofrece una descripción distinta: identifica tres poblaciones separadas en las regiones norte y central de barlovento y en Kaʻū. El documento calcula alrededor de 1,900 aves, pero combina estimaciones de distintos años. Para Kaʻū usa una cifra de 2008 porque los censos de 2010, 2016 y 2019 no registraron suficientes individuos para actualizarla. Las fuentes no explican la diferencia entre ambas descripciones de la distribución.
La revisión federal también señala amenazas como la malaria aviar y la pérdida de árboles ʻōhiʻa por una enfermedad causada por hongos. En Kaʻū, estima que el área de distribución pasó de 6,000 hectáreas en 1980 a 4,730 en 2019; la agencia considera que las enfermedades aviares probablemente contribuyen al retroceso hacia zonas más altas.
En Hakalau, la misma revisión encontró un aumento pronunciado de la especie en antiguos pastizales reforestados a mayor altitud. Para las tres zonas de bosque evaluadas en conjunto, la tendencia de la población en 2019 fue inconclusa.