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Arqueología

Estudio detecta rastros de coca en seis momias de niños incas

Un análisis de ocho momias halló señales de consumo de coca en seis muestras de cabello y de alcohol en cuatro. Las dos muestras de uñas plantearon dificultades de interpretación.

por Gerardo Pavez
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Imagen de archivo (2018) · Foto: Frank R 1981, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Un análisis de ocho momias incas halló cocaína y benzoilecgonina, compuestos asociados al consumo de hojas de coca, en las seis muestras de cabello estudiadas. En cuatro de ellas también se detectó un marcador de consumo simultáneo de coca y alcohol. Las otras dos muestras procedían de uñas y plantearon dificultades de interpretación.

El estudio, publicado en la revista Antiquity, examinó restos de menores hallados cerca de volcanes de Perú y Argentina. Los investigadores buscan entender cómo se preparaba a las personas elegidas para la capacocha, un ritual en el que los incas sacrificaban a niños y jóvenes como ofrenda a sus deidades.

La cocaína es un alcaloide presente en la hoja de coca. Los resultados se interpretaron como indicios de que los menores consumieron esa planta, no como prueba de que recibieran cocaína refinada. Según el equipo, las diferencias entre las sustancias detectadas podrían reflejar variaciones en los preparativos de cada ceremonia.

Qué muestran las seis muestras de cabello

Los autores analizaron seis muestras de cabello y dos de uñas mediante una técnica de toxicología capaz de identificar compuestos conservados en la queratina. Encontraron cocaína y su metabolito benzoilecgonina en todas las muestras de cabello, incluidas las de dos menores de Chuscha y Sara Sara cuyos análisis anteriores habían dado negativo.

La tabla del artículo registra cocaetileno en cuatro muestras: una de Chuscha y tres de Llullaillaco, en Argentina. Este compuesto se forma cuando la cocaína y el alcohol están presentes en el organismo al mismo tiempo. Los investigadores consideran posible que el alcohol procediera de chicha, una bebida fermentada utilizada en ceremonias incas, aunque la prueba química no identifica por sí sola la bebida.

Un texto difundido por Phys.org y atribuido a la Universidad de Cambridge afirmó que se había identificado cocaína en las ocho momias. Sin embargo, la tabla del estudio solo registra resultados positivos en las seis muestras de cabello. En las dos muestras de uñas no aparece cocaína, y los autores señalan que una probable contaminación ambiental dificultó su interpretación. Eso tampoco demuestra que esas dos personas no consumieran coca.

La harmina no identifica una bebida concreta

En las uñas de la menor conocida como Juanita o la Dama de Ampato, el equipo detectó pequeñas cantidades de harmina. El compuesto está presente en plantas del género Banisteriopsis, utilizadas tradicionalmente en preparaciones de ayahuasca. Su presencia, sin embargo, no basta para identificar la planta consumida ni establecer que bebiera una preparación igual a la conocida actualmente.

Los análisis tampoco detectaron mescalina, DMT ni bufotenina. Los autores advierten que ciertos compuestos se incorporan mal a la queratina y que un consumo aislado podría no dejar una señal detectable. Por eso, la ausencia de esas sustancias en las muestras no demuestra que nunca se usaran durante el ritual.

Un registro de los últimos meses

El cabello de la menor de Chuscha permitió examinar seis segmentos, cada uno correspondiente aproximadamente a un mes. El cocaetileno apareció solo en el tramo asociado al último mes de vida. Las concentraciones de cocaína variaron a lo largo de los segmentos, aunque el equipo advierte que la conservación de la muestra y el metabolismo también pudieron influir en ese patrón.

El consumo de coca y alcohol antes de algunas capacochas ya se había documentado. Un estudio publicado en 2013 en Proceedings of the National Academy of Sciences examinó el cabello de tres menores de Llullaillaco y encontró señales de uso de ambas sustancias.

El nuevo trabajo amplía la comparación a restos de distintos volcanes. Sus autores plantean que las diferencias podrían estar relacionadas con tradiciones locales o con las deidades veneradas en cada lugar. Con solo ocho individuos y muestras de conservación desigual, esa interpretación sigue siendo una hipótesis.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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