Una vacuna experimental contra la gripe aviar, diseñada con ayuda de inteligencia artificial por investigadores de la Universidad de Cambridge y la empresa DIOSynVax, mostró protección frente a distintas variantes de H5N1 en pruebas con animales. El resultado es preclínico: todavía no demuestra que el candidato sea seguro o eficaz en personas.
El trabajo, publicado el 5 de noviembre en Cell Reports Medicine, evaluó el candidato DVX-panH5Nx en ratones y hurones. Según el resumen del artículo revisado por pares, generó respuestas inmunitarias frente a grupos diferentes de virus H5 y ofreció mayor protección que vacunas basadas en virus candidatos asociados al programa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las exposiciones analizadas.
Cambridge describió la protección en sus pruebas como completa. Sin embargo, una prepublicación de 2025 del mismo equipo sobre el candidato DVX-pan-H5Nx informó que uno de los seis hurones vacunados de un grupo alcanzó un criterio clínico que exigió su sacrificio tras la exposición al virus.
Ese trabajo anterior no había pasado por revisión por pares. El resumen accesible del artículo de 2026 no permite establecer si corresponde al mismo grupo o a una formulación o prueba diferente. Por eso, las cifras no pueden equipararse sin revisar el estudio completo.
Qué compara el estudio
Los investigadores buscaron una respuesta que abarque virus de gripe aviar con diferencias antigénicas, es decir, cambios en las partes que reconoce el sistema inmunitario. El resumen del nuevo artículo indica que sometieron a prueba el candidato frente a virus H5N1 distintos entre sí, representativos de dos décadas de evolución viral.
La comparación busca medir la capacidad de protección frente a variantes diferentes de las usadas como referencia para diseñar una vacuna. No establece que todas las vacunas almacenadas por los gobiernos tengan el mismo rendimiento, ni que el nuevo candidato proteja contra cualquier variante futura.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que un virus candidato para vacunas es un virus preparado por un organismo de salud pública para que los fabricantes puedan elaborar una vacuna. No es, por sí mismo, una vacuna terminada. Esa distinción importa al interpretar la comparación con los productos basados en candidatos de la red de la OMS.
El estudio también debe leerse con sus condiciones experimentales: sobrevivir a una exposición no equivale necesariamente a evitar toda infección o transmisión. La protección observada en animales no determina cuánto duraría una respuesta en personas ni cómo funcionaría fuera del laboratorio.
Cómo se diseñó el candidato
El equipo utilizó información genética de virus de gripe aviar recopilada mediante vigilancia en animales y personas, según el comunicado de Cambridge. Después empleó herramientas de inteligencia artificial para diseñar y seleccionar antígenos, las partes que sirven para enseñar al sistema inmunitario qué reconocer.
La vacuna utiliza ARN mensajero y combina diseños relacionados con tres proteínas del virus: hemaglutinina, neuraminidasa y M2. La hemaglutinina interviene en la entrada del virus a las células y la neuraminidasa participa en la liberación de nuevas partículas. El objetivo es generar una respuesta contra más de un componente viral y ampliar su alcance frente a variantes distintas.
El resumen del estudio describe respuestas de neutralización frente a hemaglutinina e inhibición de neuraminidasa en ratones y hurones. Esas mediciones ayudan a caracterizar la respuesta inmunitaria, pero no sustituyen una evaluación clínica de seguridad y eficacia.
Jonathan Heeney, investigador de Cambridge que dirigió el trabajo, también fundó DIOSynVax, la empresa que participa en el desarrollo, según Cambridge Enterprise. En la prepublicación de 2025, varios autores declararon ser empleados o accionistas de la compañía y señalaron que las secuencias de los antígenos estaban patentadas.
El paso pendiente son las pruebas en personas
Cambridge señala que el siguiente paso previsto es evaluar la vacuna contra la gripe aviar en ensayos clínicos con personas. Esos estudios tendrían que determinar, entre otros aspectos, su seguridad y la respuesta que provoca en humanos. Los resultados de otro candidato del mismo equipo contra coronavirus no pueden trasladarse automáticamente a esta vacuna.
La vigilancia de la gripe aviar continúa mientras se investigan nuevas opciones. En su actualización del 5 de noviembre, los CDC calificaron como bajo el riesgo actual para la salud pública en Estados Unidos y señalaron que siguen de cerca a las personas expuestas a animales infectados.

Por ahora, el hallazgo respaldado por el resumen del artículo es una protección más amplia en las pruebas animales descritas. Su utilidad para una respuesta sanitaria en humanos sigue dependiendo de la evaluación clínica y de precisar los resultados de cada grupo experimental.
