El yen sigue clavado cerca de 160 pese a la subida de tasas del Banco de Japón al 1%
El Banco de Japón subió su tasa al 1%, máximo desde 1995, pero el yen sigue por encima de 160 por dólar.
TL;DR:
- El Banco de Japón subió su tasa de referencia a corto plazo al 1% el 16 de junio, su nivel más alto desde 1995, con un voto de 7-1.
- El yen siguió por encima de 160 por dólar y borró las ganancias de la intervención récord de ¥11.73 billones (unos 73,600 millones de dólares) de mayo.
- El gobernador Kazuo Ueda faltó a la reunión por una hospitalización: la primera ausencia de un gobernador del banco desde 1998.
El yen japonés seguía este miércoles clavado por encima de 160 por dólar, justo donde el Banco de Japón no quería verlo. El 16 de junio, el banco central elevó su tasa de interés de referencia a corto plazo al 1%, el nivel más alto desde 1995, y aun así la moneda no se movió. El cruce dólar-yen continuó cotizando sobre la barrera de 160 —en torno a 160.2-160.3, según datos de Trading Economics— y dejó a los operadores con la vista puesta en una posible nueva intervención de Tokio. La subida, ampliamente anticipada, era la apuesta del banco para frenar la caída del yen. No funcionó.
La decisión salió de una reunión de dos días que cerró el martes con un voto de 7-1. El único disidente fue el miembro de la junta Toichiro Asada, de perfil reflacionista, que pedía dejar la tasa sin cambios al ver mayores riesgos para el empleo y la producción que para los precios. Con este movimiento de 25 puntos básicos —desde el 0.75% previo—, el Banco de Japón encadenó su primera subida desde diciembre y dio un paso más en la normalización que arrancó en marzo de 2024, cuando puso fin a las tasas negativas. Detrás del apretón está la inflación, alimentada en buena parte por el encarecimiento de la energía ligado a la guerra con Irán.
Las claves de la decisión:
- Tasa: del 0.75% al 1%, máximo desde septiembre de 1995.
- Votación: 7-1, con Toichiro Asada como único voto en contra.
- Contexto: primera subida en unos seis meses; cuarto ajuste desde el fin de las tasas negativas en 2024.
- Motivo: presión inflacionaria atizada por los precios del petróleo y el conflicto en Medio Oriente.
La subida histórica se votó sin el gobernador en la sala
Hubo una ausencia que pesó. El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, de 74 años, no asistió a la reunión: fue hospitalizado a inicios de junio por la infección de un quiste hepático, con un internamiento previsto de unas dos semanas. Ueda entregó por escrito su visión sobre la política monetaria, pero no votó. Era la primera vez que un gobernador del banco se perdía una reunión de política desde 1998, según informó Reuters.
En su lugar, el vicegobernador Ryozo Himino presidió la revisión de tasas, mientras que el otro vicegobernador, Shinichi Uchida, encabezó la rueda de prensa posterior. El relevo no fue un detalle menor: Uchida había recibido el alta apenas el mes pasado, tras un tratamiento contra la leucemia. Para un banco central que mide cada palabra de su comunicación, que el mensaje lo diera el suplente y no el titular sumó una capa de ambigüedad sobre el rumbo de las próximas subidas.
Por qué la subida no logró sostener al yen
El problema de fondo es la distancia. Incluso con la tasa en 1%, Japón sigue muy por debajo de una referencia cercana al 3.75% en Estados Unidos, y ese diferencial es el combustible del carry trade: endeudarse en yenes baratos para colocar el dinero donde rinde más. Mientras la brecha siga abierta, apostar contra el yen sale a cuenta. Los fondos de cobertura lo tienen claro: las posiciones cortas netas sobre la moneda están en su nivel más alto desde noviembre de 2017.
El propio banco tampoco cambió el cálculo. Para el analista de LiteFinance Dmitri Demidenko, la subida al 1% no tuvo efecto alguno sobre el cruce, en parte porque la junta dejó entrever un ritmo lento —una subida cada seis meses, que apenas llevaría la tasa a un máximo de 1.25% este año—. Demasiado poco para acercarse a Washington.
La intervención récord que se quedó corta
Esto no es nuevo. Entre el 28 de abril y el 27 de mayo, el gobierno japonés y el Banco de Japón gastaron ¥11.73 billones (unos 73,600 millones de dólares) comprando yenes, la mayor intervención mensual de la que se tenga registro. El detonante llegó el 30 de abril, cuando la moneda tocó ¥160.72 por dólar; ese día Tokio habría desembolsado, según estimaciones basadas en las cuentas del banco central, alrededor de ¥5.48 billones (unos 34,500 millones de dólares). Para junio, casi todo ese esfuerzo se había evaporado y el yen volvió al punto de partida.
La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, repitió que las autoridades no se quedarán de brazos cruzados.
"El petróleo y otros mercados al contado también se han estado moviendo de forma considerable, y la volatilidad sigue siendo elevada. En cuanto a las divisas, mantenemos nuestra postura de que estamos listos para tomar las medidas apropiadas en cualquier momento, según sea necesario." — Satsuki Katayama, ministra de Finanzas de Japón
El máximo responsable de divisas del país, Atsushi Mimura, fue más lejos y advirtió que la caída del yen había superado con creces lo que justifica la diferencia de tasas entre Japón y Estados Unidos.
"En algún momento, el yen convergerá inevitablemente hacia un nivel acorde con los fundamentos." — Atsushi Mimura, máximo responsable de divisas de Japón
Washington, por ahora, acompaña: el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, respaldó las medidas japonesas para estabilizar la moneda.
El petróleo y la Reserva Federal, las cartas que faltan
La paradoja es que el alivio podría venir de fuera, no del Banco de Japón. El reciente memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán empezó a relajar los precios del crudo, y eso juega a favor del yen por dos vías: rebaja la factura energética de Japón y, sobre todo, le quita al dólar parte de su atractivo como refugio. Con la tensión en Medio Oriente cediendo, la urgencia por intervenir también baja.
La otra carta es la Reserva Federal. Si la Fed insinúa que el reciente repunte de la inflación es pasajero y descarta subir tasas este año, el dólar perdería fuelle y el yen tendría por fin un motivo para recuperar terreno. De momento, es solo un escenario.
Por ahora, el yen sigue probando hasta dónde está dispuesto Tokio a tolerar su debilidad. La línea de 160 lleva todo 2026 funcionando como un gatillo, y el mercado ya demostró que ni una subida de tasas ni una intervención récord bastan para alejarlo de ahí. La próxima señal dirá quién parpadea primero.