TL;DR:
- El precio del oro cayó hasta los 4,081.43 dólares por onza este lunes 13 de julio de 2026 en los mercados asiáticos.
- La escalada armada entre Washington y Teherán en el estrecho de Ormuz disparó el precio del petróleo y reavivó los temores de inflación global.
- La perspectiva de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas por más tiempo fortalece al dólar y frena el atractivo del metal precioso.
La escalada militar en Oriente Medio provocó un comportamiento inesperado en los mercados financieros globales. El precio del oro, que habitualmente funciona como el refugio predilecto de los inversionistas en tiempos de guerra, inició la jornada de este lunes 13 de julio de 2026 a la baja, cotizando en los 4,081.43 dólares por onza en la apertura de las plazas asiáticas. Este retroceso ocurre tras el choque directo entre las fuerzas de Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz, un conflicto que presiona al metal precioso debido a una paradoja económica: el incremento en el precio del petróleo reaviva los temores de una mayor inflación, lo que a su vez alimenta la expectativa de que la Reserva Federal mantenga altas las tasas de interés durante más tiempo, fortaleciendo al dólar y debilitando la demanda del lingote.


El estrecho de Ormuz y el dilema de la inflación
La tensión bélica alcanzó un punto crítico durante el fin de semana. Fuerzas estadounidenses lanzaron nuevos ataques sobre posiciones iraníes tras la agresión de Teherán a un barco que transitaba por el estrecho de Ormuz. La respuesta del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán no se hizo esperar: declaró el cierre de esta vía marítima clave y lanzó ofensivas coordinadas contra bases aliadas de Estados Unidos en Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahrein.
En un escenario convencional, un choque de esta magnitud habría disparado la cotización del oro. Sin embargo, la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de dar por terminado el acuerdo de paz provisional con Irán generó un efecto dominó que comenzó en el mercado energético. El crudo subió con fuerza y resucitó los temores de una espiral inflacionaria global.
Para el mercado de metales, más inflación se traduce en la certeza de que la Reserva Federal de Estados Unidos no aflojará su política monetaria. Un dólar fuerte y el aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro terminaron por restarle brillo al oro, un activo que no genera dividendos ni intereses por sí mismo.
Un retroceso que frena el impulso de los metales
La tendencia a la baja ya se había perfilado al cierre de la semana anterior. El pasado viernes, el oro al contado registró una caída del 0.4% para ubicarse en los 4,103.23 dólares por onza, mientras que los contratos a futuro en Estados Unidos para entrega en agosto retrocedieron un 0.7%, situándose en 4,113.70 dólares.
La plata experimentó un castigo similar en la última sesión, con un descenso del 0.7% que dejó su precio en 59.56 dólares por onza. Con este movimiento, el oro acumuló una pérdida cercana al 1.5% en comparación con el cierre del viernes previo, cuando cotizaba en torno a los 4,100 dólares, de acuerdo con los registros de BullionVault. Por su parte, la plata cedió tres cuartas partes del terreno que había recuperado la semana anterior, cuando anotó un rebote del 6.6%.
La postura restrictiva de la Fed, evidente en las últimas minutas del Comité Federal de Mercado Abierto donde se evaluaron posibles incrementos adicionales de tasas, sigue pesando en el ánimo de los inversionistas a mediano plazo.
"El oro seguirá bajo presión en las próximas sesiones, con una probabilidad creciente de registrar nuevos mínimos para 2026 frente a un panorama de tensiones geopolíticas elevadas y apuestas por un alza de tasas de la Fed", señaló Nikos Tzabouras, analista de mercados en Tradu.com.
La consultora especializada Metals Focus ofreció una lectura más moderada, al prever que el metal entrará en un periodo de consolidación durante el verano, aunque estima que el ciclo alcista general terminará por reanudarse una vez que las presiones de la banca central comiencen a ceder. El mercado de materias primas inicia la semana con la mirada fija en el Golfo Pérsico, donde cada movimiento militar define la trayectoria de las tasas y el rumbo del dinero.