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Cómo se expande el universo: dos estudios de 2026 tiran en direcciones opuestas

Una fusión de estrellas de neutrones y el Dark Energy Survey reavivan el debate sobre la expansión del universo.

por Dilis Salazar
Cómo se expande el universo: dos estudios de 2026 tiran en direcciones opuestas

TL;DR:

  • Investigadores de Swinburne University of Technology y la agencia australiana CSIRO usaron las ondas gravitacionales de una fusión de estrellas de neutrones para volver a medir la constante de Hubble, y su valor quedó del lado del universo temprano.
  • El Dark Energy Survey, con seis años de datos, encontró que un modelo de energía oscura que cambia con el tiempo encaja mejor que uno constante: su densidad habría llegado a un máximo y ahora estaría bajando.
  • Los dos resultados apuntan en sentidos contrarios sobre si hace falta "nueva física"; el Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, debería aportar datos para desempatar.

En cuestión de una semana de julio de 2026, dos equipos de científicos publicaron resultados que empujan a la cosmología en direcciones opuestas. Por un lado, investigadores de la Swinburne University of Technology y de CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, usaron las ondas gravitacionales de una fusión de estrellas de neutrones para volver a medir a qué velocidad se expande el universo. Su número cayó del lado de las mediciones del universo temprano, un argumento en contra de que haga falta "nueva física". Por el otro, el Dark Energy Survey difundió indicios de que la energía oscura no sería constante, sino que cambia con el tiempo, justo lo contrario. La disputa toca la pregunta más grande de la física de hoy: si el modelo estándar del cosmos sigue en pie o hay que reescribirlo.

Una fusión de estrellas de neutrones vuelve a medir la expansión

El punto de partida fue un choque descomunal. Dos estrellas de neutrones, los objetos más densos del universo después de los agujeros negros, con un campo gravitatorio más de 100 mil millones de veces más intenso que el de la Tierra, colisionaron con una fuerza que estremeció el espacio-tiempo. Ese choque, la fusión conocida como GW170817, mandó ondas gravitacionales que llegaron hasta la Tierra y, de paso, lanzó chorros de partículas a velocidades extremas. El equipo internacional, con participación de OzGrav, la Universidad de Tel Aviv, la Universidad de Queensland, el IIT Kanpur y Caltech, publicó sus resultados en la revista The Astrophysical Journal.

La gracia del método está en las ondas gravitacionales: permiten medir directamente la distancia al evento, sin apoyarse en la escalera de distancias que la astronomía usa desde hace décadas para llegar a las galaxias lejanas. Los chorros hicieron el resto. El profesor Adam Deller, de Swinburne, que dirigió las observaciones de radio, lo describió así:

Estos chorros se lanzan durante apenas un par de segundos, pero al estrellarse contra el gas que los rodea brillan durante meses. Analizamos casi un año de observaciones del Telescopio Espacial Hubble y de dos conjuntos distintos de radiotelescopios repartidos por Estados Unidos y Europa.

La medición que salió de todo ese trabajo tiene una peculiaridad que va al centro del debate. La explicó la Dra. Kelly Gourdji, de CSIRO y autora principal del estudio:

Nuestra medición independiente con ondas gravitacionales es un método de universo tardío, pero el resultado es más consistente con el valor del universo temprano.

Ese matiz no es menor. Durante años, algunos físicos plantearon que las dos mediciones oficiales de la expansión podrían ser correctas al mismo tiempo, siempre que se cambiara algo de la física que gobierna el cosmos. El nuevo resultado, según Deller, apunta con fuerza en contra de esa salida. Gourdji pidió prudencia de todos modos: la conclusión sugeriría que no hay nada roto en la comprensión actual de la cosmología, pero hará falta estudiar más fusiones de estrellas de neutrones como esta para confirmarlo. Por ahora, dijo, el resultado suma un dato más al animado debate sobre la tensión de Hubble.

Dos números que llevan más de una década sin cuadrar

La tensión de Hubble es el desacuerdo entre dos formas de medir la velocidad a la que se expande el universo, y ninguna de las dos quiere ceder. Una parte de la luz más antigua que existe, el fondo cósmico de microondas, la radiación que quedó del universo recién nacido. La otra se apoya en supernovas relativamente cercanas, es decir, en el universo tardío, el de hoy. Las dos son mediciones de altísima precisión y aun así no coinciden: el valor del universo temprano sale más bajo que el del tardío, con una diferencia de varios por ciento que se ha mantenido terca durante más de diez años. O una de las mediciones esconde un error, o la física que creemos entender está incompleta. No hay una tercera opción cómoda.

a very large group of stars in the sky
Photo by NASA Hubble Space Telescope / Unsplash

Por eso pesa el método de las ondas gravitacionales: ofrece una vía completamente independiente, que no hereda los posibles errores de la escalera de distancias. Que su resultado se acerque al valor del universo temprano es, para el equipo de Swinburne y CSIRO, la señal más clara hasta ahora de que las ondas gravitacionales podrían zanjar la discusión, aunque para eso necesiten muchas más colisiones que estudiar.

El Dark Energy Survey sugiere que la energía oscura se debilita

Mientras un equipo defendía que el cosmos no necesita reformas, otro encontró una grieta distinta. El Dark Energy Survey, una colaboración creada precisamente para estudiar este problema, analizó seis años de datos y llegó a una conclusión incómoda para el modelo estándar. La difundió el Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague a comienzos de julio de 2026.

La energía oscura es el nombre que los físicos le dan a lo que sea que está acelerando la expansión del universo. En el modelo estándar se asume que su densidad es constante, la famosa constante cosmológica, ligada a la energía del propio vacío del espacio. El problema es que esa cifra no cuadra con la teoría. La Dra. Judit Prat Martí, del Instituto Niels Bohr, lo planteó sin adornos:

Desde una perspectiva teórica no podemos explicar en absoluto el valor de la energía del vacío que medimos a partir de las observaciones. No coincide para nada con las predicciones teóricas de la teoría cuántica de campos. Por eso los científicos están considerando modelos alternativos en los que se permite que la densidad de energía oscura evolucione un poco en el tiempo.

Al comparar ese modelo alternativo con los datos del Dark Energy Survey, el ajuste mejora. La lectura de los investigadores es que la densidad de la energía oscura habría alcanzado un pico en el pasado y estaría empezando a debilitarse ahora, en lugar de mantenerse plana como exige la constante cosmológica.

Conviene no confundir las dos grietas. La tensión de Hubble es un choque sobre la velocidad de expansión; aquí lo que está en duda es la naturaleza misma de la energía oscura. Pero las dos presionan sobre el mismo modelo estándar, y en este caso el empujón va hacia el lado contrario: si la energía oscura evoluciona, sí haría falta física nueva. Dejaría de ser una simple propiedad del vacío para convertirse en un campo dinámico que cambia con la edad del universo, algo que obligaría a revisar la física de partículas e incluso la teoría de la gravedad.

De quién tenga razón depende el final del universo

El desenlace de esta discusión no es un tecnicismo. El destino último del cosmos depende de cómo se comporte la energía oscura, y ahí el Instituto Niels Bohr planteó tres escenarios:

  • Si la energía oscura se mantiene constante, las galaxias lejanas se alejarán cada vez más rápido hasta que su luz ya no pueda alcanzarnos.
  • Si su densidad empieza a bajar, el final depende de qué tanto se debilite: la expansión podría seguir acelerando con más suavidad, o incluso frenar lo suficiente como para que sigamos viendo cada vez más universo, no menos.
  • Si su densidad sube, la expansión se dispararía tanto que el propio tejido del espacio-tiempo terminaría por "desgarrarse".

La forma de avanzar es acumular más evidencia, y ahí entra un actor con sello latinoamericano. El Observatorio Vera C. Rubin, en construcción en Chile, planea filmar durante diez años el cielo del hemisferio sur y cubrirlo entero cada pocas noches. Ese registro en time-lapse debería mapear la distribución de la materia y la energía oscura con una precisión inédita, y con ella poner a prueba los modelos que hoy apenas se insinúan. El observatorio lleva el nombre de Vera Rubin, la astrónoma que aportó la primera evidencia sólida de la materia oscura.

Preguntas rápidas sobre la expansión del universo

¿Qué es la tensión de Hubble?

Es el desacuerdo entre dos mediciones de la velocidad a la que se expande el universo: una basada en la luz del universo temprano (el fondo cósmico de microondas) y otra en supernovas cercanas del universo tardío. Ambas son precisas, no coinciden y llevan más de una década enfrentando a los cosmólogos.

¿La energía oscura se está debilitando?

Según un modelo del Dark Energy Survey difundido por el Instituto Niels Bohr en julio de 2026, seis años de datos encajan mejor con una energía oscura que evoluciona: su densidad habría alcanzado un máximo y ahora estaría bajando. La propia colaboración advierte que el resultado aún no es definitivo.

¿Se rompió el modelo estándar de la cosmología?

No. El modelo estándar sigue siendo la mejor descripción del cosmos, pero acumula grietas. La medición con ondas gravitacionales de Swinburne y CSIRO apunta a que no hace falta cambiarlo, mientras que los indicios del Dark Energy Survey sugieren lo contrario. Hará falta más evidencia para decidir.

Por ahora el marcador quedó parejo: una medición con ondas gravitacionales que respalda el modelo de siempre y unos datos del Dark Energy Survey que piden cambiarlo, publicados con días de diferencia. Ninguno de los dos equipos canta victoria, y ambos apuntan al mismo árbitro para desempatar: más observaciones, varias de ellas desde Chile. Cuál de las dos historias termine imponiéndose decidirá algo tan grande como el final del universo.

Fuentes: 1, 2

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