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La FCC aprueba el satélite espejo de Reflect Orbital que ilumina la Tierra de noche

La FCC autorizó a Reflect Orbital a lanzar Eärendil-1, un satélite que refleja luz solar de noche. Astrónomos alertan.

por Dilis Salazar
La FCC aprueba el satélite espejo de Reflect Orbital que ilumina la Tierra de noche
Photo by Conner Baker / Unsplash

TL;DR:

  • La FCC autorizó a Reflect Orbital a lanzar Eärendil-1, un satélite en órbita baja con cuatro reflectores de 18 metros que rebotan luz solar hacia puntos concretos de la Tierra.
  • La empresa quiere desplegar más de 50,000 de estos espejos para 2035, con los dos primeros satélites este mismo año.
  • Astrónomos y ambientalistas advierten más contaminación lumínica: el ESO calcula que el despliegue completo triplicaría o cuadruplicaría el brillo del cielo en sus telescopios de Chile.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos aprobó el lanzamiento de Eärendil-1, el primer satélite espejo de la startup californiana Reflect Orbital, un aparato en órbita terrestre baja diseñado para reflejar luz solar sobre zonas específicas de la Tierra durante la noche. La empresa, que se vende como "The Sunlight Company", lo plantea para alimentar plantas de energía solar, iluminar obras de construcción y apoyar operaciones de búsqueda y rescate. Y es apenas el arranque: Reflect Orbital quiere desplegar más de 50,000 espejos para 2035. La decisión, tomada en julio de 2026, encendió el rechazo inmediato de astrónomos y grupos ambientales, que ven en esa flota una fuente de contaminación lumínica capaz de estropear la observación del cielo y de trastocar los ciclos naturales de día y noche.

Qué es Eärendil-1, el satélite espejo de Reflect Orbital

Eärendil-1 es un satélite en órbita terrestre baja equipado con cuatro reflectores de película delgada de 18 metros cada uno, capaces de dirigir un haz de luz solar de unos cinco kilómetros de ancho hacia un punto concreto de la superficie. La prueba busca demostrar que el aparato puede estirar la luz del día durante varios minutos sobre un lugar elegido.

La compañía enumera tres usos principales para esa luz a demanda:

  • Alargar la jornada en sitios de construcción, iluminándolos después del atardecer.
  • Apoyar labores nocturnas de búsqueda y rescate y dar luz a zonas de desastre.
  • Subir la producción de plantas de energía solar cuando ya no hay sol directo.

En su sitio web, Reflect Orbital sostiene que la red completa podría entregar hasta 36,000 lux durante horas, un nivel comparable a la luz del día, o hasta 100 lux de forma continua, parecido al de un área de trabajo en interiores. Su director ejecutivo, Ben Nowack, celebró el permiso:

«Agradecemos a la FCC por reconocer la importancia de probar tecnologías novedosas en el espacio. Esta licencia es el primer paso para poner a prueba con rigor la eficacia de nuestra tecnología y las salvaguardas que hemos desarrollado.»

Astrónomos y ambientalistas ven una amenaza para el cielo

La propuesta llegó a la FCC con cerca de 1,800 comentarios, la mayoría en contra. El temor de fondo se repite en casi todos: una flota de espejos así inundaría de luz artificial el cielo nocturno, generaría situaciones peligrosas y golpearía de lleno a la astronomía terrestre.

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El Observatorio Europeo Austral (ESO) calcula que, si Reflect Orbital despliega su flota completa, el brillo de fondo del cielo en sus telescopios del desierto de Chile aumentaría por un factor de tres a cuatro, lo que reduciría su capacidad para detectar objetos débiles.

Tony Tyson, científico jefe del Observatorio Vera C. Rubin, fue directo: iluminar el suelo con espejos en órbita le parece todavía más descabellado que las constelaciones Starlink que ya complican las observaciones nocturnas. La Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS) fue más lejos y detalló los riesgos ante la propia FCC a través de Roohi Dalal, su subdirectora de política pública: posible daño ocular para astrónomos aficionados que miren por telescopios de tamaño razonable, encandilamiento momentáneo de conductores y pilotos, y perjuicio a la investigación de observatorios financiados con fondos públicos.

El astrónomo Olivier Hainaut, que corrió simulaciones de varios escenarios, lo puso en términos crudos:

«Que sea desastroso puede significar que perdamos el 100 % de nuestros datos; básicamente, mata a los telescopios.»

El reparo no es solo científico. La contaminación lumínica altera el reloj biológico y afecta la salud humana, además del comportamiento de plantas y animales. Por eso Ruskin Hartley, director ejecutivo de Dark Sky International, pidió a la FCC exigir una revisión ambiental completa antes de dar cualquier permiso. No lo consiguió.

La FCC admite las quejas, pero dice que no le corresponden

El propio regulador reconoció que los reparos científicos y ambientales quedan fuera de su competencia. La FCC solo se ocupa de las comunicaciones por radio, televisión, cable y satélite en Estados Unidos y sus territorios, y remite a quien quiera frenar el proyecto a otras agencias, como la EPA y la NASA. Aun así, dejó por escrito que el riesgo, en su lectura, es improbable:

«Consideramos que los riesgos de daño planteados en el expediente sobre el reflector solar de Reflect Orbital no guardan relación con el papel de la Comisión al autorizar el uso del espectro de radiofrecuencia y, aun si la Comisión tuviera autoridad para revisar y condicionar estas operaciones (que no la tiene), es improbable que esos daños ocurran.»

Ese vacío es lo que inquieta a la comunidad científica. Se trata de un solo satélite de prueba, pero la autorización marca lo que un país, y una sola empresa, pueden hacer en el espacio sobre un cielo que se comparte con el planeta entero.

Los observatorios más expuestos están en el desierto de Chile

Aquí es donde la noticia deja de ser un asunto estadounidense. Los telescopios que más tienen que perder si el cielo se aclara están, en buena parte, en América Latina. El ESO opera varios de sus instrumentos en el desierto chileno de Atacama, y es justo ahí donde advierte ese aumento de brillo de tres a cuatro veces. En el mismo país, el Observatorio Vera C. Rubin acaba de iniciar su gran sondeo del cielo, mientras el Extremely Large Telescope y el Giant Magellan Telescope siguen en construcción con la promesa de ver más lejos que cualquier telescopio anterior.

Milky way over observatory domes at night
Photo by Evgeni Tcherkasski / Unsplash

Atacama tiene algunos de los cielos más oscuros y limpios que quedan, y por eso concentra esa inversión astronómica. Un interruptor de luz en órbita, aunque se encienda desde California, apuntaría contra el patrimonio científico que Chile y la región llevan décadas cuidando.

Eärendil-1 todavía no despega, pero el permiso ya sentó un precedente: un regulador de un solo país habilitó a una empresa privada a reflejar luz solar sobre un cielo que comparten millones de personas y buena parte de la astronomía mundial. La FCC abrió la puerta y mandó las quejas a otras agencias. Mientras tanto, los primeros dos espejos de Reflect Orbital siguen su curso para volar este mismo año.

Fuentes: 1, 2

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