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GJ 3378 b, la supertierra vecina que pasó de mundo de gas a candidata a la vida

Nuevas mediciones bajan la masa de GJ 3378 b y la vuelven una de las supertierras más parecidas a la Tierra.

por Dilis Salazar
GJ 3378 b, la supertierra vecina que pasó de mundo de gas a candidata a la vida
Photo by BoliviaInteligente / Unsplash

TL;DR:

  • Astrónomos de UC Irvine revisaron las propiedades de GJ 3378 b, una supertierra a 25 años luz, y la ubicaron dentro de la zona habitable de su enana roja.
  • Su masa bajó de unas 5.3 a cerca de 2.3 masas terrestres, lo que la hace más probablemente rocosa; recibe alrededor del 90% de la luz que la Tierra recibe del Sol.
  • Sigue sin saberse si conserva atmósfera: orbita sobre la "costa cósmica", el límite donde la radiación estelar puede arrancar el aire de un planeta.

Un equipo de astronomía de la Universidad de California en Irvine (UC Irvine) volvió a medir un planeta que ya conocíamos y le cambió la historia. Se llama GJ 3378 b, es una supertierra que orbita una enana roja a unos 25 años luz de la Tierra, y las nuevas observaciones lo colocan dentro de la zona habitable de su estrella: la franja donde la temperatura permitiría agua líquida en la superficie. El giro está en su peso. En 2024 se calculó que tenía alrededor de cinco veces la masa terrestre, cifra que apuntaba a un mundo denso y aplastante. El nuevo análisis lo baja a unas 2.3 masas terrestres, mucho más compatible con un planeta rocoso. El estudio se publicó el 30 de junio de 2026 en The Astrophysical Journal.

La masa de un planeta define casi todo lo demás. Con cinco masas terrestres, GJ 3378 b encajaba mejor entre los subneptunos o las supertierras pesadas: cuerpos con gravedad suficiente para retener una atmósfera espesa de gas, del tipo que sepulta cualquier posibilidad de vida bajo una presión brutal. Bajar esa cifra a 2.3 masas terrestres cambia el panorama. A ese peso, lo más probable es que sea un planeta rocoso y no una bola de gas.

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Photo by Javier Miranda / Unsplash

La revisión de masa y órbita reordena su ficha

El nuevo trabajo, basado en mediciones de velocidad radial, ajustó las cifras principales del planeta:

  • Masa: bajó de cerca de 5.3 masas terrestres (estimación de 2024) a unas 2.3, lo que lo hace más probablemente rocoso.
  • Órbita: el periodo pasó de unos 25 días a cerca de 21, lo que lo mete de lleno en la zona habitable de su enana roja.
  • Tamaño: alrededor del doble que la Tierra, dentro del rango de las supertierras: mundos rocosos más grandes que el nuestro y más chicos que Neptuno.
  • Temperatura de equilibrio: poco menos de 0 °C (32 °F) contando solo la luz de la estrella, sin sumar una posible atmósfera.

Otro dato lo empuja hacia la lista de candidatos serios: la cantidad de luz que recibe. Según Paul Robertson, profesor asociado de Física y Astronomía en UC Irvine y autor principal del estudio, el planeta cayó justo donde conviene.

"Esta supertierra recibe cerca del 90% de la radiación que la Tierra recibe de su Sol, así que está justo en el punto ideal. Este planeta es emocionante. Es uno de nuestros vecinos cósmicos más cercanos. Veinticinco años luz suena lejísimos, pero la Vía Láctea mide unos 100,000 años luz de lado a lado, así que en ese sentido es nuestro vecino de al lado." — Paul Robertson

El método del equipo se resume en una frase.

"Nuestro lema es 'seguir el agua'. Es lo único que necesita todo ser vivo conocido en la Tierra, así que es lo primero que buscamos cuando intentamos encontrar entornos que puedan sostener vida." — Paul Robertson

Cómo se pesa un planeta a 25 años luz

El planeta no se ve directamente. El equipo usó el Habitable-zone Planet Finder (HPF), un espectrógrafo de infrarrojo cercano instalado en el telescopio Hobby-Eberly del Observatorio McDonald, en Texas. El instrumento detecta el leve bamboleo que la gravedad de un planeta provoca en su estrella, una técnica llamada velocidad radial. Como las enanas rojas son frías y sueltan casi toda su energía en el infrarrojo, el HPF está afinado justo para esa luz. GJ 3378 b se detectó por primera vez como candidato en 2024; este análisis afinó sus números y lo caracterizó como una supertierra en zona habitable. El trabajo lo lideró UC Irvine junto con el Centro de Habitabilidad de Sistemas Planetarios de la Universidad de Texas, el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y el Centro Goddard de la NASA, entre otras instituciones.

El gran pero: ¿tiene atmósfera?

Aquí está la otra cara. La misma revisión que mejoró las opciones del planeta también lo acercó a su estrella, y eso lo deja sobre lo que los astrónomos llaman la costa cósmica. La costa cósmica es la frontera que separa a los planetas capaces de conservar una atmósfera de los que no pueden retenerla, y depende tanto de la luz que reciben como de su propia gravedad. Del lado equivocado de esa línea, la radiación de la estrella arranca el aire del planeta, algo que las enanas rojas, propensas a fulguraciones, hacen con frecuencia. Le pasó a Marte.

Nadie sabe todavía de qué lado quedó GJ 3378 b. Lo ideal, explicó Robertson, sería que tuviera una atmósfera fina y evolucionada como la terrestre, de nitrógeno, y no la envoltura espesa de hidrógeno con la que nacen muchos planetas.

"Si reduces la Tierra al tamaño de una manzana, su atmósfera sería más o menos tan gruesa como la piel de la manzana. Es apenas lo suficiente para mantener las presiones de superficie donde puede haber agua líquida. Alcanza para que haya aire respirable y ofrece quizá algo de protección frente al duro entorno de radiación del espacio." — Paul Robertson

La próxima generación de telescopios tendrá la palabra

Confirmar si el planeta conserva atmósfera, y después buscar señales de vida, exige instrumentos que apenas empiezan a llegar. El Telescopio Gigante de Magallanes (GMT), el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) y el Observatorio de Mundos Habitables (HWO) de la NASA, este último previsto para la década de 2040, podrían tomar imágenes directas de mundos como este y tendrán acceso al catálogo del HPF. Ahí es donde entran las biofirmas: rastros químicos de vida en una atmósfera.

white dome building on top of mountain during daytime
Photo by Paxton Tomko / Unsplash

Para Michael Endl, astrónomo del Centro de Habitabilidad de Sistemas Planetarios de la Universidad de Texas en Austin, el objetivo de fondo no ha cambiado.

"El objetivo final son las biofirmas. Queremos saber de verdad: '¿estamos solos en el universo?'. Todavía estamos en la fase de reconocimiento de nuestro vecindario solar, tratando de encontrar los planetas alrededor de las estrellas más cercanas, porque serán los más fáciles para detectar una biofirma. Este planeta nos acerca un paso más a conocer a todos nuestros vecinos y, al final, a saber cuáles podrían ser hospitalarios para la vida." — Michael Endl

Preguntas rápidas sobre GJ 3378 b

¿A qué distancia está GJ 3378 b de la Tierra?

Está a unos 25 años luz, en dirección a la constelación de la Jirafa (Camelopardalis). En términos astronómicos es un vecino cercano: la Vía Láctea mide alrededor de 100,000 años luz de extremo a extremo, según el equipo de UC Irvine.

¿GJ 3378 b tiene agua o vida?

No se sabe. El planeta está en la zona habitable, donde podría existir agua líquida si tuviera la atmósfera adecuada, pero aún no se confirma que conserve atmósfera. No hay prueba alguna de agua ni de vida; por ahora es solo un candidato prometedor, según el estudio en The Astrophysical Journal.

¿Por qué cambió la masa del planeta?

Nuevas mediciones de velocidad radial con el instrumento HPF, en el Observatorio McDonald, revisaron el peso de GJ 3378 b de unas 5.3 masas terrestres estimadas en 2024 a cerca de 2.3. Esa cifra más baja lo hace más probablemente rocoso, y no un mundo de gas.

Por ahora, GJ 3378 b no es una segunda Tierra ni hay indicios de vida en él. Es algo más modesto y más útil: un mundo rocoso, templado y cercano que acaba de escalar posiciones en la lista de lugares que los astrónomos quieren mirar de cerca. Cuando los telescopios gigantes apunten hacia esa enana roja del norte, será uno de los primeros nombres en la fila.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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