TL;DR:
- Una encuesta de The Wall Street Journal redujo la probabilidad de recesión en Estados Unidos al 33%, frente al 45% registrado en abril.
- Los economistas elevaron la previsión de inflación para 2026 al 3.4% en el país norteamericano debido a presiones globales.
- Choques climáticos, el auge de la infraestructura de inteligencia artificial y los conflictos geopolíticos estancan la caída de precios.
El fantasma de una contracción económica inminente en Estados Unidos pierde fuerza, pero la batalla contra el aumento de precios está lejos de terminar. Una nueva encuesta de The Wall Street Journal revela que los economistas redujeron la probabilidad de una recesión al 33%, una caída notable frente al 45% proyectado en abril de 2026. Sin embargo, este optimismo en el crecimiento viene acompañado de una advertencia incómoda: la previsión de inflación para el cierre del año subió al 3.4%. El fenómeno no es exclusivo de Washington. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también elevó su estimación de inflación global al 4.7%, confirmando que el proceso de desinflación iniciado hace dos años se ha estancado debido a factores imprevistos.


Una tormenta perfecta de factores climáticos y tecnológicos
Varios analistas describen el escenario actual como una coincidencia de factores que presionan los costos en múltiples frentes. Por un lado, la agricultura global enfrenta los efectos de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, apodado informalmente como "Godzilla", que amenaza las cosechas. Por el otro, el sector tecnológico empuja la demanda de energía a niveles sin precedentes debido al auge de la infraestructura para la inteligencia artificial (IA).
A esto se suman las tensiones comerciales globales. La Reserva Federal (Fed) advirtió al Congreso de Estados Unidos que la inflación avanzó durante la primavera, impulsada por los costos de energía derivados del conflicto en Medio Oriente, el impacto acumulado de los aranceles y la rápida expansión de los centros de datos de IA.
El impacto geopolítico en los combustibles y los alimentos
La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a desestabilizar las cadenas de suministro básicas de energía y alimentos en julio de 2026. En el sector energético, Rusia anunció la prohibición total de sus exportaciones de diésel, una medida comunicada por el viceprimer ministro Alexander Novak durante una reunión televisada con el presidente Vladimir Putin. La decisión, que responde a la escasez local causada por ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas, disparó los precios de referencia del diésel casi un 13% en los mercados internacionales.
La tensión también se trasladó a los mercados agrícolas de inmediato. Los precios del trigo en los contratos de futuros de París saltaron hasta un 5.7% tras una serie de operaciones militares de Ucrania en el mar de Azov. Las fuerzas ucranianas atacaron embarcaciones rusas en la zona, dañando aproximadamente el 27.5% de los barcos comerciales en esas aguas en un lapso de 96 horas. En respuesta, Moscú suspendió temporalmente el tránsito por el canal Don-Azov, una ruta crítica que controla cerca de una cuarta parte de las exportaciones de trigo de Rusia.
El dilema de las tasas de interés ante el auge tecnológico
Este panorama complica la estrategia de la Reserva Federal. La tasa de interés de referencia de la Fed se ha mantenido en un rango de 3.5% a 3.75% desde diciembre de 2025. El nuevo presidente del banco central estadounidense, Kevin Warsh, ha dejado claro que su prioridad absoluta es el control de la inflación, mientras que otros bancos centrales de peso, como el Banco Central Europeo y el Bank of Japan, ya aplicaron aumentos en sus tasas de interés en junio de 2026.
El presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, apuntó directamente al sector tecnológico al señalar que la demanda energética y de infraestructura asociada con la IA se ha convertido en su mayor preocupación inflacionaria. Williams advirtió que, si esta tendencia continúa presionando los recursos, la Fed podría verse obligada a subir nuevamente los tipos de interés.
Los mercados financieros ya reaccionan a esta posibilidad:
- Los operadores de la plataforma de predicciones Kalshi estiman un 54% de probabilidad de que la Fed eleve las tasas este año.
- El consenso del mercado, según reportes de Forbes, sitúa en apenas un 20% la posibilidad de que las tasas se mantengan sin cambios para diciembre de 2026.
La combinación de un mercado laboral que resiste y una economía que no se apaga aleja el temor de una recesión dura, pero el costo a pagar es una inflación más persistente de lo esperado. Sin una tregua en los conflictos de Europa del Este y Medio Oriente, y con la demanda tecnológica en plena aceleración, la Reserva Federal y los consumidores globales tendrán que convivir con un dinero más caro durante más tiempo del previsto.