TL;DR:
- Los precios de los crudos Brent y WTI retroceden por segunda jornada consecutiva tras asimilar el impacto de las tensiones navales en el estrecho de Ormuz.
- Las refinerías de Asia reaccionan con compras masivas de crudo estadounidense, adquiriendo al menos 11 millones de barriles para esquivar el bloqueo iraní.
- La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alerta de que la demanda mundial sufrirá su primera caída desde el año 2020 por la contracción del consumo en China.
El precio del petróleo crudo retrocedió este jueves por segunda sesión consecutiva. Los operadores y analistas de los mercados globales comenzaron a asimilar el impacto real sobre el suministro que suponen las recientes hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Aunque las tensiones militares y el bloqueo en el estrecho de Ormuz mantienen bajo amenaza el flujo energético internacional, el crudo de referencia Brent y el West Texas Intermediate (WTI) cedieron terreno frente a los máximos registrados al inicio de la semana, en un intento del mercado por diferenciar un cierre total del estrecho de lo que ya se califica como un conflicto intermitente.


El freno tras la histeria inicial del lunes
La calma de las últimas horas contrasta con el violento repunte del lunes. Tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el restablecimiento del bloqueo naval a las embarcaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, el pánico se apoderó de las mesas de dinero. Ese día, el barril de Brent se disparó un 9.6% para cerrar en 83.30 dólares, tras haber rozado un techo intradía de 86.99 dólares. Por su parte, el WTI avanzó un 9.4% hasta los 78.14 dólares.
Sin embargo, la marea alta duró poco. Los datos de TradingEconomics muestran que para el martes el Brent ya se había replegado a unos 85.92 dólares, mientras que el miércoles el WTI continuó su descenso hasta situarse en torno a los 79.55 dólares. Este comportamiento sugiere que los inversionistas están adoptando una postura de cautela, asumiendo los roces bélicos como una variable constante pero manejable dentro de la geopolítica actual.
Refinerías asiáticas esquivan el cuello de botella
Ante la parálisis casi total del tráfico de buques cisterna por la vía de Ormuz, las refinerías asiáticas no perdieron el tiempo para asegurar su abastecimiento fuera del golfo Pérsico. Los compradores de la región concretaron a toda prisa la adquisición de al menos 11 millones de barriles de crudo de Estados Unidos, según reportaron Bloomberg y Reuters.
Los cargamentos, programados para embarcarse entre julio y agosto de 2026, se negociaron con primas de entre 11 y 12 dólares por barril por encima de la referencia de Dubái. El movimiento evidencia la urgencia de los importadores por reemplazar los cargamentos del Medio Oriente bloqueados en el estrecho, una de las arterias más críticas del comercio global.
La demanda mundial se encamina a su primera caída en seis años
Mientras el mapa de suministro se redibuja, el consumo global muestra señales de debilidad. En su informe de julio, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que la demanda mundial de crudo se encamina a su primera contracción anual desde el desplome provocado por la pandemia de 2020. El organismo estima que la escalada de tensiones en el golfo Pérsico provocará un recorte de 1 millón de barriles diarios en el consumo de este año.
La mayor grieta en el motor de la demanda proviene de Asia:
- China encabeza la desaceleración con una contracción en su demanda de 1.5 millones de barriles diarios, lo que representa un desplome del 9%.
- Las expectativas de una política monetaria restrictiva por parte de la Reserva Federal de EE. UU. ejercen presión paralela sobre las materias primas y los activos de riesgo.
- El oro operó cerca de los 4,067 dólares la onza, un retroceso aproximado del 28% frente a su récord histórico establecido en enero de 2026.
- Por su parte, el Bitcoin rondó los 64,750 dólares, manteniéndose un 46% por debajo de su máximo histórico de octubre de 2025.
El enfriamiento de los precios no borra el escenario de incertidumbre. La propia AIE advirtió que los constantes intercambios de fuego en el Golfo solo aumentan el riesgo de no alcanzar un acuerdo de paz duradero, un factor que el organismo considera indispensable para que los flujos de energía vuelvan a la normalidad. La cotización de los próximos días dependerá de si Ormuz permanece cerrado o si la vía marítima recupera su tráfico regular bajo escolta militar.