El oro resiste sobre los 4,000 dólares tras sufrir su peor desplome trimestral en 13 años
El oro rebota sobre los 4,000 dólares tras sufrir su peor trimestre en 13 años debido a las tasas de la Fed.
TL;DR:
- El precio del oro logró recuperar la barrera de los 4,000 dólares por onza tras registrar una caída del 14% entre abril y junio de 2026.
- La postura restrictiva de la Reserva Federal y el fortalecimiento del dólar estadounidense arrastraron al metal desde su máximo histórico de enero.
- Mientras firmas como Goldman Sachs recortan sus proyecciones, las compras récord de los bancos centrales mantienen un soporte estructural.
El oro recuperó terreno este miércoles 1 de julio de 2026 al situarse nuevamente por encima de los 4,000 dólares por onza, tras rozar a inicios de semana su nivel más bajo desde noviembre de 2025. Este repunte ocurre inmediatamente después de que el metal precioso cerrara su peor trimestre en 13 años, golpeado por una pérdida acumulada del 14% entre abril y junio. La combinación de una Reserva Federal decididamente restrictiva bajo el liderazgo de su nuevo presidente, Kevin Warsh, el fortalecimiento del dólar a máximos de 14 meses y la disminución de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán detonaron una corrección que ya borró casi el 29% del valor del oro desde su máximo histórico de enero, cuando superó los 5,500 dólares.


El peor trimestre para el metal desde 2013
El comportamiento del mercado en el segundo trimestre de 2026 dejó marcas históricas para el metal dorado. Tras tocar un mínimo de 3,942 dólares el pasado lunes, el precio al contado (spot) inició un ligero retorno, mientras que los contratos de futuros para agosto se establecieron cerca de los 4,038 dólares.
Sin embargo, la velocidad del retroceso encendió las alarmas de los analistas. Según datos de The Wall Street Journal, solo durante junio el oro perdió más de 500 dólares de su valor, lo que representa una caída cercana al 12%. Esta racha negativa consolida al periodo de abril a junio como el peor trimestre para este activo desde el segundo trimestre de 2013, reportó Reuters.
De acuerdo con reportes de JPMorgan Chase, tanto inversionistas minoristas como institucionales han comenzado a desmantelar de forma masiva sus posiciones en el llamado "debasement trade" (la compra de activos tangibles como cobertura contra la devaluación monetaria), un movimiento que impulsaba la cotización del metal a principios de año.
Los factores detrás de la presión bajista
El cambio de rumbo para el metal precioso responde a factores macroeconómicos y geopolíticos muy claros que han restado incentivos a los compradores:
- Tasas de interés elevadas: La Fed, bajo la dirección de Kevin Warsh, ha mantenido las tasas de referencia en un rango de 3.50% a 3.75% desde diciembre de 2025. Los mercados de derivados ya descuentan una probabilidad cercana al 70% de un nuevo incremento en septiembre de 2026.
- Fortaleza del dólar: El índice del dólar estadounidense (DXY) escaló a su punto más alto en 14 meses, restando atractivo al oro para compradores con otras divisas.
- Rendimientos de los bonos: El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años subió hasta rondar el 4.46%, ofreciendo retornos atractivos frente a un activo que no genera intereses.
- Distensión geopolítica: Los avances hacia una tregua militar entre Estados Unidos e Irán redujeron la prima de riesgo geopolítico que había impulsado al oro a niveles récord en meses anteriores.
Ajuste de proyecciones y el soporte de los bancos centrales
Ante este panorama, los grandes bancos de inversión comenzaron a ajustar sus modelos. Goldman Sachs redujo su precio objetivo para finales de año en 500 dólares, situándolo en 4,900 dólares por onza, bajo el argumento de que la posibilidad de recortes de tasas por parte de la Fed se ha desvanecido en el corto plazo. Por el contrario, JPMorgan optó por mantener su perspectiva a largo plazo, proyectando que el oro promediará los 6,000 dólares por onza durante el último trimestre de 2026.
Desde la perspectiva del análisis técnico, Carley Garner, de DeCarley Trading, señaló a Kitco News que el metal podría estar buscando un suelo más saludable antes de reanudar cualquier tendencia alcista:
"El oro sigue manteniendo su soporte en torno a los 4,000 dólares por onza, pero es solo cuestión de tiempo antes de que el metal precioso baje aún más al enfrentarse a los complicados vientos en contra de un dólar estadounidense más fuerte", afirmó Garner, quien proyecta un suelo duradero entre los 3,700 y 3,600 dólares.
A pesar de la volatilidad, la demanda física sigue firme gracias a un actor clave: los bancos centrales. El informe anual de 2026 del Consejo Mundial del Oro (World Gold Council) revela que estas instituciones promediaron compras de 1,000 toneladas anuales por cuatro años consecutivos, y un 45% planea incrementar sus reservas. Durante el primer trimestre de este año, las adquisiciones netas alcanzaron las 244 toneladas métricas, un aumento del 3% interanual.
La atención inmediata de los operadores está puesta en la participación de Kevin Warsh en el Foro de Banca Central del BCE en Sintra, Portugal, donde sus declaraciones podrían consolidar las expectativas de un alza de tasas en septiembre. Esto, sumado a los datos oficiales de empleo en Estados Unidos que se publicarán en los próximos días, determinará si la marca de los 4,000 dólares funciona como un soporte real o si el oro se encamina a profundizar su racha bajista histórica.