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Meta construye un negocio de nube para vender su cómputo de IA sobrante y su acción se dispara

Meta planea un negocio de nube para vender su cómputo de IA sobrante y competir con AWS, Azure y Google Cloud.

por Dilis Salazar
Meta construye un negocio de nube para vender su cómputo de IA sobrante y su acción se dispara
Photo by Mariia Shalabaieva / Unsplash

TL;DR:

  • Meta desarrolla "Meta Compute", una unidad para vender a clientes externos capacidad de cómputo de IA sobrante y acceso a modelos alojados en su infraestructura.
  • La acción de Meta subía más de 7% (a unos 603 dólares) tras el reporte de Bloomberg; algunos reportes ubicaron el alza intradía cerca del 10%. CoreWeave se hundió más de 10%.
  • El plan replica la jugada de SpaceX con xAI y pondría a Meta a competir con Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud.

Meta Platforms trabaja en un negocio de infraestructura en la nube para vender a clientes externos el acceso a su cómputo de inteligencia artificial y a modelos alojados en sus centros de datos, según reportó Bloomberg este miércoles 1 de julio de 2026. La iniciativa, bautizada internamente como Meta Compute, pondría a la dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp a competir de frente con los tres gigantes del sector: Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud. Wall Street lo celebró de inmediato. Las acciones de Meta subían más de 7%, a unos 603 dólares, poco después de la apertura del miércoles, según datos de Benzinga Pro; algunos reportes ubicaron el alza intradía cerca del 10%. Del otro lado del tablero, CoreWeave —cuyo negocio es justamente rentar cómputo para IA— se desplomó más de 10%.

Vender modelos como AWS o cómputo "crudo" como CoreWeave

El plan, todavía en desarrollo, contempla dos formas de exprimir la infraestructura que Meta lleva años pagando, de acuerdo con Bloomberg:

  • Acceso a modelos de IA alojados en Meta, al estilo del servicio Bedrock de AWS: la empresa operaría los centros de datos y los chips, y cobraría a los desarrolladores por usar distintos modelos, incluidos los suyos de la familia Muse Spark.
  • Acceso a capacidad de cómputo "cruda", el mismo modelo de las llamadas neocloud como CoreWeave: alquilar potencia de cálculo por GPU para que otros entrenen o ejecuten sus propios sistemas.

Al frente de Meta Compute hay tres nombres de peso: Santosh Janardhan, jefe de infraestructura; Daniel Gross, uno de los líderes dentro de Meta Superintelligence Labs; y la presidenta de Meta, Dina Powell McCormick. La compañía advirtió, vía Bloomberg, que los planes pueden cambiar, y un vocero declinó hacer comentarios.

Que la idea exista no es del todo una sorpresa. En mayo, Mark Zuckerberg ya había abierto la puerta: dijo que montar un negocio de nube estaba "definitivamente sobre la mesa" como forma de rentabilizar su costosa apuesta por la "superinteligencia". El reporte de esta semana confirma que aquello dejó de ser una frase suelta.

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Photo by Massimo Botturi / Unsplash

La jugada que SpaceX ya probó con xAI

Meta no inventa el manual: lo copia. Apenas unas semanas atrás, SpaceX empezó a rentar a terceros la potencia de cálculo que había comprado para xAI, el proyecto de IA de Elon Musk. Y los acuerdos no son menores: cerca de 1,250 millones de dólares al mes con Anthropic y unos 920 millones al mes con Google, según cifras recogidas por The Decoder. TechCrunch añade que la lista incluye también a Reflection AI.

La lectura de fondo es la que mueve a los inversionistas. Si hasta las empresas con los modelos más ambiciosos terminan alquilando su cómputo, quizá los ganadores de la carrera de la IA no sean quienes tienen el mejor modelo, sino quienes son dueños de los centros de datos. Que Meta se sume a esa lógica es una señal difícil de ignorar.

Por qué CoreWeave se llevó el golpe

La caída de CoreWeave tiene una explicación directa: su negocio entero consiste en vender acceso a clústeres de GPU de alto rendimiento para cargas de IA. Si Meta —que ya posee centros de datos gigantes, chips, modelos y una relación establecida con desarrolladores— empieza a rentar su cómputo ocioso, aumenta la oferta, presiona los precios del alquiler de GPU y erosiona la prima de escasez que sostiene a los proveedores más chicos.

El mercado reaccionó en consecuencia. CoreWeave caía más de 10%, a unos 89 dólares por acción, y acumula un retroceso de 42.6% en los últimos doce meses, según Benzinga. Para una acción que cotiza como apuesta de alto crecimiento, cualquier indicio de que los gigantes inundarán el mercado con cómputo competidor pesa como plomo.

La pregunta incómoda: ¿por qué le sobra cómputo a Meta?

Aquí está el ángulo que el rebote bursátil no cuenta. Rentar capacidad ociosa suena a decisión financiera sensata, pero deja una duda flotando: si a Meta le sobra cómputo para vender, la razón original de comprar tanto hardware —construir mejores modelos propios— no está consumiendo esa potencia como se esperaba.

Meta no ha mostrado una demanda notable por sus propios modelos y servicios de IA, y ni siquiera desglosa en sus resultados cuánto ingresa por Meta AI o por su familia Llama, apunta TechCrunch. Muse Spark, su primer modelo frontier sin pesos abiertos (closed-weight) y el primero bajo la dirección de Alexandr Wang —fichado de Scale AI—, fue presentado en abril como el arranque de una renovación total de su estrategia de IA. Que ahora haya capacidad para alquilar sugiere que la tracción externa todavía no llega a la altura del gasto.

Y el gasto es descomunal. Meta se comprometió a destinar unos 182,900 millones de dólares a infraestructura de IA en los próximos años, según su propio reporte trimestral ante la SEC al cierre del primer trimestre; solo en 2026, el desembolso rondaría los 145,000 millones, de acuerdo con estimaciones citadas por medios. Todo esto mientras un sector de escépticos advierte que la fiebre por construir infraestructura de IA se apoya en chips que se deprecian rápido y cuestiona si estas empresas generarán suficiente ingreso final para justificar apuestas de billones de dólares.

Para desarrolladores y empresas —también las de habla hispana en América Latina y España que dependen de estas nubes—, un competidor más del tamaño de Meta podría, con el tiempo, traducirse en más opciones y presión sobre los precios del cómputo de IA. Pero el mismo movimiento que hoy entusiasma a Wall Street admite otra lectura: cuando una de las mayores compradoras de chips del planeta reconoce que tiene potencia de sobra para vender, la conversación sobre si la industria construyó de más deja de ser un murmullo.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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