El gobierno de Trump presiona a Meta, el único gigante de IA que aún no acepta la revisión federal
Meta es el único gran laboratorio de IA en EE. UU. sin pacto de revisión de modelos con el gobierno federal.
TL;DR:
- Washington le pidió a Meta entregar sus modelos de IA para una evaluación voluntaria que mediría sus capacidades y sus fallas de seguridad.
- OpenAI, Anthropic, Google, Microsoft y xAI ya tienen acuerdo con el gobierno; Meta es la única gran tecnológica que falta.
- La presión llega a menos de dos semanas de que un mandato federal obligara a Anthropic a desconectar sus modelos Fable 5 y Mythos 5 en todo el mundo.
El gobierno de Donald Trump está presionando a Meta para que someta sus modelos de inteligencia artificial a una revisión voluntaria que permitiría al gobierno medir sus capacidades y detectar sus vulnerabilidades. Lo reportó The New York Times el 23 de junio de 2026, citando a cuatro personas con conocimiento de la solicitud confidencial; Reuters retomó la información el mismo día. El dato que vuelve relevante la noticia está en quién falta: Meta es el único de los grandes desarrolladores de IA de Estados Unidos que todavía no firma un acuerdo con el gobierno. OpenAI, Anthropic, Google, Microsoft y xAI ya aceptaron abrir sus modelos a evaluaciones de seguridad. La empresa de Mark Zuckerberg quedó sola del otro lado de la mesa, justo cuando Washington acaba de mostrar, con Anthropic, hasta dónde puede llegar.
Cinco laboratorios ya entraron; Meta es el que falta
La revisión que le piden a Meta no salió de la nada. A inicios de junio de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva que pide a las empresas de IA compartir voluntariamente sus modelos más avanzados con el gobierno hasta 30 días antes de lanzarlos a otros socios, para evaluar riesgos de ciberseguridad. La versión original contemplaba una ventana de 90 días; el texto se recortó a 30 tras un forcejeo con la industria, que en mayo logró frenar la firma por miedo a perder terreno frente a China.
El canal de evaluación, sin embargo, ya llevaba tiempo funcionando. Desde 2024, el Centro de Estándares e Innovación en IA del Departamento de Comercio (CAISI) —antes Instituto de Seguridad en IA— tenía acuerdos públicos con OpenAI y Anthropic para revisar sus modelos antes y después de su salida. El 5 de mayo de 2026, Comercio anunció que Google, Microsoft y xAI se sumaban al esquema y que CAISI sería el punto central de contacto de la industria para las pruebas. Para entonces, la oficina ya había completado más de 40 evaluaciones, algunas de modelos sin estrenar.
Con cinco de los seis grandes adentro, la ausencia de Meta es la que destaca. Y no es un detalle menor: Meta desarrolla los modelos Llama, de pesos abiertos, una filosofía que no encaja del todo con la idea de entregar un modelo al gobierno para revisión previa antes de soltarlo al público.
El caso Anthropic muestra el costo de chocar con el gobierno
Para entender por qué la presión sobre Meta pesa tanto ahora, hay que mirar lo que le pasó a Anthropic. El 12 de junio de 2026, el gobierno emitió un mandato de control de exportaciones de emergencia que ordenó suspender el acceso a sus dos modelos más potentes —Claude Fable 5 y Claude Mythos 5— para todos los extranjeros, incluidos los propios empleados extranjeros de la empresa. El alcance era tan amplio que Anthropic no tuvo forma de cumplir sin apagar ambos modelos para toda su base de clientes en el mundo. El resto de sus modelos siguió en pie.
Los datos duros del episodio:
- Fable 5 se lanzó al público el 9 de junio; la orden llegó unas 72 horas después.
- Mythos 5, más capaz para encontrar fallas de ciberseguridad, solo estaba disponible para unas 50 organizaciones bajo un programa restringido, Project Glasswing, entre ellas Amazon, Apple, Google, Microsoft y CrowdStrike.
- El gobierno citó un presunto jailbreak —una forma de saltarse los candados— del modelo Fable 5 como motivo.
David Sacks, copresidente del consejo asesor presidencial de ciencia y tecnología (PCAST), dio la versión del gobierno en X: un socio de confianza que probaba Fable encontró cómo burlar sus protecciones, la administración pidió corregir la falla o retirar el modelo, y Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, se negó.
"Anthropic priorizó seguir ofreciendo el modelo de consumo por encima de la seguridad." — David Sacks
Anthropic lo ve distinto. La compañía sostiene que la vulnerabilidad es estrecha, que ya existe en otros modelos públicos como GPT-5.5 y que el gobierno solo presentó evidencia verbal. Tampoco es la primera fricción: meses atrás, el Departamento de Defensa etiquetó a Anthropic como "riesgo de cadena de suministro" tras un desacuerdo sobre los candados de sus modelos para uso militar, una designación que la empresa peleó en los tribunales.
"Voluntario" no significa lo mismo cuando tu cliente es el gobierno
Aquí está la parte que conviene leer con calma. La orden ejecutiva incluye un texto que parece blindar a las empresas:
"Nada en esta sección se interpretará como autorización para crear un requisito gubernamental obligatorio de licencia, autorización previa o permiso para el desarrollo, la publicación, el lanzamiento o la distribución de nuevos modelos de IA." — Orden ejecutiva sobre IA
Sobre el papel, nadie está obligado a nada. En la práctica, como explica la profesora Jessica Tillipman en un análisis para Lawfare, la palabra "voluntario" pierde fuerza cuando del otro lado del contrato está el gobierno federal. Los grandes laboratorios ya le venden al Estado y quieren venderle más. Y ese cliente no es uno cualquiera: es a la vez el mayor comprador, el que escribe las reglas y el portero del negocio federal. Puede convertir una revisión "voluntaria" en condición de contrato sin necesidad de una sola ley nueva. Por eso, cuando la administración marca el rumbo, los proveedores grandes se alinean. Meta, al resistirse, está apostando contra esa lógica.
Por qué esto importa fuera de Estados Unidos
La decisión sobre Anthropic dejó una lección global: el mandato de control de exportaciones cortó el acceso a los modelos para todos los extranjeros, lo que obligó a la empresa a apagarlos para clientes de México, España y América Latina por igual. Lo que Washington decide sobre los modelos de frontera no se queda dentro de sus fronteras: define qué herramientas de IA pueden usar empresas, desarrolladores y usuarios del mundo hispanohablante. El pulso con Meta es, en el fondo, sobre quién pone las reglas de la IA más poderosa —y esas reglas terminan llegando a todos.