YouTube llega a un acuerdo y sale del segundo juicio por daño de las redes a menores; Meta, TikTok y Snap siguen
Google selló un acuerdo confidencial antes del juicio del 27 de julio. Siguen Meta, TikTok y Snap por daño a menores.
TL;DR:
- YouTube y Google llegaron a un acuerdo confidencial, con monto no revelado, y salen del segundo juicio de prueba sobre el daño de las redes a la salud mental de menores.
- El juicio arranca el 27 de julio en Los Ángeles: un adolescente afroamericano de 15 años, identificado como R.K.C., enfrenta a Meta, TikTok y Snap. Empezó a usar las plataformas a los 8 años.
- Es el segundo de casi 2,500 casos consolidados; vienen ocho juicios de prueba más que podrían derivar en un acuerdo global de miles de millones.
YouTube y su matriz Google llegaron a un acuerdo confidencial para salir del segundo juicio de prueba sobre los efectos de las redes sociales en menores, programado para el 27 de julio en Los Ángeles. El monto no se hizo público. Con la salida de Google, el banquillo queda ahora con tres acusados: Meta, TikTok y Snap. Del otro lado está R.K.C., un adolescente afroamericano de 15 años que vive en Florida y que, según sus abogados, empezó a usar estas plataformas a los 8 años. Es apenas el segundo de casi 2,500 demandantes en un caso consolidado en el sur de California que acusa a las tecnológicas de diseñar sus apps para enganchar y dañar la salud mental de los más jóvenes. Lo que se decida aquí puede marcar el rumbo de una pelea legal de miles de millones de dólares.
Google evitó al jurado con un acuerdo
YouTube y Google no quisieron sentarse frente a un jurado. La empresa cerró el trato semanas antes del proceso, y la cifra quedó bajo llave: ninguna de las partes la reveló.
"Este asunto se resolvió de forma amistosa y nuestro enfoque sigue siendo construir productos apropiados para cada edad y controles parentales que cumplan esa promesa", escribió en un correo José Castañeda, vocero de Google.
Del lado de los demandantes, la lectura fue la contraria. Sus abogados, John Morgan y Emily Jeffcott, soltaron una frase que resume su estrategia:
"La decisión de YouTube de resolver este caso antes de enfrentar a un jurado habla por sí sola. Como vieron los jurados en el primer juicio de prueba, los líderes de estas empresas de redes sociales llevan años trazando estrategias para enganchar a los niños desde temprano y maximizar su uso con funciones insidiosas como el autoplay y el scroll infinito, todo con el fin de aumentar las ganancias a costa de la salud mental de nuestra juventud. La marea de la ley y de la opinión pública está cambiando", afirmaron en un comunicado escrito.
El caso de R.K.C. apunta al autoplay y al scroll infinito
R.K.C. todavía está en la preparatoria. Según la demanda, lo que empezó como uso ocasional a los 8 años se fue volviendo el centro de su día a día, y el deterioro vino después.
"El uso de redes sociales de R.K.C. fue aumentando con el tiempo y vino acompañado de un empeoramiento de sus síntomas de salud mental. Para noviembre de 2023, su condición se había deteriorado al punto de que entró a tratamiento, donde fue diagnosticado con trastorno depresivo mayor y trastorno de ansiedad generalizada", dijo uno de sus abogados.
La diferencia con el primer juicio es de fondo, no de forma. La abogada principal de los demandantes, Emily Jeffcott, lo explicó en entrevista: el primer caso giró en torno a la dismorfia corporal y a los filtros de Instagram; el de R.K.C. pone el foco en el autoplay y el scroll infinito, dos mecanismos que viven en casi todas las apps. Sobre los filtros, fue tajante: eso no se verá esta vez.
El primer juicio ya le costó 6 millones a Meta y Google
Este acuerdo no salió de la nada. A inicios de 2026, el primer juicio de prueba terminó con un jurado de Los Ángeles condenando a Meta y Google a pagar 6 millones de dólares a una joven de 20 años identificada como Kaley G.M.: el 70% lo cargó Meta y el 30% restante, Google. TikTok y Snap ya habían arreglado por su cuenta con ella, también en privado, en las semanas previas.
Hace dos semanas, la jueza Carolyn Kuhl, de la Corte Superior, rechazó las mociones de Google y Meta para repetir el juicio. Las empresas dijeron que apelarán, pero por ahora no lo han hecho.
No es el único frente abierto. En marzo, otro jurado en Nuevo México halló a Meta responsable de engañar a los consumidores sobre los riesgos de sus plataformas para los niños y le ordenó pagar 375 millones de dólares.
Lo que de verdad está en juego: 2,500 casos y miles de millones
El juicio de R.K.C. es apenas la segunda ficha de un tablero enorme: casi 2,500 demandantes agrupados en un caso consolidado en el sur de California, todos contra Google, TikTok, Snap y Meta —dueña de Facebook e Instagram—. Vienen ocho juicios de prueba más.
¿Por qué pesan tanto estos casos piloto? Porque sus veredictos funcionan como molde. Si se repiten, podrían empujar a un acuerdo global que cierre todas las reclamaciones de golpe: una cifra que, según el reporte, podría llegar a miles de millones —o incluso decenas de miles de millones— de dólares, y forzar cambios de fondo en la industria.
El muro que protegía a estas empresas se está agrietando. La Sección 230 es una norma estadounidense que blinda a las plataformas en línea frente a demandas por el contenido que publican sus usuarios. Pero los demandantes encontraron la grieta: argumentan que esa ley no cubre el diseño de las apps —las notificaciones de "me gusta", el scroll infinito, el autoplay, los filtros que alteran el rostro—, y que justo esas funciones alimentaron una crisis de salud mental entre adolescentes.
La lista de testigos no es menor. Como en el primer juicio, se espera que Mark Zuckerberg, CEO de Meta, suba al estrado, junto con Adam Mosseri, jefe de Instagram. Los demandantes también planean llamar a Evan Spiegel, cofundador y CEO de Snapchat, y a dos altos ejecutivos de TikTok —Jordan Furlong y Adam Wang—, aunque no a su CEO, Shou Zi Chew. Eso sí: igual que la vez pasada, no podrán mostrar publicaciones o mensajes concretos como prueba.
Aquí está el punto que rebasa a Estados Unidos: el autoplay y el scroll infinito que están en el banquillo son los mismos que usan a diario millones de adolescentes en México, España y América Latina. Si los tribunales obligan a rediseñar Instagram, TikTok, Snapchat o YouTube para frenar esas funciones, el cambio no se quedaría en California: tocaría el teléfono de cualquier joven hispanohablante que abra una de estas apps. Por eso el 27 de julio importa mucho más allá de una sala de Los Ángeles.