Estados Unidos y Rusia eliminaron del borrador con el que la ONU busca regular las armas autónomas letales el requisito de que una persona revise los objetivos generados por inteligencia artificial antes de un ataque, reveló The Washington Post el 26 de septiembre. En la misma negociación a puerta cerrada en Ginebra también cayeron la exigencia de que estos sistemas funcionen de forma predecible y fiable y la obligación de tomar en cuenta consideraciones éticas. El texto no es vinculante, pero es la base con la que la Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales decidirá, del 16 al 20 de noviembre de 2026, si abre negociaciones para un tratado.
Quince horas de cambios a puerta cerrada
El recorte ocurrió en la segunda y última sesión de 2026 del Grupo de Expertos Gubernamentales sobre sistemas de armas autónomas letales, celebrada del 31 de agosto al 4 de septiembre en el Palacio de las Naciones. Según el reportaje de Pranshu Verma, basado en tres personas que conocen las negociaciones y pidieron el anonimato, las delegaciones de Washington y Moscú trabajaron juntas durante unas 15 horas de revisiones finales hasta dejar fuera las tres salvaguardas.
Las dos llegaron con músculo jurídico: cerca de 10 abogados cada una, casi el doble que el resto de las delegaciones, de acuerdo con el diario. Las cámaras de la ONU estaban apagadas y los observadores de la sociedad civil fueron retirados de la sala.
"Fue una muerte por mil cortes de papel", dijo al Post una de las personas presentes en las negociaciones.
El Departamento de Estado, la cancillería rusa y la propia ONU no respondieron a las solicitudes de comentarios del periódico.
La erosión se veía desde marzo
El golpe de septiembre tiene antecedentes en los documentos oficiales del proceso. El resumen de la presidencia sobre la primera sesión del año, fechado el 1 de abril, recoge que varias delegaciones pidieron una y otra vez restaurar el lenguaje sobre predictibilidad, fiabilidad, trazabilidad y explicabilidad. El borrador de entonces sostenía que se necesita "juicio y control humano adecuados al contexto" para que el uso de estas armas cumpla el derecho internacional, e incluía la fórmula de tener "debidamente en cuenta las consideraciones éticas".
En esa misma sesión, del 2 al 6 de marzo, Estados Unidos propuso sustituir "control humano" por "juicio y cuidado humano de buena fe", según el informe de la organización WILPF. Muchas delegaciones lo rechazaron por insuficiente para proteger a la población civil. Esa semana, el respaldo a negociar a partir del borrador pasó de más de 40 a más de 70 Estados.
La postura de Washington tampoco era nueva en Nueva York. En diciembre de 2025 votó en contra de la resolución 80/57 de la Asamblea General sobre armas autónomas letales, de acuerdo con el registro de Automated Decision Research, que documenta además su argumento de que el control humano "no es un requisito legal como tal", sino una forma de ayudar a cumplir el derecho internacional humanitario.
Lo que está en juego fuera de Ginebra
El debate dejó de ser teórico. El Post recordó su propia información de que el ejército estadounidense usó el chatbot de Anthropic para identificar cerca de 1,000 objetivos en las primeras 24 horas de la guerra con Irán. La misma empresa quedó fuera de la cadena de suministro del Pentágono por negarse a retirar de Claude el bloqueo al uso en guerra autónoma letal, un veto que, como contamos, avaló una corte federal de apelaciones.
Para Verity Coyle, de Human Rights Watch, el nuevo texto abre una puerta concreta. "Podría significar que las máquinas tomen decisiones de vida o muerte sin control humano", dijo al diario. El mensaje político llegó el martes 22 de septiembre, cuando Donald Trump dijo ante la Asamblea General que Estados Unidos rechaza por completo cualquier intento de construir un esquema "globalista" para controlar la IA.
Noviembre, la prueba del consenso
La Convención sobre Ciertas Armas Convencionales decide por consenso, así que un solo país puede frenar un mandato de negociación. Nicole van Rooijen, de la campaña Stop Killer Robots, dijo al Post que Estados Unidos y Rusia tienen el poder de bloquear cualquier avance significativo. El diario describe a la gran mayoría de los Estados como partidaria de avanzar hacia un tratado vinculante.
La Séptima Conferencia de Examen se reunirá en Ginebra del 16 al 20 de noviembre. El texto que llegará a esa mesa ya no pide que un humano revise un objetivo elegido por una máquina, y sobre ese piso se decidirá si arrancan las negociaciones.