Un equipo turco-estadounidense empezó a perforar la formación Durupınar, una elevación con forma de barco a unos 29 kilómetros del monte Ararat, en el este de Turquía, y la búsqueda del Arca de Noé volvió a colarse en los titulares. Lo que existe hasta ahora es menos espectacular que muchos encabezados: una broca que se rompió contra una capa dura a unos 4 o 5 metros de profundidad, muestras extraídas hasta 18 metros y análisis de laboratorio que el propio equipo espera para este invierno. Nadie ha presentado todavía una prueba de madera trabajada ni de restos de una embarcación.
Qué pasó en la perforación
El anuncio salió el 23 de septiembre de 2026 en un comunicado de Noah's Ark Scans, el grupo estadounidense que lleva años promoviendo la hipótesis del arca en ese sitio. Según el texto, los trabajos cuentan con autorización de las autoridades turcas y los encabeza el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, como presidente del proyecto, junto al rector de esa institución, Ahmet Şengönül, y a Andrew Jones, vicepresidente de Noah's Ark Scans.
El episodio que dio pie a los titulares fue la broca. De acuerdo con el comunicado, se fracturó dentro de la formación al chocar con una capa que el equipo describe como más dura que la caliza. Ellos sospechan que puede tratarse de madera petrificada o muy mineralizada, pero es una sospecha: las muestras todavía deben pasar por análisis de composición, contenido orgánico, mineralogía, microscopía y estratigrafía. El grupo prevé más trabajo de campo en 2027.
Después llegó un video. Según Newsweek, el equipo difundió imágenes grabadas con un dron subterráneo dentro de la estructura y afirmó que en los agujeros perforados no aparece roca madre, además de hablar de capas ricas en material orgánico a unos 18 metros. El propio semanario subraya que esas afirmaciones carecen de confirmación independiente.

Qué detectó el radar y qué no demuestra
La campaña no empezó con la broca. Arrancó a finales de junio de 2026 con unas 20 personas entre investigadores y estudiantes de cinco países, según Gizmodo en Español. El radar de penetración terrestre registró anomalías de bordes regulares y cruces de señal en ángulo recto, y los análisis de suelo encontraron alrededor de 40% más carbono dentro de la formación que en el terreno que la rodea. Muestras tomadas en 2022 contenían arcillas y restos de origen marino, y en la zona aparecieron fragmentos de cerámica del Calcolítico, un periodo que va aproximadamente de 5500 a 3000 a. C.
Cada uno de esos datos tiene un límite. Más carbono indica más materia orgánica en el suelo, pero por sí solo no dice de dónde vino. La cerámica señala presencia humana en la región, no la construcción de un barco. Y las líneas rectas del radar son anomalías que el equipo interpreta; lo que haría falta, según la misma publicación, es encontrar madera trabajada o capas artificiales dentro de un contexto arqueológico verificable. El informe completo de la campaña está previsto para 2027.
La cifra de 157 metros depende del codo que se elija
Buena parte de la cobertura repite que la formación mide 157 metros y que eso coincide con el relato bíblico. El Génesis describe un arca de 300 codos, y la conversión depende de qué codo se use: con distintas unidades, la cifra va de unos 135 a 157 metros, explica Gizmodo en Español. Noah's Ark Scans llega a los 157 metros usando el codo egipcio. La propia formación, en cambio, aparece medida en otras fuentes en alrededor de 164 metros, y algunos medios la redondean en 150 o 160. La "coincidencia exacta" es, en buena medida, una elección de unidad.
Por qué los geólogos siguen escépticos
Durupınar salió a la luz en 1959 y fue explorada durante décadas. Uno de sus principales promotores, el explorador David Fasold, hizo nueve viajes al sitio desde 1985. En 1996 firmó con el geólogo Lorence Collins un artículo en el Journal of Geoscience Education que concluyó que se trata de una formación rocosa natural. Según ese trabajo, las supuestas muestras de madera petrificada eran rocas volcánicas y metamórficas, y un presunto soporte de hierro resultó ser limonita mezclada con arcilla, algo incompatible con una pieza forjada.
El escepticismo también llega desde Turquía. Faruk Kaya, de la Universidad Ağrı İbrahim Çeçen, sostiene que la evidencia arqueológica no alcanza para identificar Durupınar con el Arca de Noé, según Gizmodo en Español. Del otro lado, Lauren Witzke, directora de recaudación de fondos y marketing de Noah's Ark Scans, dijo a Blaze Media que al terminar el proyecto habrá que reescribir los programas universitarios: una expectativa que todavía no respalda ningún resultado de laboratorio publicado.
El próximo dato verificable son esos análisis de las muestras, anunciados para este invierno. Hasta que se publiquen y otros especialistas puedan revisarlos, Durupınar sigue siendo lo que era antes de la perforación: una hipótesis que defiende el grupo que recauda fondos para buscarla y que la geología publicada no respalda.