TL;DR:
- Una criadora de Oregón pasó de vender tres o cuatro arañas saltarinas por semana a miles, y PetSmart llegó a listarlas en su sitio.
- En México ya están en catálogo: la tienda Reptile Trade ofrece ejemplares entre 499 y 1,250 pesos, uno de ellos identificado solo como "Salticidae spp.".
- España abrió el 17 de abril de 2026 la información pública del real decreto que definirá qué invertebrados pueden ser animales de compañía.
Un reportaje del New York Times del 1 de agosto de 2026 y una columna de The Guardian publicada cuatro días después certificaron lo que TikTok ya sabía: las arañas saltarinas se volvieron mascota de compañía, y en inglés ya tienen apodo, web puppies. Detrás de los videos en los que ladean la cabeza y levantan una pata hay un mercado con criaderos desbordados, precios de 30 a 100 dólares, cadenas de tiendas que llegaron a listarlas y una objeción organizada de PETA. Para el lector hispanohablante la discusión tampoco queda lejos: en México estos arácnidos ya aparecen en catálogos en línea y, en España, el Gobierno abrió en abril el trámite que decidirá qué invertebrados pueden vivir legalmente en una casa.
Un cerebro del tamaño de una semilla de amapola que sí planea
Las saltarinas no tejen telas para cazar. Se lanzan sobre la presa, y esa forma de vida las obliga a mirar, medir y calcular antes de saltar. De ahí viene la cara expresiva que enamora en video.
Nathan Morehouse, de la Universidad de Cincinnati, cuyo laboratorio las estudia, explicó a NPR que estos animales trabajan con un cerebro del tamaño de una semilla de amapola y aun así resuelven conductas complejas: tienen una vista excelente, planean rutas y distinguen entre uno, dos y tres objetos.
"Actúan un poco como gatitos", dijo Morehouse sobre la manera en que acechan y juegan con las cosas [traducción propia].
La familia Salticidae reúne más de 6,000 especies en el mundo, según el repaso de The Guardian, y unas 300 viven en Estados Unidos, de acuerdo con el Museo Bohart de Entomología citado por NPR. Casi todas caben en una uña y saltan hasta 40 veces el tamaño de su cuerpo. La misma agudeza visual que las vuelve cazadoras eficientes es la que produce ese gesto de cabeza ladeada que los videos leen como saludo.
El mercado pasó de cuatro ventas por semana a miles
La curva de demanda no es una impresión: los criaderos la miden. Sunday Costell, dueña de Sundays Spiders en las afueras de Portland, contó a NPR que pasó de vender tres o cuatro ejemplares por semana a miles, y que hoy mantiene decenas de miles en su tienda. Hayden Shea, criadora en St. Cloud, Florida, dijo que dejó de publicar sus ejemplares y ahora despacha por mensajes directos de Instagram.
Heather Mulligan, de Jumping Jewels AZ en Surprise, Arizona, cría un millar y aporta el dato más revelador del reportaje: calcula que el 95% de su clientela son mujeres, y que la mayoría no cuenta con el respaldo de su pareja. Varias llegaron por el camino más improbable, el de la aracnofobia.
Ese también es el caso de Lauren Taylor, de Reno, Nevada, que pasó treinta años con miedo a las arañas hasta que vio la foto de una saltarina regia. Hoy dirige Spider Stuff Co., cría y vende ejemplares, y organiza encuentros en cafés y cervecerías de la ciudad para que la gente pierda el miedo manejándolas, según contó a la televisora local 2 News Nevada. El New York Times, en el reportaje que retomó The Guardian, la describió con unas 2,000 arañas en su casa y precios de 60 a 100 dólares por ejemplar.
El salto del nicho al mostrador ya ocurrió: NPR reportó que PetSmart llegó a listar la saltarina regia en su sitio, y que la empresa no respondió a sus solicitudes de comentario.

Presas vivas, mudas delicadas y uno o dos años de vida
Aquí es donde la mascota deja de parecerse a un perro. Una saltarina solo acepta comida viva porque licúa a la presa antes de beberla, así que el alimento deshidratado queda descartado: moscas de la fruta, cucarachas pequeñas o gusanos de la harina, y siempre moviéndose. Mulligan, la criadora de Arizona, resume el cuidado como un escalón por encima del de una piedra de adorno, aunque ese escalón incluye mantener insectos vivos en casa.
El terrario tampoco se parece al de un reptil. Basta con algo más chico que una caja de zapatos, pero debe ser alto: son arborícolas y viven pegadas a la parte superior. Mudan el exoesqueleto varias veces a lo largo de su vida, y PETA advierte que ese proceso es el momento vulnerable, donde el estrés o las condiciones equivocadas pueden matarlas.
¿Muerden las arañas saltarinas?
Sí, pero rara vez. Los criadores consultados por NPR explican que casi siempre muerden cuando alguien mete la mano en su terrario y las asusta. Andrea Traid, de Little Spoods, dijo que ha manejado cientos sin recibir una sola mordida. Cuando ocurre, la molestia se compara con la de un piquete de abeja.
PETA pide frenarlo y una petición juntó más de 2,000 firmas
La organización publicó en mayo de 2025 un texto con cinco razones para no tenerlas en casa, firmado por Elena Waldman. Sostiene que son animales solitarios que se estresan al ser manipulados, que necesitan trepar y cazar para mantenerse sanas, que un tanque de vidrio no reproduce su temperatura ni su humedad, y que la mayoría de las que se venden proviene del comercio de animales exóticos. Su frase de cierre es la que recogió The Guardian: estos animales "pertenecen a su hábitat natural, no a una prisión de cristal" [traducción propia].
Los criaderos responden en el mismo terreno. Spider Stuff Co. presenta sus ejemplares como nacidos en cautiverio, y varias vendedoras sostienen que su clientela llega desde la aracnofobia y termina sacando a los insectos de casa con un vaso en lugar de aplastarlos.
La disputa ya tuvo un episodio concreto: según The Guardian, cuando un par de cadenas de tiendas para mascotas empezó a venderlas en Estados Unidos, más de 2,000 personas firmaron una petición para exigir que dejaran de hacerlo. Es el mismo argumento que sostiene, del otro lado, la alternativa gratuita: en México hay temporadas y rutas para observar fauna donde vive, como los santuarios de luciérnagas que operan cada verano.
México ya las tiene en catálogo y España decide si podrán serlo
En México la compra no requiere buscar mucho. La tienda en línea Reptile Trade incluye dos entradas de araña saltarina en su sección de artrópodos: una subadulta de Phidippus regius en 1,250 pesos y otra en oferta a 499 pesos desde un precio regular de 1,250. Esa segunda aparece identificada solo como "Salticidae spp.", es decir, por familia y no por especie, lo que impide saber de qué animal se trata y de dónde salió.
El antecedente de vigilancia de fauna exótica en el país existe y ha llegado hasta la clausura de establecimientos.

España va por otra ruta, y es la que puede cambiar la respuesta de raíz. El 17 de abril de 2026, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 abrió a información pública el proyecto de real decreto que desarrollará el listado positivo de animales de compañía previsto en la Ley 7/2023. El texto, elaborado por la Dirección General de Derechos de los Animales, fija el procedimiento de inclusión o exclusión y los criterios técnicos para aprobar seis listas sucesivas: mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces e invertebrados. El dictamen corre a cargo del Comité Científico y Técnico, un órgano interministerial que suma a Transición Ecológica, Sanidad y Agricultura.
El ministerio enmarca la herramienta en dos objetivos, el bienestar de los propios animales y el combate al comercio ilegal de especies exóticas desde terceros países, y señala que ya rige en Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Chipre, Croacia, Noruega, Lituania y Malta, mientras Francia, Finlandia y Eslovenia preparan la suya.
Mientras ese listado se define, el mercado sigue corriendo por delante. Quien compre hoy una saltarina en línea estará adquiriendo un animal que exige presas vivas todas las semanas, que muda varias veces y que, con suerte, acompañará dos o tres años.