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Defensa

Armas autónomas: EE. UU. y Rusia borraron la revisión humana de objetivos del texto de la ONU

En la ronda final de Ginebra, Washington y Moscú retiraron salvaguardas del documento que los países usarán en noviembre para decidir si negocian un tratado vinculante sobre armas autónomas letales.

por Gerardo Pavez
Una sala de conferencias vacía con asientos rojos, un escenario y banderas turcas, lista para una reunión o presentación.
Foto de Berna en Pexels

Estados Unidos y Rusia aprovecharon la ronda final de las negociaciones de la ONU sobre armas autónomas letales para retirar del texto la obligación de que una persona revise los objetivos generados por inteligencia artificial antes de un ataque. Lo reveló The Washington Post el 26 de septiembre de 2026, con base en tres participantes en las conversaciones y documentos que revisó. En unas 15 horas de sesión en Ginebra, las dos delegaciones también quitaron la exigencia de que estos sistemas operen de forma "predecible" y "fiable", y una cláusula que obligaba a tomar en cuenta consideraciones éticas al usarlos. El recorte pesa porque ese documento es la base con la que los países decidirán en noviembre si abren negociaciones para un tratado vinculante.

Qué se perdió en la ronda final

El foro es el Grupo de Expertos Gubernamentales sobre sistemas de armas autónomas letales de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW), que en la madrugada del 5 de septiembre cerró tres años de trabajo con un informe final. No es un tratado: es el texto de referencia que los Estados parte de la convención pondrán sobre la mesa para decidir el siguiente paso.

Según el Post, el último día se volvió una sesión a puerta cerrada, con las cámaras de la ONU apagadas y los observadores de la sociedad civil fuera de la sala. Washington y Moscú llevaron cerca de 10 abogados cada uno, casi el doble que otras delegaciones, y los cambios avanzaron tan rápido que los equipos más pequeños quedaron aturdidos. "Fue una muerte por mil cortes de papel", resumió una de las personas que participaron.

Human Rights Watch, que siguió las sesiones, llegó por su cuenta a una conclusión parecida. En un análisis publicado el 7 de septiembre, la organización afirmó que varios Estados, entre ellos Rusia y Estados Unidos, debilitaron el informe al exigir cambios a disposiciones con amplio respaldo. Su recuento de lo que desapareció va más allá de lo que describe el Post: se cayeron las referencias al diseño y desarrollo de estas armas, a las consideraciones éticas y a la previsibilidad, fiabilidad, explicabilidad y trazabilidad de los sistemas, y el alcance legal se redujo del derecho internacional en su conjunto al derecho internacional humanitario.

Verity Coyle, subdirectora de armas de la división de crisis, conflicto y armas de Human Rights Watch, advirtió en declaraciones citadas por el Post que el texto resultante "podría significar que las máquinas tomen decisiones de vida o muerte sin control humano", con más daño a civiles y menos rendición de cuentas.

El Departamento de Estado, la cancillería rusa y la ONU no respondieron a las solicitudes de comentario del diario.

Noviembre pone a prueba la regla del consenso

La Séptima Conferencia de Examen de la CCW se reunirá en Ginebra del 16 al 20 de noviembre de 2026. Ahí los Estados parte deben resolver si adoptan un mandato para negociar un instrumento jurídicamente vinculante sobre armas autónomas, algo que Human Rights Watch considera el momento decisivo de todo el proceso.

El respaldo existe en números. De acuerdo con el conteo de la organización, 76 Estados ya apoyan pasar a negociaciones, y 70 de ellos son partes de la convención, lo que equivale a una mayoría de sus miembros. El problema es el método: la CCW decide por consenso, así que una sola delegación puede frenar el mandato.

"Tienen el poder de bloquear cualquier avance significativo que logre la gran mayoría de los Estados que sí quieren avanzar hacia un tratado vinculante", afirmó Nicole van Rooijen, directora ejecutiva de la coalición Stop Killer Robots, en declaraciones citadas por el Post.

Las mismas salvaguardas siguen en la directiva del Pentágono

El recorte contrasta con las reglas internas de Estados Unidos. La directiva del Pentágono sobre autonomía en sistemas de armas, actualizada en 2023 durante el gobierno de Joe Biden, incluye cláusulas equivalentes a las que Washington eliminó en Ginebra, entre ellas la exigencia de aplicar juicio humano sobre los sistemas autónomos y semiautónomos. En junio, Donald Trump firmó un memorando de seguridad nacional que ordenaba actualizarla en un plazo de 90 días; a finales de septiembre, el gobierno aún no había publicado la nueva versión, según el Post.

La discusión ya no es teórica. El mismo diario reportó que el ejército estadounidense usó el chatbot de Anthropic para identificar cerca de 1,000 objetivos en las primeras 24 horas de la guerra con Irán.

La postura de Washington en Ginebra encaja con lo que mostró esta semana en la Asamblea General, donde Trump rechazó cualquier esquema global para controlar la IA, mientras China, varias tecnológicas y hasta un senador republicano pedían salvaguardas, como contamos en nuestra cobertura anterior.

La Casa Blanca, sola contra las reglas de la IA
Xi, los CEO de IA y un senador republicano piden salvaguardas; la Casa Blanca rechaza cualquier regla global para la IA.

El texto que llegará a la conferencia de noviembre ya no exige revisión humana de los objetivos marcados por IA ni sistemas predecibles y fiables. Cualquier mandato para negociar un tratado partirá de esa base más delgada, y necesitará además el visto bueno de las dos potencias que la recortaron.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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