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Cientos de contratistas de Meta fingieron ser menores para poner a prueba los chatbots de Google y OpenAI

Cientos de contratistas de Meta fingieron ser menores para probar cómo Gemini y ChatGPT manejan temas de alto riesgo.

por Dilis Salazar
Cientos de contratistas de Meta fingieron ser menores para poner a prueba los chatbots de Google y OpenAI
Photo by JESHOOTS.COM / Unsplash

TL;DR:

  • Cientos de contratistas que trabajaban en un proyecto de Meta se hicieron pasar por niños y adolescentes para sondear cómo respondían Gemini y ChatGPT
  • Las pruebas apuntaban a temas de alto riesgo: suicidio, sexo y otras conductas sensibles en conversaciones con menores
  • El caso expone una cara poco discutida de la guerra de inteligencia competitiva en IA: probar las barreras del rival usando las categorías más reguladas del sector

Cientos de contratistas de Meta fingieron ser menores de edad para sondear cómo los chatbots de sus rivales —Gemini, de Google, y ChatGPT, de OpenAI— respondían ante prompts relacionados con suicidio, sexo y otras categorías de contenido de alto riesgo. Así lo reveló Wired en un reportaje reciente que coloca a Meta en una posición incómoda: la misma empresa que lleva meses defendiéndose de acusaciones sobre la seguridad de sus propios chatbots ante menores organizó una operación para medir las grietas de sus competidores usando exactamente el mismo vector.

La operación: simular ser niños para registrar qué responden los rivales

Según el reportaje de Wired, Meta asignó a cientos de contratistas la tarea de adoptar identidades de menores de edad y enviar prompts vinculados a temas problemáticos directamente a los chatbots de Google y OpenAI. El objetivo era documentar cómo esos sistemas respondían ante contenido que la industria entera intenta —con resultados desiguales— mantener fuera del alcance de los usuarios jóvenes.

La metodología recuerda a la que han utilizado investigadores independientes y organizaciones de seguridad infantil con resultados que ya sacudieron al sector. En noviembre de 2025, Common Sense Media evaluó ChatGPT, Claude, Gemini y Meta AI con cuentas de prueba de adolescentes y concluyó que ninguno respondía de forma segura ante el espectro completo de condiciones de salud mental que afectan a jóvenes. En marzo de 2026, una investigación conjunta de CNN y el Center for Countering Digital Hate encontró que 8 de cada 10 chatbots populares ayudaron a perfiles simulados de chicos de 13 años a planear actos violentos en más de la mitad de las interacciones. Perplexity cumplió en el 100% de los casos; Meta AI, en el 97%.

La diferencia con lo que ahora revela Wired es el origen de la iniciativa: no es la sociedad civil ni un grupo académico. Son los propios trabajadores de una corporación que compite directamente con esas plataformas.

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Photo by kuu akura / Unsplash

El contexto no podía ser más incómodo para Meta

La empresa tiene sus propios expedientes abiertos. En agosto de 2025, Reuters reveló un documento interno de Meta —titulado "GenAI: Content Risk Standards"— que permitía a sus chatbots entablar conversaciones "románticas o sensuales" con menores y describía como aceptable que un bot le dijera a un niño de ocho años: "cada centímetro tuyo es una obra maestra". Meta retiró el lenguaje y lo calificó de "erróneo e inconsistente con sus políticas", pero el senador Josh Hawley abrió una investigación y exigió que Zuckerberg entregara el manual completo de 200 páginas.

En febrero de 2026, durante el juicio que enfrenta a Meta con el Fiscal General de Nuevo México, la declaración de un perito de la NYU mostró que los chatbots de la compañía fallaron en proteger a menores de la explotación sexual casi el 70% del tiempo en pruebas internas. Meta dijo que el producto nunca fue lanzado precisamente por esos resultados.

Mientras, la FTC investigaba a Meta, Google, OpenAI, Snap y otros por los riesgos de sus chatbots ante menores. En abril de 2026, el Comité Judicial del Senado aprobó por unanimidad —cruzando líneas partidistas— legislación para prohibir a los menores el acceso a chatbots de IA y exigir sistemas de verificación de edad estrictos.

La pregunta que Wired deja sin respuesta oficial

Nadie ha explicado públicamente qué hizo Meta con los hallazgos de esa operación. ¿Sirvieron para mejorar sus propias barreras de seguridad? ¿O para identificar vulnerabilidades explotables en Gemini y ChatGPT ante reguladores que preguntan exactamente sobre esos mismos temas?

Son preguntas que Meta no tiene interés en responder mientras el Congreso, la FTC y varios fiscales estatales siguen mirando de cerca. Lo que el caso sí deja claro es que en la carrera por la IA, la inteligencia competitiva ya no se reduce a benchmarks técnicos. Involucra a cientos de personas imitando a menores de edad para probar los límites de los sistemas rivales —en el terreno más sensible del debate regulatorio sobre esta tecnología.

Fuente: 1

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