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China omite su meta de empleo urbano por primera vez en décadas ante el avance de la IA

China deja su meta de empleo urbano sin cifra por primera vez en décadas, ante la incertidumbre por la IA

por Alejandro Castillo Leone
China omite su meta de empleo urbano por primera vez en décadas ante el avance de la IA
Photo by Nguyen Dang Hoang Nhu / Unsplash

TL;DR:

  • China dejó fuera de su plan de empleo 2026-2030 la cifra de creación de empleo urbano, algo inédito en al menos tres décadas.
  • El plan anterior fijaba más de 55 millones de nuevos empleos; el nuevo solo promete una "escala considerable" y un tope de 5.5% de desempleo.
  • Pekín señala a la IA como principal factor de incertidumbre y vigilará su impacto laboral en tiempo real.

El gobierno de China publicó el jueves 9 de julio su plan de empleo y recursos humanos para 2026-2030 y, por primera vez en al menos tres décadas, dejó fuera la cifra de creación de empleo urbano. El documento, difundido por el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social, sustituye la meta numérica por un objetivo cualitativo: mantener los nuevos empleos urbanos en una "escala considerable", con metas anuales que se fijarán de forma flexible cada año. La omisión, reportada por Bloomberg, expone el dilema de fondo de Pekín: cómo blindar a su enorme fuerza laboral del impacto de la inteligencia artificial sin frenar su carrera por la supremacía tecnológica frente a Estados Unidos.

Durante casi treinta años, ese número fue una constante del ritual político chino. Cada plan quinquenal traía una meta de nuevos empleos urbanos y el gobierno calibraba su objetivo de crecimiento para alcanzarla. Esta vez no. El plan anterior, el de 2021-2025, había prometido más de 55 millones de nuevos empleos urbanos, meta que China cumplió en agosto de 2025, según Bloomberg. El texto que cubrió el periodo 1996-2000, cuando arrancaron las cifras comparables, fijaba 40 millones. Ahora el casillero quedó en blanco.

📊
El plan quinquenal 2021-2025 fijó más de 55 millones de nuevos empleos urbanos, meta que China cumplió en agosto de 2025. El plan 2026-2030 no fija ninguna cifra. Es la primera vez desde al menos los años noventa que el país deja ese número fuera de su plan económico de mediano plazo, según Bloomberg.

El vacío no es un olvido. El Ministerio se comprometió a abordar de forma integral el impacto sobre el empleo de la IA y de lo que Pekín llama "cambios en el entorno exterior", una forma velada de nombrar las tensiones comerciales con Washington. La transformación industrial y el envejecimiento de la población, agregó, plantean nuevos retos para el desarrollo económico y la gobernanza social.

Lo que el plan sí mantiene

La meta global desapareció, pero el documento no se quedó sin números. El Ministerio fijó siete grandes objetivos y 18 indicadores cuantificables para el quinquenio. Entre los más relevantes:

  • Mantener la tasa de desempleo urbano encuestado por debajo del 5.5% de promedio anual.
  • Ayudar a 25 millones de trabajadores urbanos desempleados a reincorporarse y dar asistencia laboral a 6.5 millones de personas con dificultades para encontrar trabajo.
  • Ofrecer más de 50 millones de cursos de formación profesional subsidiada, 17.5 millones de ellos para trabajadores migrantes del campo.
  • Emitir 14 millones de certificados de cualificación profesional y reclutar 35,000 investigadores posdoctorales cada año.
  • Elevar al 35% la proporción de trabajadores calificados y subir la tasa de empleo urbano del 65.6% de 2025 al 68% en 2030, según Caixin.

En paralelo, el plan puso el foco en los salarios. El Ministerio prometió impulsar la negociación colectiva en el sector privado, garantizar alzas salariales sostenidas, inclinar la remuneración hacia los trabajadores de primera línea y revisar el mecanismo del salario mínimo, con investigación legislativa incluida, según el South China Morning Post.

Por qué se borró la cifra

La respuesta cabe en dos letras: IA. El plan ordena poner en marcha un "plan de creación de empleo con inteligencia artificial", ampliar la protección frente a accidentes laborales y actualizar el salario mínimo, mientras el Estado se prepara para una tecnología capaz de crear y destruir puestos al mismo tiempo. Un funcionario del Ministerio, citado por la agencia estatal Xinhua, resumió la meta oficial:

"El empleo se mantendrá en general estable, con nuevos avances hacia un empleo de alta calidad y suficiente."

El temor tiene respaldo en las cifras. El Fondo Monetario Internacional calcula que la IA afectará cerca del 40% de los empleos en el mundo, y hasta el 60% en las economías avanzadas. Para China, un análisis del instituto británico BISI estima que unos 70 millones de puestos, cerca del 9.6% del total, corren alto riesgo de desplazamiento por IA antes de que la propia tecnología cree empleos suficientes para compensarlos.

El economista laboral Cai Fang lo planteó sin rodeos en una publicación reciente recogida por Ámbito:

"La destrucción de empleo generalmente precede y supera a la creación."

Cai reclamó más inversión en capital humano y en protección social para amortiguar el golpe.

blue industrial robot arm in factory
Photo by Homa Appliances / Unsplash

Pekín ya venía tomando nota. En junio, semanas antes de este plan, el Consejo de Estado publicó unas directrices de empleo que ordenaban construir un sistema para vigilar en tiempo real cómo la IA crea y elimina trabajos, con un mecanismo de alerta temprana para los sectores en riesgo, según Caixin y la agencia EFE. Ese mismo texto instruye a los funcionarios a medir el impacto laboral de cada política, proyecto o plan industrial antes de aplicarlo.

El contexto tampoco acompaña. La tasa oficial de desempleo urbano cerró mayo de 2026 en 5.1%, dentro del tope, pero la presión se concentra en los jóvenes y recae sobre los cerca de 767 millones de personas que integran la fuerza laboral, según datos oficiales recogidos por EFE. Y todo ocurre en un mercado ya castigado por la crisis inmobiliaria y la deflación. En 2025, un tribunal de Pekín llegó a declarar ilegal despedir a un trabajador con el único fin de reemplazarlo por un sistema de IA.

Una señal que va más allá de China

Para Pekín, el empleo nunca fue solo economía. Es estabilidad social y, en el fondo, sostén político del Partido Comunista. Por eso pesa tanto que el gobierno renuncie justo al número con el que durante décadas midió su éxito. La lectura es incómoda: quien más ha invertido en ganar la carrera de la IA reconoce, con un casillero vacío, que no puede prever cuántos empleos logrará sostener mientras la despliega.

El dilema no es exclusivo del gigante asiático. Los gobiernos de América Latina, España y la comunidad hispana en Estados Unidos enfrentan la misma disyuntiva: aprovechar la productividad de la IA sin dejar atrás a millones de trabajadores. Para las economías de habla hispana, muy ligadas al comercio global y con amplios sectores informales y de plataformas, la forma en que la segunda economía del planeta gestione este cambio funciona como un anticipo de lo que viene.

China no anunció un recorte ni admitió un fracaso. Hizo algo más elocuente: dejó de prometer una cifra. En un país donde cada meta de empleo se cumplía y se exhibía como trofeo, ese silencio es, por ahora, el dato más claro de lo que la IA le está haciendo al trabajo.

Fuentes: 1, 2

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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