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La deuda de Big Tech por la IA se duplicó a 350,000 millones en cinco años

Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle duplicaron su deuda a 350,000 millones para construir centros de IA.

por Dilis Salazar
La deuda de Big Tech por la IA se duplicó a 350,000 millones en cinco años
Photo by Marc PEZIN / Unsplash

TL;DR:

  • Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle duplicaron su deuda en cinco años hasta unos 350,000 millones de dólares para construir centros de datos de IA, según datos recopilados por Bloomberg.
  • Los intereses (unos 10,000 millones de dólares el año pasado) todavía son manejables, pero el flujo de caja de Amazon se volvió negativo y S&P recortó la nota de Oracle a un escalón del grado especulativo.
  • La factura se traslada a Europa: Morgan Stanley proyecta 50,000 millones de euros en bonos en 2026, lo que volvería a Big Tech el mayor emisor de deuda corporativa de la eurozona, por delante de Francia.

Las cinco compañías que más gastan en centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle, duplicaron su deuda en cinco años hasta acumular unos 350,000 millones de dólares, según datos recopilados por Bloomberg. La apuesta es que la IA termine pagando esa cuenta. El problema asoma en los márgenes: el flujo de caja no crece al ritmo de la deuda, y la factura ya empezó a viajar a los mercados de crédito de Europa. Amazon vio su flujo de caja libre entrar en terreno negativo el trimestre pasado y S&P recortó el jueves 9 de julio la calificación de Oracle. La pregunta ya no es solo si la IA funciona, sino si los ingresos llegan antes que el vencimiento de la deuda.

Durante años, estas empresas presumieron montañas de efectivo. Ahora levantan su infraestructura de IA con deuda, y por una razón concreta: el gasto se disparó. Las cuatro mayores por inversión (Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta) planean desplegar en conjunto unos 725,000 millones de dólares en 2026, un 77% más que el récord del año pasado, según cifras citadas por Yahoo Finance. Ni siquiera con más de 1 billón de dólares en caja entre todas alcanzan a pagar eso solo con su flujo, así que salen a pedir prestado. Por ahora, los intereses se ven pequeños: las cinco pagaron en conjunto unos 10,000 millones de dólares el año pasado, más del doble que en 2019, pero una fracción frente al flujo de caja de Google, que rondó los 64,000 millones de dólares solo el último trimestre. Siguen siendo de las compañías más rentables del planeta.

Las grietas ya asoman en los balances

El desgaste se nota en los bordes. Estos son los focos que aparecieron en las últimas semanas:

  • El flujo de caja libre de Amazon entró en terreno negativo en el trimestre de marzo de 2026.
  • La deuda de Oracle llegó a cerca de 2.5 veces sus ventas, y S&P le recortó la calificación el jueves 9 de julio hasta dejarla a un solo escalón del grado especulativo, con el gasto en IA como razón.
  • De los cuatro mayores gastadores, solo Microsoft recompró acciones en el primer trimestre, y con 3,400 millones de dólares: su menor recompra en casi una década.
  • En bolsa, únicamente la acción de Alphabet le ganó al mercado este año; Microsoft y Oracle cayeron más de 20%.

El modelo del gigante tecnológico que generaba tanto efectivo que podía devolvérselo a sus accionistas sin despeinarse quedó, por ahora, en pausa.

El mercado de bonos empieza a mostrar fatiga

Los inversionistas se pelearon por estos bonos durante meses. Eso está cambiando. La emisión de 25,000 millones de dólares que Amazon colocó el 7 de julio tuvo una recepción notablemente fría: según Bank of America, fue el lanzamiento más flojo de una de estas grandes tecnológicas desde la venta de 30,000 millones de Meta en octubre de 2025.

Al mismo tiempo, los operadores empezaron a soltar bonos tecnológicos que ya tenían en cartera, de Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta y Oracle entre otros, para hacerle espacio a la nueva oleada de emisiones. En algunos casos eso amplió los diferenciales del mercado secundario entre 7 y 13 puntos básicos. La lectura de Bloomberg es sencilla: venden un bono para comprar otro porque se les acaba el espacio, no la confianza.

Aun así, hay quien enciende una luz ámbar. Vishal Khanduja, de Morgan Stanley, lo advirtió en Bloomberg TV:

"El riesgo crediticio está demasiado subvaluado ahora mismo en el mercado."
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Photo by Marga Santoso / Unsplash

La factura de la IA ahora se paga en euros

Aquí está la parte que debería importar de este lado del Atlántico, y en España en particular. Las tecnológicas estadounidenses se quedaron cortas de dólares para pedir prestado, así que voltearon a Europa. En 2024 no emitieron ni un solo bono fuera del dólar; para 2026 esa vía se volvió parte central de su financiamiento.

Morgan Stanley proyecta que el endeudamiento en euros de estas empresas podría llegar a 50,000 millones de euros en 2026. De cumplirse, Big Tech estadounidense se convertiría en la mayor fuente individual de deuda corporativa de la eurozona, por delante de Francia. Solo Alphabet fijó récords de emisión en yenes, dólares canadienses, francos suizos y libras esterlinas en un mismo año, y en febrero colocó un bono a 100 años dentro de una oferta global de 31,500 millones de dólares.

El efecto llega hasta quien no toca la IA. Cuando los gigantes de Silicon Valley se meten a competir por la misma deuda en euros de la que dependen las scale-ups y los fondos de infraestructura europeos, el costo del dinero se mueve para todos. Una startup en Múnich, en París o en Madrid, sin una sola línea de negocio en IA, puede terminar pagando más caro su crédito solo porque Amazon llegó primero.

⚠️
Los 350,000 millones de dólares de deuda son cifras ya registradas, según datos recopilados por Bloomberg. En cambio, los 50,000 millones de euros de 2026 y los 7 billones del mercado de deuda de IA para 2029 son proyecciones de firmas de análisis, no cifras confirmadas.

Optimistas y escépticos: el recuerdo de Intel

No todos están preocupados. Andy Jassy, director ejecutivo de Amazon, dijo tener "alta confianza en que esto se monetizará", y Mark Zuckerberg insiste en que la demanda de poder de cómputo sigue rebasando a la oferta. Gil Luria, de la firma DA Davidson, también ve la carga como manejable: su matiz es que la foto se vería mal solo si estas empresas pidieran prestado un orden de magnitud más.

Del otro lado, las advertencias son más ásperas. Jason Pompeii, de la calificadora Fitch, puso el dedo en la llaga:

"Parece mucho entusiasmo por una demanda que, en este punto, es muy aspiracional."

El ejemplo que incomoda está a una industria de distancia. Intel pasó años cargándose de deuda, se perdió por completo el auge de los chips de IA y terminó necesitando un rescate del gobierno estadounidense y una inversión de Nvidia para seguir en pie.

La construcción de infraestructura para IA se volvió, casi sin ruido, una de las mayores apuestas con deuda de la historia corporativa. Una firma de análisis calcula que el mercado de deuda ligada a la IA podría llegar a 7 billones de dólares para 2029, aunque esa cifra sigue siendo una proyección y no un hecho. Lo concreto es que las recompras de acciones que definían a estas empresas casi desaparecieron, y ahora todo depende de que los ingresos de la IA lleguen antes de que la deuda pase la factura. La primera respuesta la darán las próximas subastas de bonos.

Fuentes: 1, 2

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