TL;DR:
- El Ministerio de Recursos Humanos de China presentó su plan laboral 2026-2030 sin una cifra numérica de creación de empleo urbano.
- El plan quinquenal 2021-2025 apuntaba a más de 55 millones de nuevos empleos urbanos; el nuevo solo promete un empleo de "escala considerable" y un tope de desempleo de 5.5%.
- Pekín reconoce así la incertidumbre que la IA introduce en el empleo de su fuerza laboral de más de 767 millones de personas, la mayor del mundo.
China dejó fuera una meta numérica de creación de empleo urbano en su nuevo plan quinquenal laboral, algo que no ocurría desde al menos los años noventa. El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social presentó el jueves su plan de desarrollo para 2026-2030 y, en vez de una cifra concreta, prometió mantener el nuevo empleo urbano en una "escala considerable", con objetivos anuales que se fijarán de forma flexible según cada año. El cambio, según Bloomberg, es un guiño a la creciente incertidumbre sobre el empleo conforme la inteligencia artificial se expande por la economía china. Para el país con la mayor fuerza laboral del planeta, no comprometerse con un número es, en sí mismo, un mensaje: Pekín prefiere no prometer lo que quizá no pueda cumplir en un mercado que ya no controla del todo.
De más de 55 millones de empleos a ninguna cifra
El contraste es fuerte. El plan quinquenal 2021-2025 fijó una meta de más de 55 millones de nuevos empleos urbanos, y el de 1996-2000, la primera cifra comparable, apuntaba a 40 millones, según Bloomberg. El plan 2026-2030 rompe esa costumbre: no pone ningún número agregado y lo sustituye por una promesa de empleo urbano de "escala considerable", según la agencia estatal Xinhua.
A cambio de la cifra estrella, el ministerio llenó el plan de metas medibles en otros frentes. Definió siete objetivos y 18 indicadores cuantificables, entre ellos mantener el desempleo urbano en un máximo de 5.5% hasta 2030, reincorporar al mercado a 25 millones de trabajadores urbanos desempleados, dar asistencia a 6.5 millones de personas con dificultades para emplearse y ofrecer más de 50 millones de oportunidades de formación profesional subsidiada, de las cuales 17.5 millones se dirigen a trabajadores migrantes rurales.
Conviene no malinterpretar el gesto. China no renunció a poner metas de empleo año con año: el informe de trabajo del Gobierno presentado en marzo ya fijó más de 12 millones de nuevos empleos urbanos para 2026. Lo que desapareció es el número grande, el que resumía en una sola cifra la ambición laboral de todo un lustro.
La IA, el motor silencioso del cambio
El propio plan da la pista del porqué. El documento del Ministerio de Recursos Humanos promete abordar de forma integral el impacto sobre el empleo de los cambios en el entorno exterior, una referencia velada a las tensiones comerciales y geopolíticas, y del avance de tecnologías nuevas como la inteligencia artificial, según Bloomberg. No se queda en el diagnóstico: incorpora un programa específico para crear empleo con IA, amplía las pruebas de protección por accidentes laborales y ajusta los mecanismos del salario mínimo, según Xinhua.
Pekín lleva meses armando esta red. En junio, el Consejo de Estado, el gabinete chino, ordenó rastrear el efecto de la IA sobre el mercado laboral con señales poco habituales, como los pagos móviles y el consumo industrial de electricidad, para detectar casi en tiempo real dónde se pierden o se crean puestos. El tono oficial, eso sí, es optimista. Esas directrices prometen aprovechar la tecnología a favor del trabajador:
"Emplearemos de forma activa los dividendos del desarrollo de la IA para garantizar el empleo y mejorar el sustento de la gente."
Detrás de esa confianza hay un mercado tenso. La fuerza laboral china supera los 767 millones de personas, la mayor del mundo, y para el Partido Comunista un salto del desempleo no es un dato económico más, sino una amenaza a la estabilidad social. El terreno ya viene difícil: una larga crisis inmobiliaria y la deflación erosionan las ganancias de las empresas y su capacidad de contratar. A eso se suman los 12.7 millones de egresados universitarios que este año entran a buscar trabajo, según cifras de la ministra Wang Xiaoping. El desempleo urbano oficial cerró mayo en 5.1%, justo debajo del tope anual, según datos citados por la agencia EFE.
Optimismo oficial frente a la advertencia de los economistas
No todos comparten la calma de Pekín. El Fondo Monetario Internacional calcula que la IA afectará a cerca del 40% de los empleos en el mundo, y hasta el 60% en las economías avanzadas. Dentro de China, el economista laboral Cai Fang lanzó una advertencia que resume el temor de fondo:
"La destrucción de empleo generalmente precede y supera a la creación."
Cai Fang pidió más inversión en capital humano y protección social para encarar el cambio, según recogió el diario Ámbito. La tensión no es teórica. En 2025, un tribunal de Pekín declaró ilegal despedir a trabajadores con el único fin de sustituirlos por sistemas de IA, un fallo que luego se difundió como caso modelo.
Y ahí está la contradicción que Pekín intenta administrar. El XV Plan Quinquenal, aprobado en marzo de 2026, apuesta como nunca por la IA, la robótica y la autosuficiencia tecnológica frente a Estados Unidos: su iniciativa "IA Plus" busca llevar la penetración de la inteligencia artificial al 70% de la economía en 2027 y al 90% en 2030, según reportó el diario El Español. El mismo gobierno que empuja los robots hacia las fábricas es el que ahora prefiere no firmar una cifra de empleo.
El mensaje que China manda al resto del mundo
La decisión china funciona como termómetro. Si la economía con la mayor fuerza laboral del planeta ya no se atreve a poner un número de empleo a cinco años por culpa de la IA, el resto de los gobiernos toma nota. La pregunta que Pekín deja sobre la mesa es la misma que se hacen hoy trabajadores y autoridades en México, España, América Latina y Estados Unidos: cuántos empleos crea la automatización, cuántos se lleva y a qué velocidad.
China responde con dinero y control. Su plan tecnológico contempla un gran fondo estatal de capital de riesgo para IA y robótica, y al mismo tiempo teje una red de reentrenamiento y vigilancia del empleo. Es la doble apuesta de un Estado que quiere ganar la carrera de la IA sin que el costo lo paguen millones de trabajadores de golpe.
Preguntas rápidas sobre el plan de empleo de China
¿China eliminó su meta de creación de empleo?
Sí. El plan de desarrollo de recursos humanos y seguridad social para 2026-2030, presentado el jueves por el Ministerio de Recursos Humanos, no fija una cifra numérica de nuevos empleos urbanos. En su lugar promete un empleo de 'escala considerable' y metas anuales flexibles. Es la primera vez en al menos tres décadas, según Bloomberg.
¿Por qué China no puso una cifra de empleo?
Por la incertidumbre que la inteligencia artificial genera en el mercado laboral, según Bloomberg. El plan reconoce el impacto de la IA y de los cambios en el entorno exterior sobre el empleo, y Pekín teme no poder anticipar cuántos puestos se crearán o destruirán en los próximos cinco años.
¿Qué objetivos laborales sí incluye el plan?
Fija siete metas y 18 indicadores: mantener el desempleo urbano en un máximo de 5.5%, reincorporar a 25 millones de trabajadores desempleados, asistir a 6.5 millones de personas con dificultades para emplearse y ofrecer más de 50 millones de oportunidades de formación profesional subsidiada, según Xinhua.
El número que falta dice más que muchos de los que sí aparecen. Al borrar su meta de empleo, Pekín admite que la IA volvió impredecible el mercado laboral que sostiene su modelo, y elige no prometer lo que todavía no sabe si podrá cumplir.