TL;DR:
- Fidji Simo, la ejecutiva número dos de OpenAI, no vuelve a su puesto de tiempo completo y pasa a ser asesora de medio tiempo.
- Lleva tres meses de licencia médica por una recaída de POTS, la condición crónica que le diagnosticaron en 2019.
- OpenAI no ha nombrado sucesor, y la salida ocurre a un mes de que la empresa entregara su borrador confidencial de S-1 a la SEC.
Fidji Simo, la ejecutiva número dos de OpenAI, anunció el jueves 9 de julio de 2026 que no regresará a su puesto de tiempo completo y que se queda en la compañía como asesora de medio tiempo. La razón es médica: pidió licencia a principios de abril por la recaída de una condición neuroinmune y la recuperación resultó más lenta de lo que ella misma calculaba. The Wall Street Journal adelantó la noticia; Simo la confirmó con una nota al personal y un mensaje público en X. La compañía de ChatGPT se queda así, sin reemplazo anunciado, sin la persona que dirigía producto, negocio y operaciones comerciales, y lo hace en el mismo trimestre en que dio su primer paso formal rumbo a la bolsa.
La licencia de abril terminó convertida en salida
Simo describió lo que la sacó de la operación con una frase que no admite lectura optimista: "una exacerbación severa de una enfermedad crónica con la que he vivido siete años", escribió en X, según recogió Reuters. Convive con síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS), un trastorno crónico que le fue diagnosticado en 2019 y del que ha hablado en público desde antes de entrar a OpenAI. En abril pidió "varias semanas". Fueron tres meses.
Lo más filoso de su mensaje no es el diagnóstico, sino el ajuste de cuentas. Simo contó que cuando anunció la licencia mucha gente la llamó valiente por poner su salud primero, y ella devolvió el cumplido con una corrección:
"solo estoy tomando esta decisión ahora porque fallé en tomarla muchas veces antes", escribió Simo.
Ahí no se anduvo con rodeos. Recordó que, dos años después de enfermarse, Facebook le ofreció un año completo de licencia médica y ella lo rechazó de inmediato, sin pensarlo; que Mark Zuckerberg le dijo que jugara a largo plazo, y que hoy desearía haberle hecho caso. También habló de las horas invisibles del oficio de ser paciente: consultorios, tratamientos, seguros, incertidumbre. Es un tono raro en una carta de despedida corporativa, y por eso pega.
Today, I shared with the OpenAI team that I have decided to leave my full-time role at OpenAI and transition to being a part-time advisor.
— Fidji Simo (@fidjissimo) July 9, 2026
Three months ago, I had to go on medical leave after a severe exacerbation of a chronic illness I’ve lived with for seven years. During that…
OpenAI se queda sin su ejecutiva comercial
Simo llegó al consejo de OpenAI en marzo de 2024 y en 2025 dejó Instacart para convertirse en la primera CEO of Applications de la empresa, un cargo creado a su medida que reportaba directo a Sam Altman y que concentró producto, negocio y operaciones. El puesto se renombró después como CEO of AGI Deployment. Bajo esa estructura, el COO Brad Lightcap, la CFO Sarah Friar y el CPO Kevin Weil pasaron a reportarle, mientras Altman se replegaba a investigación, cómputo y seguridad. En enero de 2026, con ella al frente, OpenAI lanzó ChatGPT Health, su apuesta por convertir al chatbot en un asistente de datos médicos personales. Simo, además, cofundó ChronicleBio, una empresa de investigación biomédica dedicada a trastornos neuroinmunes. La ironía se cuenta sola.
Su salida cierra un año de sillas vacías en la cúpula:
- Brad Lightcap, director de operaciones, pasó a un rol de "proyectos especiales" y reporta directo a Altman.
- Kate Rouch, directora de marketing, dejó el cargo para concentrarse en su recuperación de un cáncer.
- Kevin Weil, director de producto, salió de la compañía en abril de 2026.
- Greg Brockman, presidente de OpenAI, asumió la operación de producto durante la ausencia de Simo.
El vacío llega con el S-1 ya en manos de la SEC
El 8 de junio de 2026, OpenAI informó que envió de forma confidencial un borrador de S-1 a la SEC, el primer trámite formal hacia una oferta pública. La compañía aclaró que no hay fecha ni compromiso de salir a bolsa, y CNBC reportó que el plan se estaría empujando, cuando menos, al próximo año. Anthropic se había destapado una semana antes. Fortune situó la valuación de OpenAI en 852,000 millones de dólares al momento de ese anuncio.
Con ese calendario encima, perder a la ejecutiva que ordenaba el negocio duele el doble. Simo era, para buena parte de la industria, la candidata natural a cargar con más responsabilidad si la empresa llegaba a los mercados públicos. TechCrunch apunta a la otra grieta: el crecimiento de ChatGPT se enfrió a finales del año pasado, la compañía no llegó a sus metas internas de ingresos y terminó apoyándose en las herramientas de programación, terreno donde hoy va detrás de Anthropic.
Altman respondió en X con un registro más personal que corporativo: dijo estar triste por la decisión y agradecido con Simo, no solo por lo que hizo por OpenAI, también por su amistad.
Para los cientos de millones de hispanohablantes que abren ChatGPT todos los días, la consecuencia es indirecta pero real: quien decidía qué se lanza, a qué precio y en qué mercados ya no está en la silla, y quien la reemplace tendrá que sostener esas decisiones frente a inversionistas públicos. Simo se va escribiendo lo que casi nadie escribe en Silicon Valley: que aguantó de más, y que aguantar no era el trabajo.