Axon convierte el Taser en IA policial: ingresos crecen +700% y Trump compró acciones antes del contrato ICE de $220M
Axon creció sus ingresos de IA policial más de 700% en Q1 2026—y Trump compró acciones antes del contrato ICE de $220M
TL;DR:
- Axon reportó ingresos totales de $807 millones en Q1 2026 (+34% interanual), con sus productos de IA creciendo más de 700% respecto al mismo periodo del año anterior.
- Trump compró entre $1 millón y $5 millones en acciones de Axon el 10 de febrero; catorce días después, ICE buscó un contrato de cinco años por $220M para ~17,800 Tasers con especificaciones que expertos dicen apuntan exclusivamente al TASER 10 de Axon.
- La acción (NASDAQ: AXON) subió más del 9% el lunes 29 de junio, impulsada por el perfil del Wall Street Journal sobre el CEO Rick Smith y las revelaciones simultáneas sobre Trump e ICE.
Axon Enterprise llegó a este lunes con dos noticias distintas en tono pero con el mismo protagonista. La primera: un perfil del Wall Street Journal de su fundador y CEO, Rick Smith, que detalla cómo transformó una empresa que fabricaba pistolas de descarga eléctrica en la plataforma de software e inteligencia artificial más relevante del sector policial en Estados Unidos. La segunda: una investigación de CNBC que reveló que el presidente Donald Trump compró acciones de Axon dos semanas antes de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lanzara una licitación de cinco años por $220 millones en Tasers—con especificaciones que, según expertos en adquisiciones públicas, solo puede cumplir Axon.
El mercado respondió con un alza de más del 9%. Axon, que ya no se parece mucho a la compañía que Smith fundó en 1993, acumula cada vez más frentes abiertos.
La reinvención de Axon: del Taser al ecosistema de IA policial
TASER International nació en un garaje en Tucson, Arizona. La fundaron los hermanos Rick y Tom Smith tras el asesinato a balazos de dos amigos en la preparatoria; querían darle a la policía una alternativa no letal a la pistola. Funcionó. El Taser se convirtió en estándar de los departamentos policiales de todo el país.
La segunda apuesta llegó en 2008, con la cámara corporal Axon Pro y la plataforma Evidence.com para almacenamiento de video en la nube. Y en 2017, la empresa dejó atrás el nombre TASER International para convertirse en Axon Enterprise, señal de que el hardware ya no era el centro del negocio.
Hoy, Axon describe su misión como "romper las barreras de información" en el trabajo policial. En la práctica, eso es una batería de herramientas de IA que empiezan a redefinir cómo trabaja un agente sobre el terreno:
- Draft One: genera un borrador de reporte policial automáticamente a partir del audio de la cámara corporal, reduciendo de forma significativa el tiempo administrativo por turno.
- Axon Assistant: asistente de IA que cumple con los estándares de seguridad del FBI (CJIS) para acceder y analizar evidencia desde el campo.
- Form One: extensión de navegador para completar formularios usando información ya disponible en los sistemas de la agencia, ahora disponible más allá del ecosistema Axon.
- Axon 911: plataforma de respuesta de emergencias en la nube —resultado de adquirir las empresas Prepared y Carbyne— que permite a los despachadores ver video en vivo desde el teléfono del ciudadano que llama al 911.
- Axon Vision: reconocimiento de actividad en cámaras en tiempo real para detectar incidentes antes de que escalen.
Los números del Q1 2026: nueve trimestres seguidos arriba del 30%
En el primer trimestre de 2026, Axon reportó ingresos de $807 millones, un alza del 34% respecto al mismo periodo del año anterior. Es ya el noveno trimestre consecutivo con crecimiento superior al 30%.
Dentro del segmento de Software y Servicios —que llegó a $355 millones (+35% YoY)— los productos del AI Era Plan, que incluyen Draft One, Axon Assistant y herramientas asociadas, crecieron más del 700% interanual. La propia compañía advierte que parten de una base pequeña de ingresos, pero los contratos firmados el año pasado ya están materializándose en facturación real.
El negocio antidrón también creció más de 300% en el trimestre gracias a su plataforma Dedrone. Una misión de dron como primer respondedor se lanza aproximadamente cada 30 segundos en Estados Unidos, según estimaciones de la empresa.
Smith sintetizó la apuesta en la conferencia de resultados de mayo:
"Los clientes de Axon tienen que hacer más, con mayor transparencia y expectativas más altas. Estamos derribando las barreras de información y construyendo una base segura y conforme a la normativa para ayudar a prevenir daños, acelerar la justicia y proteger la vida en las comunidades a las que sirven nuestros clientes."
La cartera de contratos futuros suma $14.3 mil millones, y la guía de crecimiento de ingresos para todo 2026 es del 30 al 32%. Para sustentar esas proyecciones, Smith ha empujado en los últimos meses hacia clientes internacionales: en la conferencia de resultados contó que regresó de una gira de dos semanas en la que sostuvo reuniones con jefes de Estado de países pequeños que evalúan adoptar el ecosistema Axon a nivel nacional.
El propio paquete de compensación de Smith pone en juego su propia apuesta: valorado en $164.5 millones para el año fiscal 2024, según el análisis de la agencia AP, lo convirtió en el CEO mejor pagado del S&P 500 ese año. La cifra no es dinero ya en el bolsillo: corresponde en su mayoría a premios en acciones que solo puede canjear si la compañía cumple metas específicas de precio bursátil y operativas entre 2024 y 2030.
Trump compró acciones; catorce días después, ICE buscó 17,800 Tasers
El 10 de febrero de 2026, el presidente Trump adquirió entre $1 millón y $5 millones en acciones de Axon Enterprise, según declaraciones financieras federales presentadas en mayo. La compra fue parte de un periodo de actividad bursátil intensa: en el primer trimestre, Trump registró más de 3,700 transacciones con posiciones en Nvidia, Microsoft, Amazon y Palantir, entre otras empresas.
Lo que hace distinto el caso de Axon es lo que vino dos semanas después. El 24 de febrero, ICE publicó una solicitud de cotización para un contrato de cinco años y hasta $220 millones destinado a adquirir aproximadamente 17,800 nuevos Tasers, cartuchos ilimitados y capacitación para agentes.
El aviso de ICE no menciona a Axon por nombre. Pero sus especificaciones técnicas —entre ellas un alcance efectivo de 45 pies y 10 proyectiles dirigibles individualmente— corresponden punto por punto con el modelo TASER 10. Revisores de adquisiciones públicas y tres expertos en policiamiento consultados por CNBC dijeron que los requisitos excluyen en la práctica a cualquier otro fabricante. Axon produce alrededor del 90% de los Tasers que se venden en Estados Unidos, de acuerdo con datos de la firma de inversión Brown Advisory.
Si el contrato se adjudicara, cuadruplicaría con creces el arsenal actual de ICE, reemplazando unos 4,300 dispositivos X26P y X2 —también fabricados por Axon, ya obsoletos— por el modelo más reciente.
No existe evidencia de que Trump haya estado involucrado en el proceso de adquisición o tuviera conocimiento de él, ni de que los funcionarios de contratos supieran de su compra de acciones, ni de que Axon supiera que el presidente era accionista. La Casa Blanca ha indicado que los activos de Trump son gestionados por firmas externas independientes.
Aun así, expertos en ética pública han señalado el patrón como motivo de escrutinio. Axon ya tiene un contrato vigente con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por $370 millones para cámaras corporales y software, aunque solo se han obligado alrededor de $67.5 millones hasta ahora. La compañía gastó cerca de $2.5 millones en lobbying en 2025 y contrató a Claudia Davidson, exejecutiva de Palantir con más de siete años en ese rol, para reforzar su presencia en Washington.
La acción de Axon —que cerró el viernes 26 de junio en $464.83, ya lejos de su máximo histórico de $870.97 registrado en agosto de 2025— subió más del 9% en la sesión del lunes con el impulso combinado del perfil del WSJ y las revelaciones de CNBC.
La historia de Axon se divide ahora en dos pantallas que corren en paralelo: en una, un CEO con una visión de tres décadas que está convirtiendo una empresa de hardware en una plataforma de datos e IA para la seguridad pública; en la otra, la empresa que fabrica el 90% de los Tasers del país, que escala su negocio federal justo mientras el gobierno Trump expande las operaciones de deportación—y en que el propio presidente aparece como accionista reciente. Son dos narrativas que hoy empujan el stock en la misma dirección, pero que a futuro podrían tensar la reputación de Axon desde flancos muy distintos.