Amazon esquiva un caso clave del NLRB sobre sus repartidores contratados
Amazon cerró un caso clave del NLRB sin admitir que emplea a sus repartidores contratados
TL;DR:
El NLRB buscó cerrar un caso contra Amazon sin obligarla a admitir que era empleador conjunto de repartidores en California.
La investigación cita documentos FOIA que describen controles de Amazon sobre rutas, uniformes, desempeño, contratación y comunicación.
El acuerdo evita, por ahora, una definición legal que podría golpear el modelo de contratistas DSP de Amazon en Estados Unidos.
Amazon ha ganado una disputa laboral que podría cambiar radicalmente las relaciones de los miles de conductores de entrega estadounidenses que trabajan con la compañía. El caso involucra a Battletested Strategies, un ex socio de entrega de Amazon en Palmdale, California. El enfoque es si considerar a Amazon como un co-empleador de los conductores que trabajan allí. Esta cuestión es importante porque si Amazon es reconocido legalmente como empleador, la compañía estará obligada a negociar con los trabajadores sindicalizados y asumir las responsabilidades que actualmente asumen los socios de entrega
La historia no se reduce a un pleito técnico. Es una radiografía del modelo que sostiene una parte clave del e-commerce moderno: empresas pequeñas que aparecen como empleadoras formales, mientras una plataforma gigante define buena parte de las reglas diarias.
Empleador conjunto es una figura legal que puede aplicar cuando dos entidades comparten control relevante sobre las condiciones de trabajo de una misma plantilla.
La investigación de Bloomberg Businessweek encontró que los documentos obtenidos bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA) de Estados Unidos demuestran que el sistema de gestión de Amazon va mucho más allá de los estándares de marca y calidad. Los documentos muestran reglas detalladas sobre quién puede asumir qué tareas, qué camino tomar, qué ropa usar, qué decir y cómo tratar a los clientes
Johnathon Ervin, dueño de Battle-Tested Strategies y veterano de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, lo resumió con una frase corta:
"Ellos controlan todo."
El caso de Palmdale podía romper el blindaje del modelo DSP
Amazon llama a las empresas Delivery Service Partners o DSPs. En teoría, esas empresas son negocios independientes. Cada empresa contrata a sus choferes. En la práctica, el caso de Palmdale mostró una cuestión. La cuestión es: ¿qué tan independiente puede ser un contratista si el único cliente del contratista define las reglas del trabajo?
El expediente del NLRB identifica a Amazon.com Services y Amazon Logistics como presunto empleador conjunto con Battle-Tested Strategies. La acusación principal incluye negativa a negociar de buena fe, una de las conductas prohibidas por la ley laboral estadounidense.
El texto base dice que los choferes de Battle-Tested Strategies firmaron con los Teamsters en 2023, cuando Amazon estaba a punto de terminar el contrato con la empresa de Ervin. El NLRB presentó una queja formal en septiembre de 2024 y acusó a Amazon de controlar las condiciones laborales de forma suficiente como para obligar a Amazon a negociar con el sindicato. Amazon tendría que negociar.
La lista de controles citados en la investigación es extensa:
- Amazon asignaba paquetes y rutas de entrega.
- Los DSPs debían dar acceso a datos como ubicación en vivo de los conductores.
- La empresa podía desactivar a repartidores y quitarles autorización para entregar paquetes.
- Los conductores debían usar uniforme de Amazon.
- Amazon definía estándares de presentación personal.
- Los DSPs recibían guiones y reglas sobre qué decir a empleados, clientes, proveedores y medios.
- La compañía generaba rankings internos de desempeño de choferes.
- Los documentos citados indican que Amazon podía aprobar o rechazar candidatos para entregar en casas de clientes.
Amazon niega haber actuado mal. La empresa sostiene que los DSPs controlan sus operaciones, toman decisiones de contratación y operan como pequeños negocios independientes.
La llegada de Crystal Carey cambió el rumbo del caso
El giro político llegó cuando Donald Trump nombró a Crystal Carey como jefa de la oficina legal del NLRB. Crystal Carey fue abogada externa de Amazon en la firma Morgan, Lewis & Bockius. Reuters informó que legisladores demócratas, incluida Ilhan Omar, cuestionaron a Crystal Carey el 4 de junio de 2026 por el papel de Crystal Carey en el acuerdo con Amazon.
Carey dijo que la obligación de Carey de no participar en los asuntos con Amazon terminó en diciembre de 2025, y que la obligación de Carey terminó antes de que Carey asumiera el cargo de consejera general del NLRB en enero. El punto es que el acuerdo llegó justo cuando el caso podía dar la resolución que afectara al modelo DSP.
El arreglo propuesto permitiría a Amazon pagar dos semanas de salario a los antiguos conductores de Battle-Tested Strategies. El arreglo también permitiría a Amazon publicar un aviso que diga que no va a amenazar ni a tomar represalias contra los trabajadores. El arreglo no obligaría a Amazon a admitir responsabilidad. El arreglo no obligaría a Amazon a aceptar que era empleador conjunto. El arreglo no obligaría a Amazon a negociar con el sindicato por esos conductores.
Para los Teamsters, esa diferencia lo es todo. El sindicato calificó el acuerdo como una salida que no resuelve el fondo del caso y anunció que lo impugnaría.
Amazon defiende a los DSPs como pequeños negocios independientes
La posición de Amazon no cambia en que los socios de servicios de entrega (DSP) sean compañías locales, no solo una mano extendida del grupo. En una declaración presentada al Ayuntamiento de Nueva York sobre la Ley de Protección de Entregas, Amazon dijo que "trabaja con más de 40 DSP en la ciudad y emplea a más de 5.000 personas. Además, en enero de 2025, el salario promedio por hora de los conductores de DSP en Nueva York fue de alrededor de $24".
También advirtió que una ley que obligue a clasificar directamente a repartidores como empleados de empresas como Amazon podría llevarla a considerar mover operaciones y centros de entrega fuera de la ciudad.
Ese argumento expone el choque central. Amazon presenta el modelo como una vía de emprendimiento local. Sus críticos lo ven como una arquitectura legal para conservar control operativo y reducir responsabilidad laboral.
El caso de Palmdale no elimina esa disputa. Solo evita, por ahora, que el NLRB emita una determinación nacionalmente visible sobre si Amazon debe sentarse a negociar con repartidores que, formalmente, trabajan para otra empresa.
La batalla se mueve a ciudades, sindicatos y nuevos expedientes
Aunque el acuerdo ayuda a Amazon en este caso, el conflicto sigue sin acabar. Los Teamsters siguen intentando organizar a los conductores de otros DSPs en California, Georgia, Illinois y Nueva York. Los Teamsters también apoyan leyes locales como la Delivery Protection Act en Nueva York, que quiere obligar a las empresas de entrega de última milla a asumir directamente a ciertos repartidores.
El precedente que Amazon evitó era especialmente delicado porque su red logística depende de separar marca, tecnología, operación y empleo formal. Esa separación le permite mover millones de paquetes diarios sin cargar, al menos legalmente, con toda la responsabilidad laboral de quienes tocan la puerta del cliente.
Para los trabajadores, el problema es más concreto: si Amazon dicta la ruta, mide el desempeño, fija estándares y puede cortar el acceso al trabajo, la pregunta sobre quién manda deja de ser académica.
El acuerdo del NLRB no responde esa pregunta. La aplaza. Y para Amazon, en una guerra legal sobre su modelo de reparto, aplazar puede ser casi tan valioso como ganar.