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Acuerdo Trump–Irán: EE. UU. revela el texto del pacto tras días de secreto y con Israel fuera del proceso

EE. UU. revela el texto de su acuerdo con Irán: reabre Ormuz, libera petróleo y deja a Israel fuera.

por Ana Ambriz
Acuerdo Trump–Irán: EE. UU. revela el texto del pacto tras días de secreto y con Israel fuera del proceso

TL;DR:

  • Funcionarios estadounidenses dictaron a la prensa el texto del memorando con Irán este miércoles; la firma formal está prevista para el 19 de junio en Ginebra.
  • El pacto reabre el estrecho de Ormuz sin peaje durante 60 días, obliga a Irán a diluir su uranio enriquecido, suspende sanciones petroleras y plantea un fondo de 300,000 millones de dólares para reconstruir el país.
  • Israel quedó fuera de las negociaciones y sigue bombardeando Líbano; los jefes de la CIA, Defensa y Estado dudaron del acuerdo, y Trump evaluaría destituir a algunos, según un reporte.

Estados Unidos divulgó este miércoles 17 de junio el contenido de su memorando de entendimiento con Irán después de varios días de hermetismo, y lo hizo de una forma poco habitual: altos funcionarios leyeron el texto a periodistas bajo condición de anonimato, ya que Teherán todavía no lo ha publicado. El documento —que Donald Trump anunció el 14 de junio y que debería firmarse el 19 de junio en Ginebra— reabre el estrecho de Ormuz, alivia las sanciones al petróleo iraní y compromete a Teherán a diluir su uranio enriquecido. La nota de fondo pesa tanto como el pacto en sí: Washington mantuvo el texto en secreto incluso frente a Israel, su aliado más cercano en la región, que siguió atacando Líbano mientras el primer ministro Benjamín Netanyahu admitía que ni siquiera conoce los términos del acuerdo que define su seguridad.

Qué dice el memorando que EE. UU. dictó a la prensa

Según los funcionarios que detallaron el borrador —y que reportó en profundidad la agencia Associated Press—, el acuerdo provisional restablece en buena medida el statu quo previo a la guerra y abre una ventana de 60 días para negociar el programa nuclear iraní. Trump lo había anunciado el 14 de junio en Truth Social, donde escribió que autorizaba "la apertura sin peaje del estrecho de Ormuz" y el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense. Estos son sus puntos centrales:

  • Uranio: Irán deberá, como mínimo, diluir o degradar in situ su uranio altamente enriquecido, del que —según el OIEA— acumula suficiente material para fabricar varias bombas atómicas.
  • Estrecho de Ormuz: la vía marítima, por la que antes de la guerra pasaba cerca de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, se reabrirá sin peaje durante 60 días; EE. UU. retirará su bloqueo naval en un plazo de 30 días.
  • Sanciones: Washington empezará a suspender —que no a eliminar— sanciones una vez firmado el pacto, y desde ya emitirá exenciones para que Irán venda petróleo libremente. El texto deja la puerta abierta a levantar todas las sanciones más adelante.
  • Dinero: se contempla un fondo de hasta 300,000 millones de dólares para reconstruir Irán tras los bombardeos, ligado al avance de las negociaciones. El vicepresidente JD Vance dijo que serían países árabes del Golfo quienes aportarían esa cifra.
  • Líbano: el memorando reclama respetar la "integridad territorial" del país tras los ataques israelíes contra Hezbolá, y su primer apartado exige que las operaciones militares en territorio libanés se detengan con la firma.

Para dimensionar la generosidad del pacto: permitir a Irán vender crudo de inmediato y la promesa de levantar todas las sanciones superan lo que concedió el acuerdo nuclear de 2015, el mismo que Trump abandonó en su primer mandato calificándolo como el "peor acuerdo de la historia". Los ingresos petroleros de Irán en 2024 rondaron los 46,000 millones de dólares, con China como principal comprador. Teherán llegó incluso a sugerir que el documento podría llevar las firmas de los presidentes Trump y Masoud Pezeshkian, lo que sería un giro histórico entre dos países sin relaciones diplomáticas desde 1980.

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Photo by Ali Hedayat / Unsplash

Israel quedó fuera del pacto que define su seguridad

Aquí está el nudo político. Según CNN, Israel pidió formalmente el texto del acuerdo y Washington se negó a entregárselo; una de las razones, según una fuente de la cadena, fue el temor a que Netanyahu lo filtrara antes de su difusión oficial. El medio i24 News fue el primero en reportar la solicitud israelí y la negativa. Un funcionario estadounidense calificó esa versión de "no precisa" y aseguró que su país se mantuvo "en estrecha coordinación" con sus socios regionales, Israel incluido, durante toda la negociación.

La incomodidad de Jerusalén quedó a la vista en la conferencia de prensa que Netanyahu ofreció el lunes por la noche. El primer ministro apenas habló del pacto y, al ser presionado por los periodistas, reconoció que no siempre hay sintonía con la Casa Blanca.

"Todavía no sabemos cuál será el acuerdo."
— Benjamín Netanyahu

Netanyahu insistió en que Irán nunca tendrá armas nucleares y advirtió que Israel permanecerá en la zona de seguridad del sur de Líbano el tiempo que haga falta. Pero admitir que desconoce el contenido de un acuerdo que toca de lleno lo que más le preocupa —uranio, misiles balísticos y los proxies de Irán— lo dejó expuesto. Dentro de Israel, la prensa, la oposición e incluso algunos aliados empezaron a cuestionarlo a medida que se conocían los detalles.

Trump firmó pese al rechazo de su propio equipo de seguridad

El acuerdo no solo separó a Washington de Israel: fracturó al gabinete de Trump. La agencia Axios reveló que el director de la CIA, John Ratcliffe, advirtió al presidente que la inteligencia estadounidense arrojaba "serias dudas" sobre la disposición real de Irán a hacer las concesiones nucleares que busca EE. UU. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, expresaron reparos parecidos puertas adentro. Del otro lado empujaron el vicepresidente JD Vance y los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, que llevaron las negociaciones. Trump escuchó a ambos bandos y se inclinó por su equipo negociador.

La tensión escaló tras la firma. El diario israelí Israel Hayom reportó, citando a fuentes estadounidenses, que Trump estaría considerando destituir a varios funcionarios que se opusieron al pacto, entre ellos Hegseth y Ratcliffe; Rubio, que evitó criticarlo en público, parecería a salvo por ahora.

"El debate está zanjado. Quien se opuso podría pagar un precio personal."
— Alto funcionario estadounidense citado por Israel Hayom

La Casa Blanca salió rápido a desmentir ese reporte y lo tachó de falso. Su versión oficial, transmitida a Axios, es que Trump "escucha todas las opiniones", pero que la decisión final es suya. El senador republicano Lindsey Graham pidió que se publique el documento cuanto antes y admitió su inquietud por la distancia entre lo que Irán parece entender del acuerdo y lo que asegura el equipo negociador estadounidense.

El propio Trump dejó claro que no se casa con el pacto. Desde Francia, donde asiste a la cumbre del G7, sembró dudas sobre si la ceremonia del viernes ocurrirá como está prevista y resumió su postura sin rodeos.

"Es un memorando de entendimiento, y si no me gusta, volveremos a dispararles, a lanzar bombas."
— Donald Trump

Líbano, el frente que puede hacer descarrilar el acuerdo

Mientras se negociaba el pacto, Israel no detuvo su ofensiva. Según el conteo del Alma Research Center, que monitorea la frontera norte israelí, las fuerzas israelíes han lanzado más de 2,000 oleadas de ataques aéreos sobre Líbano desde que entró en vigor el alto el fuego del 17 de abril, a un ritmo cercano a 35 al día; del lado de Hezbolá, el mismo centro contabiliza más de 1,100 oleadas de ataques contra Israel en ese período. El alto el fuego, en los hechos, nunca se sostuvo del todo.

Ese es justamente el punto más delicado del memorando. Su primer apartado ordena frenar las operaciones militares en Líbano una vez firmado, e Irán sostiene que el acuerdo obliga a Israel a retirarse del territorio libanés. Israel ya rechazó esa posibilidad: mantiene que seguirá defendiéndose y ocupando zonas del sur del país. Un alto funcionario estadounidense matizó que la retirada "no es una condición del acuerdo" y que Israel conserva su derecho a la legítima defensa. El saldo humano es enorme: el Ministerio de Salud libanés cifra en más de 3,500 los muertos por los ataques israelíes desde marzo y en más de un millón los desplazados.

Por ahora, el acuerdo se sostiene sobre una base frágil. Trump ya avisó que, si no le convence, volverá a las bombas; Irán todavía no publica el texto; e Israel observa desde afuera un pacto que redibuja su entorno de seguridad. Para el resto del mundo, el dato que más pesa está en el agua: si Ormuz vuelve a abrirse de verdad, la presión sobre los precios de la energía —y, con ellos, sobre la inflación que se siente en los bolsillos de medio planeta— podría empezar a aflojar. Si el pacto se cae, esa misma válvula vuelve a cerrarse.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Ana Ambriz

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