Acuerdo EE. UU.-Irán: la Casa Blanca rechaza el texto filtrado y Trump deja la puerta abierta a romperlo
La firma del acuerdo EE. UU.-Irán se fija para el viernes; la Casa Blanca niega el texto filtrado por CNN.
TL;DR:
- Funcionarios estadounidenses dictaron a la prensa el memorando de 14 puntos con Irán que detiene la guerra y abre 60 días de negociación nuclear; la firma está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza.
- El texto compromete un fondo de reconstrucción de al menos 300.000 millones de dólares y la reapertura del estrecho de Ormuz en 30 días, aunque Trump asegura que EE. UU. no aportará "ni diez centavos".
- La Casa Blanca negó que la copia filtrada por CNN refleje el acuerdo real, Irán tampoco publicó su versión y Trump avisó de que puede abandonarlo.
Funcionarios estadounidenses dictaron este miércoles a la prensa el contenido del memorando de entendimiento de 14 puntos con Irán que pondría fin a casi cuatro meses de guerra, mientras la Casa Blanca rechazaba la copia que CNN, Bloomberg y la cadena saudí Al Arabiya publicaron esta semana. El pacto —firmado de forma digital el domingo y con una ceremonia formal prevista para el viernes 19 de junio en Suiza— detiene los combates en todos los frentes, incluido Líbano, reabre el estrecho de Ormuz y abre una ventana de 60 días para negociar el programa nuclear iraní. El problema es que ni Washington ni Teherán han difundido un texto oficial. El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, salió incluso a desmentir la versión divulgada por CNN.
"El supuesto texto del memorando que obtuvo CNN no refleja el lenguaje del memorando real." — Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca
Por qué nadie ha publicado el texto oficial
Aquí está el nudo de la historia: hay un acuerdo anunciado, firmado "digitalmente" y con fecha de ceremonia, pero el público lo conoce por filtraciones, no por sus protagonistas. Cheung dijo el miércoles que la copia de CNN no se corresponde con el documento real, sin precisar en qué. Del otro lado, la agencia iraní Tasnim, cercana a la Guardia Revolucionaria, sostuvo que a la versión de Bloomberg le faltaban partes. Funcionarios que vieron o fueron informados del documento dijeron a la agencia AP que las copias de Al Arabiya y Bloomberg coincidían a grandes rasgos con el acuerdo final.
El vicepresidente JD Vance atribuyó el secretismo a "sensibilidades" diplomáticas en el mundo árabe y musulmán y a pedidos de los mediadores —Pakistán y Catar— para dosificar el anuncio. También recordó que, al tratarse de un memorando y no de un tratado, el compromiso puede deshacerse. Trump fue más gráfico desde la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia, donde lo elogió como un documento "muy fuerte" y, en la misma frase, se reservó la salida.
"Es un memorando de entendimiento, y si no me gusta, volveremos a dispararles, a lanzar bombas." — Donald Trump, presidente de EE. UU.
Lo que dicen los 14 puntos del memorando
Según las copias publicadas por CNN, Bloomberg y Al Arabiya y la versión que funcionarios estadounidenses leyeron a la prensa, el marco contempla:
- Cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, con respeto a la soberanía e integridad territorial libanesa y compromiso de no volver a recurrir a la fuerza entre ambos países.
- Cierre del acuerdo de paz definitivo en un máximo de 60 días, prorrogables de común acuerdo.
- Reapertura del estrecho de Ormuz y retiro del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes, con vuelta al tráfico previo a la guerra en 30 días y el reconocimiento de que habrá que destruir minas iraníes. La versión dictada por EE. UU. garantiza el paso sin peaje solo durante 60 días y no descarta cobros futuros.
- Exenciones inmediatas para que Irán venda libremente su petróleo y sus productos petroquímicos.
- Liberación de fondos iraníes congelados. La Guardia Revolucionaria habla de 24.000 millones de dólares durante la ventana de 60 días, la mitad disponibles antes de empezar; Vance niega que esa cifra figure en el texto.
- Financiamiento de al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir Irán, a cargo de EE. UU. "junto con sus socios regionales", con el mecanismo por definir; Trump insiste en que Washington no pagará nada.
- Levantamiento de todas las sanciones de EE. UU. y la ONU al alcanzarse el acuerdo final, con el calendario por fijar. Al firmar, EE. UU. solo suspendería —no eliminaría— parte de esas sanciones.
- Reiteración de Irán de que nunca fabricará un arma nuclear, y aprobación del acuerdo final mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.
El estrecho de Ormuz, la verdadera palanca para la economía global
Más allá de la política, la cláusula que mueve dinero es Ormuz. Por esa angostura del Golfo Pérsico pasaba antes de la guerra cerca de una quinta parte de todo el petróleo y el gas que se comercian en el mundo. Los ataques iraníes a buques y la amenaza al tráfico marítimo la cerraron de facto, dispararon los precios de la energía y encarecieron desde el combustible hasta la comida.
La sola perspectiva de reabrirlo ya se notó en el mercado: el Brent, referencia en Europa, retrocedió más del 4% y rondó los 83 dólares por barril tras conocerse el pacto, según datos citados por el diario español El Español. Para el lector de México, España o América Latina la traducción es directa: el desenlace de esta guerra se siente en lo que cuesta llenar el tanque y en la factura del supermercado. La advertencia de los analistas es que los precios no volverán de inmediato a niveles previos a la guerra, aunque el acuerdo se firme.
Qué sigue sin estar cerrado: lo nuclear, el dinero y Líbano
El objetivo con el que EE. UU. e Israel entraron en guerra el 28 de febrero —impedir que Irán tenga un arma nuclear— es, justamente, lo que el memorando aplaza. Vance reconoció en Fox News que Teherán todavía no acepta dejar de enriquecer uranio; dijo que por ahora se compromete a "eliminar" el material ya enriquecido y que los detalles técnicos se resolverán en las próximas semanas. Irán sostiene que su programa es pacífico, aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica calcula que acumula uranio suficiente para varias bombas. Según Axios, el director de la CIA, John Ratcliffe, y los secretarios Marco Rubio y Pete Hegseth desconfían de que Teherán cumpla.
El dinero es el otro frente abierto. Vance pasó en horas de admitir ante CBS que los 300.000 millones podrían venir de una coalición del Golfo a asegurar que Irán no recibirá "ni un centavo" de fondos estadounidenses; Trump repitió que otros países podrán invertir, pero EE. UU. no. Sobre los activos congelados, el vicepresidente fue tajante con CBS: los reportes de que se liberarán miles de millones "no es verdad".
Y luego está Líbano, la parte más delicada. Irán exige que Israel se retire, pero las versiones filtradas no mencionan ninguna retirada. El primer ministro Benjamin Netanyahu —ausente de unas negociaciones que lideró Pakistán— compareció para defender su gestión y dejó claro que sus tropas mantendrán la ocupación del sur libanés. Sus ministros Itamar Ben-Gvir e Israel Katz hablaron de quedarse "indefinidamente". Israel, además, no es parte del acuerdo.
El pacto detiene los disparos y traslada lo difícil a una mesa de 60 días. Irán se lleva concesiones inmediatas —vender petróleo, cobrar fondos, la promesa de levantar sanciones— que van más allá del acuerdo nuclear de 2015 que Trump rompió en su primer mandato. A cambio, repite un compromiso que ya había hecho entonces. Si la firma del viernes se sostiene, el mundo gana lo más tangible a corto plazo: crudo más barato y un estrecho otra vez abierto. Lo demás dependerá de esos dos meses y de que a Trump le siga gustando lo que lea.