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Un satélite de la NASA se ubicó sin GPS con basura de guía, y el catálogo es del Pentágono

El experimento FALCON del enjambre Starling calculó su propia órbita fotografiando satélites y chatarra, y en tres días corrigió las trayectorias de más de 200 objetos. La NASA no publicó ninguna cifra de precisión y el catálogo que sostiene el método viene del Departamento de Guerra.

por Alejandro Castillo Leone
A satellite orbiting Earth showcasing contrasts between ocean and land from space.
Foto de Zelch Csaba en Pexels

TL;DR:

  • La NASA informó el 17 de agosto de 2026 que su experimento FALCON, a bordo del enjambre Starling, calculó la órbita de un satélite sin GPS identificando naves y basura contra un catálogo de unos 20,000 objetos.
  • En tres días y sin operadores en tierra corrigió las órbitas de más de 200 de esos objetos, con predicciones mejores que las de las estaciones terrestres.
  • El aviso no incluye una cifra de precisión, y el catálogo del que depende el método lo mantiene el Departamento de Guerra de Estados Unidos.

Un CubeSat de la NASA calculó su propia posición en órbita sin recibir una sola señal de GPS. La agencia lo anunció el 17 de agosto de 2026: su experimento FALCON, a bordo del enjambre Starling, fotografió otras naves y fragmentos de basura con las cámaras que el satélite usa normalmente para orientarse por las estrellas, los identificó contra un catálogo de unos 20,000 objetos cargado a bordo y tomó sus posiciones previstas como puntos de referencia. La NASA lo describe como la primera vez que una nave determina su propia órbita con cámaras ópticas a partir de su posición relativa a otros objetos en el espacio. El aviso no publica ningún margen de error del resultado, y el catálogo que hace posible el método lo mantiene y difunde el Departamento de Guerra de Estados Unidos.

La única pieza de hardware que hace falta ya va en casi cualquier satélite

FALCON son las siglas de Fast Autonomous Lost-in-space Catalog-based Optical Navigation, y ese "lost-in-space" describe el escenario que resuelve: una nave que no sabe dónde está y tampoco puede preguntárselo a nadie.

El experimento no necesitó una cámara nueva. Aprovechó los rastreadores de estrellas que Starling ya tenía instalados, instrumentos estándar que fotografían puntos brillantes para deducir hacia dónde apunta la nave. Cuando un satélite ajeno o un pedazo de chatarra cruza ese mismo campo de visión, el software mide el ángulo hacia él, busca en el catálogo qué objeto podría estar ahí en ese instante y, si encuentra coincidencia, lo trata como faro óptico de posición conocida.

El Space Rendezvous Laboratory de Stanford, que diseñó el método, lo resume en la ficha del proyecto: los objetos detectados actúan como balizas puramente ópticas que aportan información geométrica al observador. El preprint que firman Antonio Rizza, Justin Kruger, Mike Timmerman y Simone D'Amico lo dice con más filo: el único requisito de hardware es un sensor óptico, y esos sensores "ya son ubicuos en las naves modernas en forma de rastreadores de estrellas".

Starling son cuatro CubeSats de formato 6U que despegaron el 17 de julio de 2023. Sus cámaras, según ese mismo preprint, tienen 1,280 por 1,024 píxeles, un campo de visión de 12 por 10 grados y alcanzan a ver objetos de hasta magnitud 7.5 aproximadamente. Son las cámaras de orientación de un CubeSat, no las de un observatorio.

Long exposure of star trails creating arcs in the night sky over silhouetted trees.
Imagen ilustrativa de un cielo nocturno en larga exposición; los rastreadores de estrellas de un satélite trabajan con escenas parecidas · Foto de Jiri Ikonomidis en Pexels

El aviso de la NASA no publica ni una cifra de error

El segundo experimento corre en sentido inverso. El equipo cargó el catálogo completo de unos 20,000 objetos con sus órbitas previstas y dejó que FALCON comparara esas predicciones con lo que veían las cámaras. En un periodo de tres días, el sistema mejoró las órbitas conocidas de más de 200 objetos sin intervención de los operadores en tierra. La NASA agrega que esas predicciones calculadas a bordo salieron mejores que las que entregaban las estaciones terrestres.

Roger Hunter, gerente del programa de Naves Pequeñas y Sistemas Distribuidos de la NASA en el Centro de Investigación Ames, resumió el balance en el comunicado de la agencia.

"El número de 'primeras veces' de Starling no para de crecer."

El comunicado no pone un número a esa mejora. Habla de mayor precisión y de mejores predicciones sin publicar el error de posición que Starling logró para sí mismo ni el que consiguió para los objetos que corrigió. El preprint de Stanford sí trae cifras de precisión, y son de simulación, no de vuelo: se generaron con imágenes sintéticas construidas a partir de datos reales de Starling y un catálogo de 21,200 objetos descargado de Space-Track.

Cada cifra publicada sobre FALCON responde a una prueba distinta.

Cifras publicadas sobre FALCON y qué respalda a cada una
Cifra Origen Qué es
Unos 20,000 objetos en el catálogo a bordo NASA, 17 de agosto de 2026 Dato cargado antes del experimento, tomado del catálogo público del Departamento de Guerra
Más de 200 órbitas corregidas en tres días NASA, 17 de agosto de 2026 Resultado de vuelo, sin margen de error publicado
88% de aciertos al identificar objetos, ya con la posición del observador conocida Preprint AAS 25-640, Stanford, 2025 Simulación con imágenes sintéticas, no medición en órbita
200 m de error en las direcciones radial y normal, 2 km en la tangencial Preprint AAS 25-640, Stanford, 2025 Simulación en régimen estacionario, bajo condiciones que el propio texto llama exigentes

El catálogo que permite navegar sin GPS se hace en tierra y es militar

El nombre del experimento ya trae la palabra catálogo. Lo que no dice es quién lo hace. FALCON prescinde del GPS, pero no de la Tierra: para reconocer un objeto necesita saber de antemano dónde debería estar, y ese dato sale del catálogo de objetos espaciales que el Departamento de Guerra de Estados Unidos mantiene y publica. Así lo nombra la NASA en su aviso, con el título secundario que el Departamento de Defensa adoptó por orden ejecutiva en septiembre de 2025.

La dependencia tiene consecuencias medibles. El preprint de Stanford señala que los catálogos de objetos en órbita baja arrastran incertidumbres de cientos de segundos de arco, y que en sus pruebas los errores del catálogo pesaron más sobre la precisión final que los errores de medición o los del modelo dinámico. Al repetir la simulación con un catálogo sin esos errores, la estimación del semieje mayor quedó con una exactitud de 0.008%. El techo de precisión de un sistema pensado para depender menos de las redes terrestres lo fija, por ahora, una red terrestre.

El componente militar no se agota en el catálogo. Los agradecimientos de ese preprint acreditan a la Air Force Office of Scientific Research, la oficina de investigación científica de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y al doctor Andrew Sinclair, con el número de premio FA9550-24-1-0314. El proyecto financiado persigue posicionamiento, navegación y sincronización resilientes mediante mediciones de solo ángulos a objetos espaciales catalogados.

EraDrive aportó el software Era-Core y los algoritmos embarcados. La fundaron en 2025 tres integrantes del laboratorio de Stanford: Sumant Sharma como director ejecutivo, Justin Kruger como director de tecnología y Simone D'Amico como director científico, y los dos últimos firman además el preprint. En su propio sitio, la compañía califica su línea de productos de "dual-use" y plantea uno de sus tres problemas fundacionales así: cómo navegar por encima de la constelación GPS y cuando la radiofrecuencia está interferida. La NASA presenta el experimento como transferencia tecnológica nacida en un programa universitario de smallsats. Las dos descripciones son ciertas a la vez.

En la Luna no hay catálogo que consultar

El argumento con el que la NASA sostiene el proyecto es que el GPS se acaba. Cerca de la Tierra abundan las señales de navegación, y los países que quieren más cobertura siguen lanzando satélites dedicados.

Michibiki 7 en órbita: la constelación queda en seis
El H3 puso en órbita a Michibiki 7 con un sensor de la Space Force. Con QZS-5 perdido, Japón opera seis satélites, no siete.

Alrededor de la Luna o de Marte esa opción no existe todavía, y tampoco existe el catálogo denso de objetos conocidos que FALCON necesita para funcionar. La NASA plantea el experimento como paso hacia enjambres lunares y misiones científicas distribuidas, pero lo demostrado hasta ahora ocurrió en órbita terrestre baja, el único entorno donde el catálogo ya está hecho.

El siguiente paso está fechado. La agencia informó que este año ampliará el experimento con Era-Core para que los cuatro satélites de Starling compartan entre sí sus datos de seguimiento y afinen sus posiciones de forma colectiva. Space.com reportó además que la misión se extiende hasta al menos 2028; el aviso de la NASA no menciona esa fecha.

Esa prueba colectiva es la que puede dar el número que hoy falta. Lo verificado por ahora es un satélite que se ubicó solo mirando a su alrededor, y un catálogo militar hecho en tierra del que sigue dependiendo para lograrlo.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Alejandro Castillo Leone es redactor de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, negocios, finanzas y política internacional. Desde 2021 dirige un proyecto digital dedicado a la historia y la cultura.

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