Trump revela que vio a Anthropic como amenaza de seguridad nacional, pero asegura que la relación ya mejora
Trump reveló a Axios que vio a Anthropic como amenaza de seguridad nacional, pero que la relación ya mejora.
TL;DR:
- En una entrevista exclusiva con "The Axios Show", Donald Trump dijo que hace una semana llegó a ver a Anthropic como una amenaza de seguridad nacional.
- La semana pasada su gobierno bloqueó el acceso a los modelos más avanzados de Anthropic para cualquier país fuera de EE. UU. y para los extranjeros dentro del país; el Pentágono ya la había marcado como riesgo de cadena de suministro.
- Tras el G7, Trump asegura que la relación mejora y que Dario Amodei le pareció "agradable" e "inteligente", aunque no descartó usar la Ley de Producción de Defensa.
El presidente Donald Trump reconoció que la semana pasada llegó a ver a Anthropic como una amenaza de seguridad nacional, aunque aseguró que la relación con la empresa de inteligencia artificial ya mejoró. Lo dijo en una entrevista exclusiva con "The Axios Show", publicada el 19 de junio de 2026, en la que el periodista Marc Caputo le preguntó de frente si consideraba una amenaza a Anthropic o a su director ejecutivo, Dario Amodei. La respuesta importa porque, en cuestión de días, uno de los laboratorios de IA más importantes de Estados Unidos recibió el trato que Washington suele reservar a un adversario extranjero: controles de exportación del Departamento de Comercio y una designación del Pentágono como riesgo para la cadena de suministro. Trump contó, además, que salió de la cumbre del G7 con la impresión de que Amodei era "agradable" e "inteligente".
La frase que resume el giro llegó cuando Caputo preguntó si veía a la empresa o a Amodei como un riesgo para la seguridad del país. Trump no lo negó del todo.
"Bueno, ahora no, pero hace una semana, tal vez."
¿Qué movió la aguja en apenas siete días? Según Axios, todo arrancó con un reporte de Amazon que detallaba una vulnerabilidad y que prendió las alarmas en el gobierno. Cuando la administración llevó el tema a la cúpula de Anthropic, se sintió ignorada. De ahí escalaron las discusiones técnicas en Washington, y ambas partes trabajan ahora —según ese mismo reporte— en estándares para evaluar los "jailbreaks" de la IA, las técnicas que burlan los controles de un modelo. Para Anthropic, apunta Axios, el reto fue tanto aprender a comunicarse con la administración como ponerse de acuerdo sobre cómo funciona la tecnología.
Trump atribuyó el deshielo a la rapidez con la que Amodei reaccionó.
"Nos respondió muy rápido porque, ya sabes, es una responsabilidad tremenda. A la gente la encarcelan de inmediato por eso. No puedes jugar con eso. Y respondió de forma muy responsable, me pareció."
La Ley de Producción de Defensa sigue sobre la mesa
El tono amable no borró la advertencia de fondo. Trump no descartó recurrir a los poderes de emergencia de la Ley de Producción de Defensa (Defense Production Act) si el laboratorio no se alineaba, una amenaza que ya había usado antes durante una disputa con el Pentágono. "Tengo el poder de usar muchas cosas", dijo, "pero no estoy seguro de que tenga que hacerlo".
El presidente también reveló quién detonó el caso, y lo dijo sin rodeos.
"Fue un competidor y propietario parcial el que delató a Anthropic. No les gustaba lo que estaban haciendo. Estaban muy preocupados. Hasta ahora creo que ha sido muy responsable."
El detalle no es menor: Amazon es uno de los principales inversionistas de Anthropic y, a la vez, compite con ella en el mercado de la IA.
La escena del G7 que cambió la impresión de Trump
La buena impresión de Amodei nació en la cumbre del G7, en Évian-les-Bains, Francia. Ahí, frente a Trump y al resto de los líderes, el director de Anthropic pidió a las democracias coordinarse en el despliegue de la IA avanzada en lugar de fragmentarse, justo después del bloqueo de exportación a su modelo más reciente. Lo respaldó una voz inesperada: Sam Altman, de OpenAI, su rival directo, según reportó el Financial Times.
Las posturas que se escucharon en la sala dibujan el tamaño del problema:
- Amodei pidió a las naciones democráticas "resistir la tentación de fragmentarse" sobre la liberación de las herramientas avanzadas.
- Altman subrayó la necesidad de dar herramientas de ciberdefensa a todos los países presentes.
- El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió del daño que sufrirían las empresas estadounidenses líderes en IA si Washington pudiera, de un día para otro, "apagar el interruptor". Pidió "una regulación más fuerte de la inteligencia artificial" y alertó contra "la falta de cooperación entre democracias".
No todo fue armonía. Altman también criticó la forma en que Anthropic promociona su modelo de ciberseguridad, Claude Mythos, y lo calificó de "marketing basado en el miedo".
El cálculo de fondo: ganarle a China
Por encima del choque está la competencia con China, y ahí Trump fue tajante. No quiere cerrar Anthropic porque, en su lectura, Estados Unidos lleva la delantera.
"Estuve con el presidente Xi. Hablamos de esto. Le estamos ganando a China por mucho. Lo bueno supera por mucho a lo malo. Vamos a encontrar lo malo y lo vamos a detener."
Anthropic, por su parte, evitó la confrontación. En un comunicado, la empresa señaló:
"Agradecemos a la administración su colaboración continua para resolver este asunto lo más rápido posible. Seguimos comprometidos a trabajar junto a ellos en nuestros objetivos compartidos de proteger la infraestructura crítica y asegurar que Estados Unidos lidere en IA."
Qué cambia esto fuera de Estados Unidos
La parte concreta es la que más pega lejos de Washington. El bloqueo restringe el acceso a los modelos más avanzados de Anthropic a cualquier país fuera de EE. UU. y a los extranjeros dentro del país. Para usuarios, desarrolladores y empresas de México, España y América Latina que dependen de las herramientas de IA estadounidenses, la advertencia de Macron sobre el "interruptor" deja de ser teórica: el acceso a la frontera de la IA hoy pasa por una decisión política tomada en Washington.
La relación entre la Casa Blanca y Anthropic parece encaminada a sanar. Lo que sigue sin resolverse es lo más difícil: qué estándares de seguridad regirán a la IA y cómo se verá la cooperación internacional. El episodio deja una lectura clara para cualquiera que use estas herramientas: Estados Unidos ya trata a sus propios laboratorios de IA de punta como activos estratégicos que puede encender o apagar, y esa palanca se siente mucho más allá de sus fronteras.