Donald Trump firmó el 29 de septiembre de 2026 una orden para reducir en Washington, D.C., 90% las poblaciones de mosquitos invasores, incluidos Aedes albopictus y Aedes aegypti, y 50% la población de garrapatas para 2028. Varias agencias federales tienen 60 días para desarrollar y poner en marcha la campaña. Esta contempla actuaciones en terrenos bajo jurisdicción federal y un plan para otras comunidades de la ciudad, en consulta con el gobierno local cuando corresponda. Los porcentajes son objetivos, no resultados ya obtenidos.
El texto de la orden pide mejorar el drenaje y el mantenimiento de áreas verdes, aplicar controles dirigidos y atender los animales que favorecen la presencia de garrapatas. También exige un plan coordinado con Washington para extender las medidas a sus comunidades. No establece una línea de base ni un método para comprobar los porcentajes anunciados.
La EPA debe evaluar las nuevas técnicas antes de su posible uso
En el mismo plazo de 60 días, que vence el 28 de noviembre de 2026, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) debe entregar un marco regulatorio para el desarrollo y la liberación de tecnologías de control. La orden menciona la esterilización de insectos, la modificación genética y las bacterias beneficiosas, y pide acelerar el registro de métodos que la agencia considere seguros y eficaces. No autoriza por sí misma una liberación concreta de mosquitos modificados genéticamente.
La distinción importa porque la EPA aclaró en mayo de 2026 que, en ese momento, ninguna liberación de mosquitos modificados genéticamente estaba autorizada en Estados Unidos. Ese comunicado describe el estado de entonces; la orden de septiembre plantea un proceso de evaluación posterior.
El uso de bacterias sigue otra vía. La EPA amplió en 2023 la autorización de un producto que libera mosquitos machos portadores de Wolbachia: al aparearse con hembras silvestres, impiden que sus huevos produzcan crías viables. El producto ya estaba autorizado para el Distrito de Columbia antes de esa ampliación. Su registro no demuestra que forme parte de la campaña recién ordenada.
La meta del 90% se refiere a mosquitos invasores
Según DC Health, el mosquito doméstico común, Culex pipiens, es el que con mayor probabilidad porta el virus del Nilo Occidental en Washington, aunque Aedes albopictus también puede hacerlo. La orden dirige el objetivo del 90% a especies invasoras como esta última. Por eso, cumplir esa cifra no demostraría por sí solo una reducción equivalente de las infecciones.
La autoridad sanitaria local indica además que los mosquitos de la ciudad pueden portar el virus del Nilo Occidental, pero no ha encontrado en ellos dengue, chikunguña ni zika. La orden enumera esas enfermedades como riesgos que pueden transmitir los mosquitos en Estados Unidos; esa lista no describe un brote de las tres en Washington.
Para el 28 de diciembre de 2026, los departamentos de Salud y Agricultura deberán anunciar concursos o dirigir programas de investigación sobre diagnóstico, prevención y tratamiento de enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas. Salud también revisará tratamientos candidatos para el síndrome de alfa-gal. La aplicación de la orden depende de las leyes y de los fondos disponibles: el primer examen concreto será la campaña federal y el marco de la EPA previstos para el 28 de noviembre.