Investigadores del Pentágono concluyeron que una combinación de inteligencia defectuosa, imágenes satelitales desactualizadas y un exceso de confianza en la inteligencia artificial contribuyó al ataque con misiles que el 28 de febrero destruyó una escuela en Minab, en el sur de Irán, y mató a más de 150 personas, entre ellas al menos 123 niños, según una investigación de Bloomberg publicada este viernes. La pesquisa interna, que según los funcionarios está casi terminada desde hace meses pero no se ha hecho pública, describe una cascada de errores evitables en la selección del blanco. El sistema señalado es Maven Smart System, la plataforma de inteligencia artificial que Palantir desarrolla para el Pentágono, y la empresa niega que su software tuviera la culpa. El jueves, una misión de la ONU había dicho tener motivos razonables para creer que el ataque constituyó un crimen de guerra.
La escuela seguía figurando como instalación militar
Dos misiles Tomahawk impactaron la escuela primaria Shajarah Tayyebeh y su terreno el 28 de febrero, el primer día de la ofensiva que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán. El plantel, descrito por varios medios como una escuela de niñas, llevaba años en funcionamiento, con página web y presencia en redes, aunque se ubicaba junto a un complejo naval de la Guardia Revolucionaria. Según Bloomberg, la inteligencia estadounidense seguía clasificando el sitio como una instalación militar y las imágenes en las que se basó el blanco estaban desactualizadas.
Antes del ataque, buena parte del trabajo de selección de objetivos se comprimió en pocos minutos con Maven, de acuerdo con personas involucradas en la revisión. Algunos miembros del Comando Central esperaban que el sistema marcara información obsoleta o inconsistencias en la inteligencia reunida para los blancos; no queda claro por qué tenían esa expectativa, señaló Bloomberg. Estados Unidos no ha aceptado públicamente su responsabilidad por el ataque.
Maven comprime la cadena de decisión y Palantir rechaza la culpa
Maven Smart System es una plataforma de análisis de inteligencia y selección de objetivos que Palantir Technologies construye bajo un contrato con el Pentágono de 1,300 millones de dólares. Fusiona imágenes satelitales, video de drones, datos de radar e inteligencia de señales en una sola interfaz, clasifica posibles blancos, recomienda armamento y arma paquetes de ataque, con lo que acorta el ciclo entre detectar un objetivo y disparar contra él.
Un portavoz de Palantir dijo a Bloomberg que la compañía "no es responsable de los datos subyacentes ni de identificar deficiencias de inteligencia" y que no hay pruebas de que su software fallara en Minab. Dos personas al tanto de los contratos de la firma añadieron que el gobierno conserva la responsabilidad principal sobre la calidad de la información que se carga en Maven, aunque reconocieron que el personal que usa herramientas así a veces desarrolla entendimientos operativos distintos de lo que dicen los contratos. Tras el ataque, Palantir agregó funciones para que Maven vuelva a revisar la inteligencia de base y marque factores que descalifiquen un blanco.
El papel de otros componentes de IA es más disputado. Medios como Military Times reportaron que Maven incorpora el modelo Claude, de Anthropic, para jerarquizar blancos por importancia estratégica y redactar justificaciones legales automáticas de cada ataque. Un análisis posterior de la publicación alemana heise sostuvo, en cambio, que un chatbot como Claude no habría tenido un papel decisivo en la selección de objetivos. Ninguna de las dos versiones ha sido confirmada por la investigación oficial.
La ONU ve indicios de crímenes de guerra
El jueves, la Misión Internacional Independiente de Investigación sobre Irán, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, presentó en Ginebra un informe con "motivos razonables para creer" que Estados Unidos cometió el crimen de guerra de lanzar ataques indiscriminados contra civiles u objetos civiles. La misión analizó dos ataques del 28 de febrero: el de Minab y otro contra un complejo deportivo y una zona residencial en Lamerd, que mató a 22 personas.
Según sus expertos, que no son funcionarios de la ONU, la escuela era un objeto civil claramente identificable y fue el punto de impacto buscado, no el resultado de un misil desviado ni un daño colateral del ataque a la base contigua de la Guardia Revolucionaria, situada a unos 72 metros. La misión dijo no haber hallado pruebas de que el plantel se usara con fines militares. Calculó en más de 150 los muertos en Minab, unos 120 de ellos menores de edad; las autoridades iraníes han dado cifras más altas, de hasta 168 víctimas, y no existe un recuento definitivo. El informe, que carece de mecanismo de ejecución, también concluyó que las autoridades iraníes cometieron crímenes de lesa humanidad durante la represión de protestas. El gobierno de Estados Unidos rechazó los hallazgos.
El Congreso presiona y teme que el informe se clasifique
El ataque abrió un frente en el Congreso. El 12 de marzo, más de 120 demócratas de la Cámara de Representantes escribieron al secretario de Defensa, Pete Hegseth, para preguntar si la inteligencia artificial, incluido Maven, sirvió para identificar la escuela como blanco y si un humano verificó ese objetivo; días antes, 46 senadores demócratas habían enviado una petición similar. El Pentágono no ha respondido públicamente a esas preguntas y cita la investigación en curso.
Según funcionarios involucrados en la pesquisa citados por Bloomberg, algunos asesores de Hegseth temen que el escrutinio político sobre Maven frene los beneficios que esperan de su mayor adopción. En el Congreso y dentro del propio Pentágono crece además la inquietud de que el gobierno de Donald Trump clasifique los resultados y los mantenga fuera del alcance público, según NBC News.
El caso de Minab se ha convertido en la prueba más dura hasta ahora sobre quién responde cuando un sistema de inteligencia artificial participa en una decisión letal. Mientras el informe del Pentágono siga sin publicarse, el dictamen de la ONU es, por ahora, el único registro internacional que nombra lo ocurrido, aunque no obligue a nadie a rendir cuentas.