Nvidia recauda US$25.000 millones en bonos: su primera emisión desde 2021 y la demanda de IA dispara la operación
La emisión de Nvidia se amplió de US$20.000 a US$25.000 millones tras una demanda de US$85.000 millones.
TL;DR:
- Nvidia colocó US$25.000 millones en bonos senior no garantizados el 15 de junio de 2026, su primer regreso al mercado de deuda con grado de inversión en cinco años.
- La operación se amplió desde un objetivo inicial de US$20.000 millones después de que los pedidos de inversionistas alcanzaran unos US$85.000 millones, más del triple de lo previsto.
- El dinero irá a fines corporativos generales y refinanciamiento; los bonos se reparten en siete tramos con vencimientos de 2028 a 2056 y calificaciones Aa1 (Moody's) y AA (S&P).
Nvidia volvió al mercado de deuda por la puerta grande. El fabricante de los chips que mueven la inteligencia artificial colocó este lunes 15 de junio de 2026 unos US$25.000 millones en bonos, su primera emisión corporativa con grado de inversión desde 2021. La venta arrancó apuntando a US$20.000 millones y terminó más arriba: la demanda de los inversionistas tocó cerca de US$85.000 millones, según Reuters, más de tres veces el monto que la compañía buscaba al principio. Y aquí está lo llamativo. Nvidia no anda corta de efectivo —factura más de US$216.000 millones al año—, así que no se endeuda por necesidad, sino porque el crédito le sale barato y quiere dejar su caja libre para seguir invirtiendo en IA y recomprando acciones. La propia empresa confirmó la operación en un documento presentado ante la SEC.
El destino del dinero no esconde sorpresas. Un portavoz de la compañía y el prospecto presentado ante la SEC coinciden en la finalidad:
"Fines corporativos generales, incluido el pago y el refinanciamiento de notas en circulación."
Traducido: parte de lo recaudado servirá para cancelar deuda vieja y dejar las cuentas más ordenadas, no para tapar un hueco. Nvidia carga con poco pasivo para su tamaño —alrededor de US$7.500 millones en deuda de largo plazo, según CNBC— y cerró el trimestre de abril con US$13.240 millones en efectivo, de acuerdo con Reuters.
La última vez que la empresa pisó este mercado fue en junio de 2021, cuando levantó US$5.000 millones. Desde entonces cambió de liga: en el año fiscal 2022 facturaba unos US$27.000 millones; en el fiscal 2026 llegó a US$216.000 millones. El despegue de ChatGPT a finales de 2022 fue la chispa, y desde ahí los hiperescaladores se pelean por cada una de sus GPU.
Por qué la empresa más rica en caja de la IA decide endeudarse
La pregunta cae sola: si Nvidia genera efectivo a chorros, ¿para qué pedir prestado? La respuesta es pura estrategia financiera. Con calificaciones altísimas —Aa1 de Moody's y AA de S&P—, la compañía consigue financiamiento de largo plazo a tasas bajas y se reserva su caja para lo que de verdad le interesa: comprar capacidad de cómputo, sostener su gasto en IA y devolver capital a los accionistas. En mayo subió su dividendo de un centavo a 25 centavos por acción y anunció recompras por US$80.000 millones. Endeudarse barato le permite hacer todo eso sin emitir nuevas acciones ni diluir a quienes ya invirtieron.
La estructura de la emisión confirma esa lógica de manual. Nvidia partió la colocación en siete tramos para repartir vencimientos entre el corto y el muy largo plazo:
- Notas a 2028: US$3.500 millones, cupón 4,250%
- Notas a 2029: US$3.500 millones, cupón 4,350%
- Notas a 2031: US$4.000 millones, cupón 4,500%
- Notas a 2033: US$3.500 millones, cupón 4,750%
- Notas a 2036: US$4.000 millones, cupón 4,950%
- Notas a 2046: US$3.000 millones, cupón 5,550%
- Notas a 2056: US$3.500 millones, cupón 5,625%
En total, los plazos van de dos a treinta años, y los ingresos netos antes de gastos rondan los US$24.900 millones. Goldman Sachs, J.P. Morgan y Morgan Stanley dirigieron la operación.
Una demanda de US$85.000 millones que pesa más que la cifra final
El número que de verdad cuenta la historia no es el monto emitido, sino el que quedó afuera. Los pedidos llegaron a unos US$85.000 millones, según Reuters, y eso empujó a Nvidia a estirar la venta desde los US$20.000 millones iniciales. La demanda fue sobre todo doméstica, y la emisión tomó por sorpresa a parte del mercado: la empresa avisó poco antes de salir.
Ese apetito se notó en el precio. Cuando empezó a sondear a los inversionistas, el tramo a treinta años se ofrecía con un diferencial cercano a 0,9 puntos porcentuales sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos; al cerrar, ese mismo tramo quedó en torno a 0,65 puntos. Menos margen sobre el Tesoro significa que los compradores aceptaron cobrar menos por prestarle a Nvidia. En el mundo del crédito, eso es un voto de confianza.
Nvidia se suma a la ola de deuda que financia la IA
La jugada no ocurre en el vacío. Las grandes tecnológicas llevan meses tocando el mercado de deuda para pagar la factura de la inteligencia artificial, que no para de crecer: el gasto conjunto del sector superaría los US$700.000 millones este año, frente a unos US$400.000 millones en 2025. Meta presentó en octubre su mayor emisión de bonos, de hasta US$30.000 millones. Alphabet, por su parte, anunció que venderá por primera vez bonos en yenes japoneses. Bloomberg ya habla de una oleada de colocaciones "jumbo" entre los pesos pesados del rubro.
Hay un detalle que hace distinta a Nvidia dentro de esa fila. Ella no construye centros de datos: vende los chips que todos los demás compran para llenarlos. Que incluso el proveedor estrella de la cadena —el que cobra mientras el resto invierte— decida emitir deuda dice mucho sobre cómo las empresas de IA están afinando su estructura de capital. Para quien sigue de cerca el debate sobre una posible burbuja, la lectura tiene dos caras: o el mercado confía a ojos cerrados en el negocio de la IA, o se está armando una madeja de financiamiento cruzado cada vez más grande. Las calificaciones Aa1/AA y los US$85.000 millones de demanda, por ahora, juegan para el primer bando.
En la bolsa, la noticia cayó bien. La acción de Nvidia subió alrededor de 3,5% el lunes, hasta cerca de US$212 por título, y dejó el valor de mercado de la compañía en torno a los US$5,18 billones. En lo que va de 2026 acumula una ganancia cercana al 14%. El próximo gran examen llega el 26 de agosto, cuando publique resultados.
Para Nvidia, estos US$25.000 millones no son un salvavidas: son un movimiento de ajedrez. La compañía aprovecha su crédito impecable para fijar dinero largo y barato, ordenar su deuda y mantener intacta la munición con la que pelea la carrera de la IA. Y la respuesta del mercado —miles de millones en pedidos que no alcanzaron bono— deja claro que, al menos hoy, los inversionistas quieren un pedazo de esa apuesta.